28 de septiembre de 2014

La gloria pasa por Berlín: 2 Horas, 2 Minutos y 57 Segundos


Las hojas comienzan a desprenderse pausadas, en calma, suavemente mecidas por la tenue brisa que crepita en las copas de los árboles, ya de un color ceroso. Bajo el más puro aroma que llega desde un octubre a la vuelta de la esquina, una inmensa y maravillosa urbe tudesca se ocupó, una agradable mañana de septiembre, de acunar una de las mayores gestas atléticas que el ser humano tiene siquiera capacidad de recordar. Un antojo de dioses. Una quimera extraordinaria. La inmortalidad se conquistó, de nuevo, en Berlín. Dos horas, dos minutos y 57 segundos después del disparo, el crono se detuvo, y con él, se detuvo el tiempo. Para conquistar la historia. Para convertirse en leyenda.

08:45h de la mañana del domingo 28 de septiembre de 2014. Una hora para recordar. Una fecha determinante en la historia. Posiblemente, con el tiempo, sea olvidada, como tantas y tantas veces ha ocurrido a lo largo de los años. Pero hoy es la guía, el faro del maratón.


Berlín planteaba una carrera en la línea de sus ediciones precedentes, como narraba nuestra previa. Claramente centrada en el registro, la organización del que es, quizás, el circuito de maratón más rápido del mundo, apostaba por cuatro nombres de incalculable aptitud para abordar el récord que Wilson Kipsang Kiprotich sellara hace hoy 364 días sobre el mismo asfalto. Dennis Kimetto, Geoffrey Kamworor, Tsegaye Kebede y Emmanuel Mutai, rutilantes estrellas del universo maratoniano actual, alineados en pos de intentar atacar una soberbia plusmarca. La consigna para las tres 'liebres', un paso de entre 61:40 y 61:45 por el ecuador de la prueba. La idea, llegar al kilómetro 30, ya sin 'pacemakers', por debajo de la frontera de la hora y veintiocho minutos. Empresa complicada, pero no imposible. Geoffrey Ronoh, Bernard Kigen y Wilfred Kirwa, lujosos subalternos a la caza de tan ardua misión. Si ya asistimos a la escabechina londinense aquel lejano 13 de abril, precisamente por un desafortunado trabajo de los encargados de marcar el ritmo de la prueba, Berlín escudriña por sistema y por necesidad, con avezada astucia, un requisito elemental para su ofensiva maratoniana anual: inteligencia y mesura desde el disparo, pasos de menos a más, 'liebres' sabedoras al dedillo de su cometido, y la inabarcable calidad de los elegidos, que se ocupará del resto. Tal cual, ocurría esta mañana.
Dos minutos y cincuenta y dos segundos después de la apertura, Ronoh, Kigen y Kirwa coronaban los primeros mil metros. El paso por el segundo punto kilométrico, añadiría 2:54 al crono. La primera referencia de interés e importancia la encontrábamos en la llegada al quinto kilómetro. 14:42, para el que, paradójicamente, iba a ser uno de los parciales más sosegados de la prueba. Kipsang, en su récord de 2013, pasaba con nueve segundos de adelanto.
El pelotón comandado por las tres 'liebres' estaba integrado, al llegar al décimo kilómetro, por ocho unidades más: dos etíopes (Kuma y Kebede) y seis kenianos (Mutai, Kimetto, Chepkwony, Kiptanui, Matebo y Kamworor). 29 minutos y 24 segundos. Dos parciales idénticos de cinco kilómetros (14:42). Ritmo sostenido, purasangres mesurados en su empeño, constantes toques de freno. Inteligencia sublime en cabeza.
El paso por el decimoquinto kilómetro suponía incluso una vuelta de tuerca más en la porfía por el récord. En este caso, siguiendo el aspecto negativo de la idea. 14:46 en el tercer parcial, más lento aún que los dos anteriores, para un 44:09 total que proyectaba un posible 2h04 final. La sensación de que la plusmarca se alejaba por momentos comenzaba a atisbar una inicial aunque tímida cúspide. Eso, o una cordura y sensatez extremas. Conservadurismo casi rudo. Las condiciones climatológicas susurraban impecables, alineadas, sin embargo, hacia la gesta.
Llegada al vigésimo kilómetro. Primera gran referencia global del transcurrir de la prueba. Noticia en el horizonte. El pequeño etíope Tsegaye Kebede pierde metros. No es la primera vez que le ocurre, no obstante, empecinado en mantener la sangre fría hasta en la mayor situación de estrés imaginable. Esta vez, tras los pasos de un Matebo que comenzaba a acusar la presteza del ritmo tras un parcial endiablado (14:26), Kebede llegaba al ecuador de la prueba con diecinueve segundos perdidos sobre la cabeza. Demasiado aciago para consistir en una maniobra premeditada. Demasiado extraño para aquellas alturas de carrera. De un plumazo, uno de los grandes favoritos de la batalla desaparecía del panorama. Uno menos. El paso por la media maratón, dentro del límite acordado, 61:45. Es decir, perfecto. Kipsang volaba en 61:34 un año antes.

A partir de aquí, con un grupo de media docena de atletas, que comenzaba a perder a uno de sus, en teoría, más débiles integrantes (Eliud Kiptanui sufría a cola de grupo), y habiendo visto desvanecerse ya a uno de los actores protagonistas, la carrera desempolvaba su perfume de cruzada, en ese momento en el que el guerrero arde en deseos de empuñar su invisible espada de guerra. 14:32 era el parcial registrado del kilómetro veinte al veinticinco (cinco segundos más rápido que el récord vigente), despuntando una cifra descomunal, antología pura con veintidós kilómetros recorridos. 2:39 el mil al paso por 'la niña bonita'. Monumental. La historia comenzaba a escribirse con mayúsculas.
Las 'liebres', conocedoras de la importancia de estos compases de carrera, y habiendo ejecutado un impecable y contenido trabajo durante la primera mitad de prueba, desencadenaban la tormenta. Kimetto, Mutai, Kamworor, Kuma y Chepkwony pasan el kilómetro veinticinco en 1h13:08. La circunstancia asevera, contagiada del semblante austero y fríamente abismado del colosal Kimetto.

Kilómetro 30. El abismo por detrás. El vértigo hacia adelante. Llega 'el muro'. Kimetto se deja caer de forma súbita a cola de grupo, perdiendo unos metros en el avituallamiento, y hace brotar un sutil nerviosismo. Falsa alarma. Mutai comienza a asomar en cabeza, mientras Kamworor parece perder algún metro. Las dos 'liebres' que quedan se despiden, literalmente. Ovación cerrada, como poco. Congratulaciones de una organización exultante. Imperial su trabajo. Determinante para lo que vendrá después. Emmanuel Mutai, irregular pero talentoso a partes casi iguales, decide pasar a la acción. Comienza el baile. Mutai, primero, pasa la referencia en 1h27:37 (un segundo más rápido que la mejor marca conseguida alguna vez en la distancia - Patrick Makau y Peter Kirui en el Berlin Marathon '11). La consigna grabada a fuego en el libro de ruta desde la previa, bajar de 1h28. Conseguido con creces. Kipsang pasó en su récord en 1h28:01. Veinticuatro segundos de adelanto. Wilson se remueve allá desde donde asista al espectáculo.
Mutai, escoltado por Kimetto y Kamworor, martillea a conciencia, con dos parciales consecutivos en 2:46 en los kilómetros treinta y uno y treinta y dos. Kuma se hunde en apenas doscientos metros. A partir de aquí, comienza el despejado de incógnitas. ¿Cómo ha llegado Kimetto, después de un 2014 para olvidar? ¿Es tan bueno como disparaban los mentideros en la previa el estado de forma del joven Kamworor? ¿Será capaz Mutai de asestar un golpe definitivo, que destierre finalmente su, en ocasiones, voluble reputación?
Cinco kilómetros pueden bastar para sellar un certificado de autenticidad tan puro que una carrera quede, al menos en parte, sellada a tal fin. Si nos dicen que a estas alturas de un maratón que tres hombres pueden ostentar la extraordinaria capacidad de cabalgar cinco kilómetros en 14 minutos y 9 segundos, la mueca de incredulidad puede resultar tan previsible como sarcástica. Pero como en las buenas historias, la realidad superó a la ficción. Tres jinetes al unísono cabalgaban desatados hacia la Puerta de Brandemburgo, con un Kamworor especialmente activo. Las cuentas salían. La obstinación del joven keniano por cambiar de ritmo en sucesivas ocasiones fue el primer paso para cavar su propia tumba. Llegando al trigésimo cuarto kilómetro, sobresale en cabeza la silueta desgarbada de Dennis Kimetto. 2h03:45 en Chicago '13 como credencial máxima, y el debutante más rápido de siempre. Había llegado su hora. La hora de demostrar que era un elegido. Y pese a las dudas previas sobre su estado, y más viendo su trayectoria este pasado año, no iba a defraudar.

Con Kamworor fuera de combate en apenas segundos, perdiendo metros a marchas forzadas, y Mutai alargando su elegante zancada, lastrado por la fiereza de Kimetto, la carrera presentía que, desde los cimientos más profundos del maratón, se removían todos y cada uno de los nombres y números que hubiesen paseado jamás por la mística absoluta de la inolvidable Berlín. Sin contar Boston, la renombrada BMW Berlin-Marathon encaramaba hasta hoy siete plusmarcas entre los quince mejores registros de la historia. Los últimos cinco récords mundiales se han conseguido en Berlín. ¿Iba a ser menos esta edición? No.
La descomunal sacudida de Kimetto situaba la carrera en un margen idílico con respecto al récord vigente. Al paso por el kilómetro treinta y cuatro, la cabeza volaba con 44 segundos de ventaja con respecto a las 2h03:23 vigentes. Se enfrentaban, en este caso, a la brutalidad de aquella última cabalgada de Kipsang. Al paso por el treinta y cinco, ya son 49 los segundos de margen. Mientras Mutai frunce el ceño, la inhumana determinación en la mirada de Kimetto es tal, que asusta. Llega el momento de la verdad.

Kilómetro 38. Se observa movimiento a más de veinte kilómetros por hora. Kimetto muerde de nuevo, esta vez con más saña. El ritmo es aún más salvaje, si cabe. El enjuto Mutai se ladea, se retuerce, zigzaguea impotente, como si buscara fuerzas en algún otro lugar del asfalto que no sea el rebufo de su compañero de viaje. Kimetto no vacila. Sentencia. No va de farol. Se palpa. La suerte está echada.
A falta de 2.195 metros, 1h56:29, con siete segundos de ventaja ya sobre Emmanuel Mutai. Kipsang "sólo" pudo detener el crono en ese punto en 1h57:12. Cuarenta tres segundos como margen de maniobra. Ahora sí, el récord mundial se tambalea con ferocidad y estrépito. La descomunal osadía de Kimetto zarandea una barrera impensable y prohibitiva hasta hace no demasiado tiempo. Ya resuenan por doquier ecos de mística y épica. Y llegamos a la Puerta. La Puerta de Brandemburgo, claro. Como un eco en el horizonte atlético. Giro a la izquierda y último vuelo incontenible e incontestable. Una cabalgada para la eternidad.

2 horas, 2 minutos y 57 minutos. Dennis Kipruto Kimetto. Nuevo récord mundial de maratón.

Escalofriante. Soberbio. Maravilloso.



Para certificar la grandiosidad de la mañana berlinesa, Emmanuel Mutai se colocaba como segundo maratoniano de todos los tiempos. 2h03:13, consiguiendo superar también al derrocado Kipsang, pero perdiendo la batalla con el todopoderoso Kimetto, nuevo rey de la distancia. Tercero, a más de dos minutos (2h05:56), el sorprendente etíope Abera Kuma, con marca personal. La cruz, para Tsegaye Kebede. En su decimoctavo maratón (los dieciséis últimos, entre los cinco primeros clasificados), el etíope se hundía en la parte final, siendo noveno con un discreto 2h10:27. La peor clasificación de su exitosa trayectoria maratoniana. Por su parte, otro de los favoritos, Geoffrey Kamworor, concluía el quinto maratón de su carrera en cuarta posición, 2h06:39. Al vigente campeón mundial de media maratón se le sigue resistiendo la barrera de las dos horas y seis minutos. Tres participaciones para Kamworor en Berlín, con dos terceros puestos y el cuarto de hoy. Decepcionante, al menos.

Derek Clayton. Carlos Lopes. Belayneh Dinsamo. Khalid Khannouchi. Paul Tergat. Haile Gebrselassie. Todos ellos cercenaron barreras en alguna ocasión, por citar sólo unos pocos ejemplos, los más recientes. El australiano Clayton, las 2 horas y 10 minutos. El portugués Lopes, las 2h08. El etíope Dinsamo, las 2h07. El marroquí Khannouchi, después estadounidense, las 2h06. El keniano Tergat, y el etíope Gebrselassie, las 2h05 y 2h04, respectivamente. Lo que ha conseguido el keniano Dennis Kimetto, convirtiéndose en el primer ser humano capaz de quebrar las innombrables 2 horas y 3 minutos, ha sido diferente, por la mayúscula trascendencia de la marca en su tiempo. Un puntapié a la historia. Un torpedo directo a la línea de flotación de la razón mortal, cercenando de un brutal golpe cualquier atisbo tanto de cordura como de duda, indistintamente.

Asistimos, este histórico 28 de septiembre de 2014, a una exhibición inolvidable. El planteamiento, sencillamente magistral. El trabajo de las 'liebres', motor absolutamente clave de lo conseguido en Berlín, certificándose la idea de que, acompañando las circunstancias, el terreno, la colaboración y la calidad, el reto bien puede conseguirse. Londres, como comentamos previamente, y como contrapunto al caso, fue testigo de todo lo contrario. Pese a la exuberancia previa, quizá mal enfocada, y desde luego, pésimamente ejecutada. Bella, igualmente, por descontado.
De importancia, la reseña de la, a la postre, positiva lucha final a dúo entre Kimetto y Mutai. El uno sin el otro difícilmente hubiesen logrado tan magnífica gesta. Ambos por debajo de la marca que consiguiera Kipsang en este mismo escenario el pasado año. Curioso el hecho de que Mutai no quisiera abrazar a un exultante Kimetto al llegar a meta. El ganador trató de mostrar y contagiar su entusiasmo, gesto que Mutai no dudó en reprobar, apartándose en cuanto pudo. La cara amarga de la derrota, quizás. Aún con cierto desconsuelo, debe mostrarse plenamente satisfecho por un trabajo sensacional. A resaltar también el ciclo en negativo de la prueba: la primera media maratón se pasó en 61:45, y la segunda en 61:12.
Mención aparte, el promedio total. 2 minutos, 54 segundos y 84 centésimas por kilómetro.

De otro mundo. El único límite de esta carrera, lo marca el propio cielo de Berlín, que, con su atardecer de fábula, echa el cierre un año más a una carrera de auténtica referencia. Año a año, consiguiendo verdaderos hitos. De las diez mejores marcas maratonianas de la historia, siete son berlinesas. Ahí es nada.

Aquí, los parciales, para certificar cualquier adjetivo que pueda añadirse a la lista.

Cada 5k: 14:42 / 14:42 / 14:46 / 14:26 / 14:32 / 14:30 / 14:09 / 14:42 / 06:28

Cada 10k: 29:24 / 29:11 / 29:02 / 28:52 / 06:28



VÍDEO COMPLETO DEL BERLIN MARATHON 2014:




22 de septiembre de 2014

Otoño, tiempo de Maratón


Llega el otoño. Llega el maratón. El esplendor primaveral emanado de la belleza cromática del contraste de Londres, París, Rotterdam o Boston, se torna castaño bajo los amaneceres de la tormenta que se avecina.

El domingo 28, cerrando un septiembre que languidece con sus últimos coletazos sobre el tartán, vuelve BERLÍN. La urbe cultural, cosmopolita y artística, por excelencia, en pleno entramado de la Vieja Europa fue declarante el pasado año de la atrocidad cronométrica cometida por el inhumano Wilson Kipsang2h03:23, para derribar por docena y cuarto de segundos la gesta de Patrick Makau en aquel mismo escenario, poco más de dos años antes.
En este 2014, la verbena de nombres e hipótesis ha girado sobre la pétrea figura del debutante este año, el indómito Kenenisa Bekele. Su esperanzador debut en París, el pasado 6 de abril, abrió de par en par las puertas del deseo de la plusmarca, de la posibilidad de ver al tres veces campeón olímpico, y poseedor aún de los récords mundiales de 5.000m y 10.000m en pista, encaramándose a lo más alto de la gloria maratoniana en su primer año de aventura íntegramente consagrada al asfalto. Aquel flamante 2h05:04, prácticamente en solitario desde el "pre-muro", desde el momento en el que se decide el devenir del maratón, con una antológica cabalgada por las arenas movedizas de los túneles y el adoquín boscoso de la radiante París, hizo presagiar un tono ilusionante en la aventura 'rutera' del genio de Bekoji.

Dennis Kimetto (Tokyo '13)
Las conjeturas, incesantes durante la práctica totalidad de la época estival, apuntaban casi a cualquier posibilidad. El hecho de que Berlín sea apadrinada por Adidas, y Bekele sea figura esencial de Nike, generaba interrogantes claros. La decisión, salomónica. Ni Bekele... ni de nuevo Kipsang. Cuatro nombres para tentar, tornándose complicado, el 'world record'. Quizá, quién sabe, dos por encima del resto. El primero, el vigente campeón mundial de media maratón, el keniano de 21 años Geoffrey Kamworor. Incapaz aún de correr por debajo de 2h06 en la distancia completa, pero implacable en su ecuador, acostumbra a moverse de manera casi asequible por debajo de la barrera de la hora. Su cabalgada en 58:54 en Ras-Al-Khaimah a comienzos de 2013 es su culminante tarjeta de presentación. Muchos confiamos en su explosión definitiva en Berlín. La calidad no puede sujetarse ni contenerse, y son muchas las casas de apuestas y los expertos que lo sitúan como favorito... y en absoluto lejos del récord mundial (los mentideros afinan comentando que el kenyano está para 2h03; él mismo ha comentado acerca de su estado de forma en las últimas fechas).
El segundo, Dennis Kimetto. Duramente criticado su 'affaire' en Berlín '12, cediendo una victoria aparentemente pactada a su compañero de entrenamientos Geoffrey Mutai (con la mejor marca de siempre conseguida por un debutante, 2h04:16), se desquitó de la conjura con su magnífica victoria en Chicago '13. Un 2h03:45 que lo configura como el cuarto mejor registro (válido para WR) de la historia del maratón, tercero, contando sólo un tiempo por atleta. Soberbio. Sin embargo, su estado siembra la duda, visto lo visto en los últimos meses. Veremos cómo llega.
Quizá algo por debajo en las apuestas, Emmanuel Mutai. Titubeos ocasionales los que recaen sobre un atleta que alterna en los últimos años inmaculadas actuaciones con sonoros batacazos, especialmente en lo más reciente. Fue rival de Kimetto en Chicago '13 (2h03:52, cuarto de siempre). Veremos cómo se ha recuperado de su mediocre actuación de Londres en abril, hundiéndose en la parte final, con problemas físicos (séptimo, 2h08:19). Sin duda, uno de los más importantes maratonianos de los últimos tiempos, que, con 31 años, tiene margen para resurgir de su discontinuidad.
Y por último, y como alternativa seria siempre que la carrera no discurra, indomable, a ritmos de récord mundial hasta la meta, no podemos descartar jamás al pequeño etíope Tsegaye Kebede (incluso en ese caso, tampoco). Experto en remontadas, maestro en el arte de plantear carreras de menos a más, bronce olímpico en Pekín '08 el día del récord de Wanjiru, puede presumir de ser de los más regulares fondistas del último lustro y medio. Datos de bandera. De los diecisiete maratones que ha disputado, ha vencido en seis, siendo tres veces segundo, y cinco veces tercero. Es decir, catorce de diecisiete entre los tres primeros. Su 2h04:38 como marca de cabecera, válida para triunfar en Chicago '12, es una de sus cartas de presentación. No sólo es inteligente. También es rápido. El año pasado, venció el World Marathon Majors' Series (entre Tokyo, Boston, Londres, Berlín, Chicago y Nueva York, suma de puntos repartidos entre los cinco primeros clasificados de cada carrera).
Además de una serie de africanos que han demostrado cierto nivel en algún momento de sus trayectorias, serán varios los nombres ilustres que encontraremos en la línea de salida de este maratón. El británico Scott Overall, los japoneses Kazuhiro Maeda y Ryo Yamamoto, el alemán Falk Cierpinski (hijo del doble campeón olímpico de maratón, Waldemar Cierpinski, y de la mediofondista Maritta Politz)...
No menos interesante se presenta la carrera femenina, con la aparición estelar de las etíopes Feyse Tadese (2h21:06 en París '13) y Tirfi Tsegaye (2h21:19, Berlín '12), la estadounidense Shalane Flanagan (2h22:02 en el Boston Marathon de este año, que buscará el récord nacional, situado en 2h19:36, en poder de Deena Kastor, y que contará con Ryan Vail y Rob Watson como 'liebres' de lujo), y la japonesa Kayoko Fukushi (2h24:21 y actual bronce mundial). La campeona mundial vigente de media maratón en Copenhage '14, y subcampeona mundial de 10.000m en Moscú '13, la keniana Gladys Cherono, causa baja a última hora por una pequeña lesión.
A nivel de marcas, podemos esperar cualquier cosa de Berlín. En categoría masculina, de los diez mejores registros maratonianos de todos los tiempos, seis corresponden a esta carrera. Las últimas cinco veces que se ha batido el récord mundial ha sido en las calles berlinesas. Registros, sin duda, para hacernos soñar con el récord. La expectativa es alta. Quizá demasiado.



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Chicago Marathon: duelo entre Eliud Kipchoge 

(2h04:05) y Kenenisa Bekele (2h05:04)
Cuando octubre se aproxime a su ecuador, sobresaldrá la imperial silueta del CHICAGO Marathon (12 de octubre). En él, veremos una de las imágenes más esperadas de la temporada otoñal. Kenenisa Bekele afrontará el segundo maratón de su ya dilatada vida deportiva. Y 'La Ciudad de los Vientos' se ha encargado de rodearlo, 'Berlín Style', de una tribu de contendientes de una condición espléndida, en el que es uno de los mejores circuitos del mundo (y una de las mejores organizaciones, aunque lejos de lo que representa Berlín) para volar, jugueteando con el cariñoso apelativo de la tercera mayor ciudad de los Estados Unidos.
Para empezar, y como primer espada, hablando de tiempos, un keniano, campeón del mundo de 5.000m (París '03), que ya sabe lo que es derrotar al gran Bekele: Eliud Kipchoge. Su impresionante 2h04:05 de Berlín '13, como testigo de excepción de la hazaña de Kipsang, fue refrendado por el 2h05:00 que consiguiera en Rotterdam '14, con un nivel mucho menor de aliados, 'liebres' irregulares y viento fuerte y racheado. Quizá, uno de los llamados, camino de los 30 años, a hacerse con el testigo de la prueba en los próximos tiempos. Un verdadero prodigio del atletismo.
Deshojando la margarita de su eterna usura, Bekele elegía Chicago para su maratón otoñal. Sorprendiendo tras París, declarando su empuje primordial hacia el derribo de sus marcas en pista (posibilidad más que remota, que parece obedecer más a su casta y orgullo de campeón que a una opción verdaderamente real), la suspicacia sobre el destino de Kenenisa, en un hipotético trayecto hacia el desafío del oro olímpico, abarcó todos los terrenos imaginables. Berlín, Nueva York, Dubai, Londres (las dos últimas ya en 2015)... las opciones eran múltiples, y conociendo el modus operandi del campeonísimo, ininteligibles y aventuradas. No sorprendía en exceso, eso sí, su elección. En una carrera planteada al más puro 'estilo Berlín', asistiremos, seguro, a una bonita lucha. Las 'liebres' serán Tariku Bekele (hermano de Kenenisa), y los jovencísimos Ghirmay Ghebreslassie y Geoffrey Kirui, eritreo y keniata, respectivamente. La consigna, estar en 1h01:40 al paso por la media maratón. Kenenisa Bekele quiere el récord de la prueba (2h03:45). La expectativa es, posiblemente, mayor que en Berlín.
Tadese Tola (2h04:49 en Dubai '13), Feyisa Lilesa (2h04:52 en Chicago '12), Bernard Koech (2h04:53 en Dubai '13), Sammy Kitwara (2h05:16 en Chicago '13), Dickson Chumba (2h05:42 en Tokyo '14) y Wesley Korir (2h06:13 en Chicago '12) completan un sexteto de lujo para acompañar a Bekele y Kipchoge en un maratón que desprende hechuras de antología.

Las kenianas Rita Jeptoo (única en bajar de 2h20 en 2013, con 2h19:57 en Chicago, y que viene de arrasar en Boston, con 2h18:57, su tercera victoria), y Florence Kiplagat (plusmarquista mundial de media maratón este año en Barcelona, 1h05:12, y que buscará bajar de 2h19, lo que sería marca personal) presumiblemente se jugarán la victoria. No se lo pondrán fácil las etíopes Atsede Baysa, Mare Dibaba y Birhane Dibaba, ni la también keniana Jemima Sumgong, sin olvidar el debut de Gelete Burka. En vista de las circunstancias, se prevee, igualmente, una gran carrera femenina, consumando globalmente un plantel élite para el que el Bank of America y Nike, como principales sponsors, han hecho una inversión descomunal.




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Y ese mismo día, en EINDHOVEN, el debut maratoniano de Leonard Komon, que estará acompañado de Jonathan Maiyo, Jafred Chirchir Kipchumba, Richard Sigei, Tilahun Regassa y Deriba Merga. Semejante legión africana buscará derribar el 2h05:46 que el anteriormente mencionado Dickson Chumba conseguía en 2012, como récord de la prueba. La consigna es buscar un paso por la media en, aproximadamente, 1h02:20.

Algo más lejos de los focos, sin la repercusión mediática de Chicago, pero con atletas de inmensa calidad, se presenta como una interesantísima prueba, por varias razones, en especial, ver la capacidad sobre la larga distancia de Komon, plusmarquista mundial tanto de 10 como de 15 kilómetros en ruta (26:44 y 41:13, respectivamente).


  • Stream para Eindhoven (domingo 12 de octubre, 09:30h): Stream1






Una semana después, el domingo 19, Wilson Chebet (2h05:27 en Rotterdam '11) buscará su cuarto entorchado consecutivo en AMSTERDAM. No estará sólo ni le será fácil lograrlo, en el que sin duda uno de los circuitos más rápidos del mundo. Abel Kirui, dos veces campeón mundial, y que ya ha declarado que buscará el récord de la prueba, en poder de Chebet desde el pasado año, 2h05:36, e intentar el ataque a su plusmarca personal (2h05:04), Ayele Abshero (2h04:23) y Marilson Dos Santos (2h06:34) serán encarnizados rivales del doble vencedor keniano, habitual de los maratones de los Países Bajos en los últimos años, y apodado cariñosamente "Mr. Amsterdam". También veremos al eritreo Samuel Tsegay, subcampeón mundial de media maratón en Copenhage '14 (2h07:28 en Amsterdam '11). En la carrera femenina, por su parte, se plantea un binomio compuesto por la campeona mundial de media maratón en Kavarna '12, la etíope Meseret Hailu (2h21:09 en Amsterdam '12), y la pasada ganadora del Paris Marathon '14, donde además consiguió la que es su marca personal (2h22:44), la keniana Flomena Cheyech Daniel.









Y a la siguiente, el día 26, interesantes listas de salida para FRANKFURT. Está confirmada la presencia del jovencísimo etíope (sobre el que vienen pesando las sospechas de que sus teóricos 19 años no son tales), debutante en Dubai '14 (2h04:32), Tsegaye Mekonnen.Su gran rival, y que además intentará repetir victoria, podría ser el keniano Vincent Kipruto, triunfador en 2013 en tierras alemanas con 2h06:15 (mejor marca personal en Rotterdam '10, con 2h05:13, y subcampeón mundial de maratón en Daegu '11). Dos interesantes 'gallos' para disputarse el triunfo, y que seguro buscarán una buena marca, en un circuito fantástico para tal empresa. Mark Kiptoo, Mike Kigen, Gilbert Yegon o Paulo Roberto Paula serán otros nombres interesantes en las calles de Frankfurt. Habrá que prestar atención a una carrera en la que debutarán en la distancia el siempre correoso y habitual del invierno español, el keniano Vincent Chepkok, el fondista eritreo del Atletismo Piélagos, Workneh Fikre, y el subcampeón de Europa de 5.000m en 2012, el local Arne Gabius.

La etíope Aberu Kebede, que no ha conseguido reafirmar su gran año 2012 (2h20:30 en Berlín, y 2h20:33 en Dubai), y la keniana Sharon Cherop (bronce en maratón en el Mundial de Daegu '11, 2h22:28 como marca personal, siendo 2ª en el Berlin Marathon '13, y tres veces consecutivas podio en Boston - victoria en 2012, y terceros puestos en 2011 y 2013), serán las grandes estrellas femeninas en la ciudad germana. Se añade un aliciente más con la presencia de la subcampeona mundial de 10.000m en Berlín '09, y actual plusmarquista de la prueba, la también etíope Meselech Melkamu, que posee el récord del circuito desde 2012, con 2h21:01 (y que además es su marca personal en la distancia). Parece que la idea es intentar romper la barrera de las 2h20. Como principal europea, la rusa Maria Konovalova (2h22:46) podría buscar el récord mundial de más de 40 años, en poder de Irina Mikitenko (2h24:54).





Geoffrey Mutai y Wilson Kipsang
2 de noviembre. El río vuelve a su cauce, en este caso, el East River, escenario eterno de inmensas batallas. Toboganes y puentes. Y cañones de guerra. Uno de los acontecimientos del año maratoniano. NUEVA YORK, dos años después del desastre del 'Sandy', se viste de gala de nuevo, en una edición que, por su participación élite, bien podría considerarse la mejor de la historia en su 44 aniversario (sería el 45º año, pero en 2012, como comentamos, no pudo disputarse; la carrera femenina, comenzó a disputarse un año después, en 1971).
Dos son los nombres que resuenan con fuerza como claros candidatos a casi cualquier cosa, más, eso sí, por su calidad que por la propia benevolencia del circuito, cuyo récord se sitúa en 2h05:06.
El primero, el del recórdman mundial de la distancia. Wilson Kipsang Kiprotich busca agrandar su leyenda con la victoria en la mítica Gran Manzana. En dos ocasiones vencedor en Londres y Frankfurt, y una vez en Berlín (con WR incluído) y París, con cinco maratones por debajo de 2h05, dos de ellos por debajo de 2h04, el keniano de 32 años se lanza a por la conquista de un Major más que añadir a su ya flamante palmarés.
Su más inmediato rival será, nada más y nada menos, que el segundo hombre que más rápido haya corrido nunca la mítica distancia, su compatriota Geoffrey Mutai. Palabras mayores. Inalterable permanece su 2h03:02 de Boston '11, quebrantando cualquier patrón lógico de actuación, en una carrera conservada bajo armazón mítico por la brutalidad del registro (obviando el viento a favor durante gran parte de una prueba que se disputa en línea recta y con desnivel descendente, cuyos récords no pueden, por ende, ser homologados como tales). Vencedor en dos ocasiones en NY (2011, con récord de la prueba, 2h05:06; y 2013), veremos de qué es capaz un hombre que, estando en forma, resulta complicadísimo de derrotar, pero cuyo rendimiento en Londres, en abril, sembró ciertas dudas. Curiosamente, y a pesar de que serán rivales en Nueva York, Kipsang y Mutai están preparando juntos la batalla a lo largo y ancho de los empinados caminos del Valle del Rift. ¿Quién llegará con ventaja a Central Park?
Por detrás, tres nombres a tener siempre en cuenta (de los anunciados desde el principio): el eritreo de nacionalidad estadounidense Meb Keflezighi, sorprendente y heroico vencedor en Boston '14, y que ya sabe lo que es ganar en Nueva York, con 2h09:15 en 2009 (marca personal 2h08:37 en Boston '14, y 2h09:08 en Houston '12); el etíope Gebregziabher Gebremariam, vencedor también, en este caso en 2010, con 2h08:14 (marca personal 2h04:53 en Boston '11, y 2h08:00 en Nueva York '11); y como guinda, el actual campeón olímpico y mundial, el ugandés Stephen Kiprotich, cuyo rendimiento máximo pasa siempre por una carrera lenta y táctica, un terreno en el que, posiblemente, haya demostrado ser el más inteligente y dotado de la actualidad (2h07:20 como mejor marca personal). Pero la cosa no queda ahí, como hemos comentado. Para añadir más brasa al fuego, una hornada de maratonianos de calidad indiscutible. La encabeza Lelisa Desisa, subcampeón del mundo en Moscú '13, y que se destapó a nivel internacional venciendo en el rapidísimo Dubai Marathon en 2013 con la que es su marca personal hasta la fecha, 2h04:45. Veremos al otrora recórdman mundial de los 10 kilómetros en ruta, y bronce olímpico en Pekín en 10.000m, Micah Kogo (2h06:56). También al tercer clasificado en NY '13, el sudafricano Lusapho April (2h08:32). Estarán los kenianos Michael Kipyego (2h06:48) y Peter Cheruiyot Kirui (2h06:31). Y como nota exótica, no podíamos obviar la mención a nuestro querido 'Citizen Runner'. Cómo no, Yuki Kawauchi. El japonés amateur será de la partida en el que será su décimo maratón del año.
Stanley Biwott, brillante segundo en la todopoderosa Londres' 14, con marca personal (2h04:55), es finalmente baja en la prueba.
Dos nombres muy importantes asoman como cabezas de cartel en la prueba femenina (donde causó baja, pese a un primer anuncio, por falta de forma, la keniana Priscah Jeptoo).
Mary Keitany, tras ser madre por segunda vez, quiere volver a recuperar el nivel que asombró al mundo (2h18:37 venciendo en Londres '12; la tercera más rápida de la historia, tras Radcliffe y Shobukhova). De momento, ya ha corrido este año en la BUPA Great North Run en 65:39. Como clara alternativa, la etíope Buzunesh Deba. Este año ya ha corrido en Boston por debajo de 2h20, consiguiendo su marca personal (2h19:59, sólo por detrás de Rita Jeptoo). A tener muy en cuenta, una compatriota de Deba, Firehiwot Dado, ganadora en 2011 con la que es hasta hoy su marca personal, 2h23:15. En el bando keniano, Edna Kiplagat, que venció en 2010 (y que es dos veces campeona mundial, 2011 y 2013), y Jemima Sumgong (ganadora en Rotterdam '13 y segunda en Chicago '13, donde consiguió su marca personal, 2h20:48). Sin lugar a dudas, un elenco africano de pobladísima calidad, rematado de manera formidable por la aparición en el cartel de Sumgong, que en un principio iba a estar en la línea de salida de Chicago.
La veterana letona Jeļena Prokopčuka, triunfadora en NY en 2005 y 2006, y dos veces tercera, así como la igualmente longeva italiana Valeria Straneo, las locales Deena Kastor, Kara Goucher y Desirée Linden, y la pareja de portuguesas, Ana Dulce Félix y Sara Moreira(que debutará en la distancia), redondean la participación europea, conformando un plantel femenino como pocas veces se ha visto en la prueba neoyorquina.











Por fin, salvo quizá alguna sorpresa de última hora en forma de baja, se deshojó la margarita, y el maratón en este otoño, tras los últimos estertores de los atletas sobre el tartán, y como paso previo al siempre incalculable campo a través, ha comenzado a tomar forma definitiva.

Berlín, Chicago, Eindhoven, Amsterdam, Frankfurt, Nueva York... y a falta de muchas confirmaciones, varios de los principales y más rápidos maratones nacionales (Valencia, San Sebastián, Castellón...), y la pronta llegada de 2015, con Fukuoka cerrando este 2014 como último suspiro de nivel internacional. A la vuelta de la esquina, las interminables rectas de Dubai, para inaugurar el gran 2015 maratoniano que nos espera, nota común de cada temporada atlética desde hace ya muchos años. Pero aún, mucho que vivir, mucho que disfrutar, y mucha tela que cortar. Esperamos sobresaltos. Y es que, viendo lo que viene, no es para menos. Eso sí, no pronosticamos. Porque no nos atrevemos, y porque sólo deseamos acudir al regocijo que destila la gigantesca clase de este puñado de elegidos.
El otoño, con su aroma cobrizo y amarronado, que deja atrás los atardeceres esplendorosos del estío. El otoño, con sus hojas al viento de una tempestad que se palpa, tranquila y sinuosa, bajo una brisa eléctrica. El otoño, con su repiqueteo de lluvia sobre los cristales avecinándose calmosa en la lejanía del asfalto.
El otoño siempre es tiempo de maratón.