22 de junio de 2014

Braunschweig 2014, Luces y Sombras


Nueva edición del Campeonato de Europa de Selecciones, y segunda victoria para Alemania desde que la competición se disputa bajo esta nueva denominación, tras el triunfo teutón en Leiria '09. La antigua Copa de Europa de Naciones, celebrada desde el año 1965, ya fue testigo de nueve victorias germanas (seis masculinas y tres femeninas) bajo el antiguo formato, con separación de sexos, además de los quince entorchados de la antigua Alemania Oriental. Tradicionalmente, los alemanes han sido los grandes dominadores del evento, tras Rusia (quince victorias, mas nueve como la URSS).
A partir de ese 2009, edición portuguesa a partir de la cual muta el formato, Alemania ha vencido dos veces, en puntuación ya conjunta, contra tres victorias rusas. El dominio del atletismo continental por parte de estas dos grandes potencias resulta casi apabullante.
En cuanto al equipo español, sobre el que incidiremos con detalle a continuación, luces y sombras en el Eintracht-Stadion de Braunschweig, con un octavo lugar en la general.


Jesús España, 2º en el 5.000m
En un momento de la temporada que podría calificarse, por recurrir al tópico, como de transición, en el que la inmensa mayoría de atletas buscan incesantemente marcas mínimas para el Europeo de Zurich, o en el caso de que ya las posean, se encuentran plenamente inmersos en el principio de su preparación específica, es complicado valorar de manera fiel y objetiva cada resultado cosechado. Frente a la sempiterna e inagotable fuente de talento alemana o rusa, poca cara puede plantar hoy en día España, pero resulta inquietante el descenso de prestaciones, no ya en lo que se refiere a puesto absoluto, donde el equipo español ha vuelto a ser octavo, como en Gateshead '13, sino en puntuación, donde se han obtenido 220,5 puntos totales, frente a los lejanos 253 del pasado año. Si bien no es la peor actuación de la selección nacional en esta competición (en 2010 fue novena en Bergen, Noruega, con 218 puntos), el resultado puede considerarse exiguo, más aún valorando que la permanencia en la Super Liga (denominación de esta primera categoría europea, de la que descienden los tres últimos clasificados - en esta edición, República Checa, Países Bajos y Turquía) ha supuesto una laboriosa e intrincada tarea, que sólo se ha podido certificar a falta de apenas una prueba por disputarse.

Foto: RRSS RFEA
Sin poner el grito en el cielo de forma muy tajante, y considerando de forma muy positiva tanto la irrupción de jóvenes talentos, a los que ya veremos en Zurich, como la firme realidad que suponen atletas que consiguen imponer su experiencia y veteranía competición tras competición, no hay que obviar la incuestionable dificultad por la que atraviesa el atletismo español, reflejada en resultados muy mesurados. Precisamente esa veteranía debe ser el primer factor preocupante, viendo que el nicho de muchos de los mejores resultados procede de atletas que afrontan edades comprometidas. Pruebas en las que las lagunas son palpables, descensos manifiestos de rendimiento en campeonatos de entidad, irregularidad manifiesta... Claves elementales de una nación atlética que sobrevive a duras penas, huérfana del interés de los grandes medios, y muy alejada de épocas de esplendor que parecen pertenecer a un pasado demasiado remoto. Y sin avecinarse de manera fehaciente un legado que, firmemente, sujete las riendas.
Qué mejor para reflejarlo que utilizar la tan manida coletilla: "la pescadilla que se muerde la cola". No hay resultados, no hay recursos, no hay ayudas, no hay medios... no hay resultados. Así de simple, y así de tétrico. Una realidad general que, con sus obvias excepciones, suena triste y agónica. Si tomáramos este Campeonato de Europa de Selecciones como referencia (aunque sin desear hacerlo), puede incluso resultar un colosal ejercicio de fe anclarse al positivismo ante el reto tan imponente, y no precisamente por ilusionante, que el atletismo español tiene ante sí en Zurich.

Como decimos, y en vista de lo que nos ha deparado la actuación del equipo nacional en Braunschweig, alternancia de resultados muy meritorios, con grandes decepciones y sonoros batacazos. Buscamos el análisis y los por qués. La Selección Española de Braunschweig '14, a examen.


100m: 5º puesto de Ángel David Rodríguez en la segunda serie (10.46), y 5º puesto global. Uno que nunca defrauda. Buena la reaparición del madrileño en competición internacional, tras problemas físicos, en un día especialmente complicado, metereológicamente hablando, para las pruebas de velocidad, donde apabulló Jimmy Vicaut (10.03). Lejos de su 10.19 de Salamanca, hace escasos días, pero con mucho mérito. Estela García era 5ª en la primera serie, y 11ª final (12.09), alejada de su 11.42 de 2013, que le otorga mínima para el Campeonato de Europa de Zurich.

200m: tradicionalmente uno de los 'debes' del combinado español, deparó el peor resultado conjunto de los nuestros (sin contar los relevos). Iván Jesús Ramos (21.72, lejos de su 21.01 de este año) se beneficiaba de las descalificaciones de Bassaw y Martina para concluir en 10º lugar. Estela García, única atleta en doblar prueba, repetía su puesto en el 100m (11ª) con 24.40.

400m: Mark Ujakpor era último de su serie y del global (12º, con 48.00). Registro más que discreto para un atleta que no ha concretado aún mínima para el Europeo, y que esta vez se quedó muy lejos de ella. Es capaz de mucho más. Debe ofrecernos un salto cualitativo inminente. En el lado femenino, brillante victoria de Aauri Bokesa en su serie, que le valía para ser , con 52.71.

Kevin López
800m: quinto lugar para un Kevin López alejado aún del estado de forma que busca para Zurich. En una carrera claramente táctica, que se decidió en los últimos metros, el loreño, que dio la cara desde el disparo, detuvo el crono en 1:47.26. El invitado sorpresa, el local Timo Benitz, sorprendió a los favoritos Bosse (4º), Kszczot (2º) y Özbilen (último). En féminas, gran carrera de Jadilla Rahmouni, también (2:03.69), superando a rivales como Cichoka, Meadows o Masná, teóricamente de mayor entidad. Ambos con mínima para Zurich, su preparación va claramente encaminada al gran evento atlético del año a nivel europeo.



110mv / 100mv: lugar para Francisco Javier López (13.91), y 11º para Teresa Errandonea (13.67). Buenas actuaciones en una prueba tradicionalmente complicada para España. En el caso de la joven irundarra, mejor registro personal, y récord de Guipúzcoa. Todo ello, en su primera internacionalidad absoluta. 

1.500m: si España fue potencia evidente antaño en la prueba reina del mediofondo, se ha ido diluyendo peligrosamente como un azucarillo en los últimos tiempos. Álvaro Rodríguez buscó insertarse en el grupo cabecero, sufriendo una terrible 'pájara' en los últimos 300 metros. , y 3:44.22, superado por rivales, a priori, inferiores. Isabel Macías tampoco consiguió un buen papel en lo que a puestos se refiere, y a pesar de sus buenas sensaciones, no aguantó el último cambio en una carrera muy tupida, repleta de empujones y encontronazos. 4:18.54, en su mejor marca en lo que llevamos recorrido de temporada estival, espectadora de lujo de una nueva exhibición de Abeba Aregawi. En ambos casos, con mínima para Zurich, el camino aún es largo. Pero el 1.500m parece descender otro peldaño en nuestro atletismo.

3.000m: la prueba con mejor resultado para el combinado nacional, con dos terceros puestos. Si el sábado era la veterana Nuria Fernández la encargada de sumar una decena de puntos, el domingo Antonio Abadía repetía lo propio. En las féminas, dominio incontestable de la rutilante Sifan Hassan, y en chicos, nueva sorpresa de un local, Richard Ringer, con el hundimiento del joven turco Ali Kaya. Sensacional resultado para los nuestros, con 8:51.54 para Nuria, demostrando su poderío final, y 7:52.22 para Toni, pulverizando marca personal, y refrendando una de las trayectorias más prometedoras y firmes del panorama nacional.

Diana Martín
3.000m obstáculos: cara y cruz. Cara, para una que casi nunca falla. La madrileña Diana Martín, tomando las riendas de la carrera desde el primer metro, conseguía un magnífico 4º lugar, con 9:42.18, marca de la temporada. Cruz, para otro madrileño. Víctor García, pese a su palpable mejoría y sus buenas actuaciones de las últimas semanas, que lo habían colocado como líder nacional, tras un año sumergido en el infierno de las lesiones, no pudo confirmar los detalles que exhibió durante gran parte de la carrera. Hundido en un último kilómetro en 3:02, sólo podía ser (8:40.40). A años luz de su mejor rendimiento. En ambos casos, 'Objetivo Zurich'.



400mv: actuación para olvidar del dominador español de la disciplina, el cántabro Diego Cabello, que, tras lesión, reaparecía con el equipo nacional. Un 53.22 y 11º lugar que queda lejísimos de las prestaciones que, por su calidad, debe demostrar. Laura Natalí Sotomayor, 2ª en su serie y en el global, salvaba cinco importantes puntos, consiguiendo su segunda mejor marca de siempre (57.32).

5.000m: de nuevo, las dos caras de la moneda. Por un lado, y pese a haber ocupado lugares de privilegio durante toda la prueba, Loli Checa no era capaz de soportar el 'rush' final, y se veía relegada a una discretísima 9ª posición, con 15:51.99. Decepcionante resultado, por lo inesperado del asunto, pese a haber estado delante toda la carrera. En Zurich, será fija en el 10.000m, teniendo también mínima para el 5.000m. Por otro, el retorno de un ilustre, de un grande. Jesús España no venció, pero convenció soberanamente. Tras un calvario de lesiones, el de Valdemoro ha vuelto, y de qué manera. Conseguía mínima para el Europeo hace diez días en Huelva, y arrancaba en Braunschweig un sensacional 2º lugar, sólo superado, en el último metro, por el mejor aguante del subcampeón de Europa en 2012, Arne Gabius, en una preciosa batalla en la que el madrileño finalizó con 13:56.00. Si llega a Zurich en óptimas condiciones físicas, es capaz de todo.

Borja Vivas
Peso: 4º lugar para un Borja Vivas que está creciendo a pasos agigantados, y que se reafirma como habitual sobre los 20 metros. Conseguía marca personal hace ocho días, lanzando 20.80m, y un magnífico lanzamiento de 20.00m a punto estuvo de colocarlo en el podio. Impresionante la progresión del malagueño, mientras que David Storl vencía con un aplastante margen de más de sesenta centímetros sobre Tomasz Majewski. Y más que aceptable el concurso de Úrsula Ruiz, con un lanzamiento de 16.84m que, pese a no figurar entre sus mejores intentos de 2014, le permitía arrancar un buen 6º puesto. Christina Schwanitz imponía su tiranía continental, venciendo a Tarasova por más de un metro.


Disco: muy buen concurso en ambos casos, con un Mario Pestano lejos de sus mejores prestaciones, pero cerca de su mejor marca del año de Huelva. 62.12m, 5º lugar, y privilegiado espectador del fenomenal duelo entre Harting y Malachowski, que promete emociones fuertes para Zurich. En chicas, 56.54m para Sabina Asenjo, con una estupenda 6ª posición, reafirmando su progresión.

Jabalina: un deslavazado Borja Barbeito sólo pudo ser 11º, con 67.55m, muy alejado de los puestos honor, y de sus mejores registros. Mucho camino por delante para el joven coruñés, al que hay que exigir que continúe progresando, pero con un paso adelante. Estratosférica victoria del local Andreas Hoffmann, con marca personal, un 86.13m que lo coloca cuarto de la temporada. Por contra, fenomenal 6º puesto para Mercedes Chilla, marca de la temporada (56.03m). Muy positivo el regreso de la doble campeona olímpica, Barbora Špotáková, que vencía con 65.57m, y que tras su maternidad va lanzada hacia Zurich. Interesantísimo será su duelo con Stahl y Ratej en agosto.

Martillo: Javier Cienfuegos inauguraba la participación española el sábado en Braunschweig de forma sombría. 11ª plaza para el extremeño. 68.61m, en el que fuera un concurso global ajustadísimo, lejos de su verdadera capacidad. Tiene un potencial mucho mayor de lo que nos indican sus resultados en grandes campeonatos. Buen 7º lugar, por el contrario, para Berta Castells, con 66.71m, moviéndose en sus registros de esta temporada.

Eusebio Cáceres
Longitud: tercer lugar para Eusebio Cáceres, que reaparecía internacionalmente tras un obligado parón por lesión, en un concurso huérfano de buenas marcas. 7.97m para 'El Saltamontes de Onil', muy cerca de sus 8.01m de Hengelo de hace dos semanas. Sólo superado por Reif y Rutherford. Promete mejorar. No lo dudamos. En categoría femenina, magnífico 5º puesto para Mar Jover, con 6.45m, en un concurso que se convirtió en un precioso cara a cara entre la campeona mundial indoor en Sopot, la francesa Éloyse Lesueur (6.87m), y la jovencísima alemana Malaika Mihambo (6.90m, récord de los campeonatos, y que la coloca como segunda en el ránking mundial del año). Sin que sirva de excusa, muy mal fin de semana en lo climático para saltos y lanzamientos, con viento racheado, y en el caso del pasillo de longitud, en muchas ocasiones lateral, dificultando enormemente tanto carreras como vuelos.



Triple: enormes resultados de dos jovencísimos atletas. Por un lado, 6º lugar para Pablo Torrijos, que se movía cercano a sus marcas de esta temporada (16.16m) en un concurso complicado, y en un fin de semana en el que se conocía la sanción de un año al todopoderoso campeón mundial Teddy Tamgho por no acudir a tres controles antidopaje. Por otro, y con nuevo duelo entre Yekaterina Koneva y Olha Saladukha, la gallega Ana Peleteiro hacía su debut internacional en categoría absoluta con un buen 9º puesto (13.09m). Sólo 18 años, mínima para el Europeo, y un brillante futuro por delante.

Ruth Beitia
Altura: en chicos, Miguel Ángel Sancho ocupó la última y 12ª posición, acumulando dos nulos sobre 2.10m, altura que sobrepasaba al tercer intento, y que le lastraron sobre 2.15m, donde no pudo probar en la tercera tentativa tras dos derribos previos (los concursos incluían esta controvertida norma, en la que cuatro nulos totales descalificaban directamente al atleta). Sancho puede y debe dar más. Victoria para el ucraniano Protsenko, en un concurso en el que no vimos ni a Ukhov (Silnov era el representante ruso), ni a Bondarenko, ambos a otros menesteres. Y en chicas, donde Ruth Beitia partía como una de las grandes bazas del combinado nacional, 3er puesto compartido con Kamila Licwinko que supo a poco, no por el lugar, sino quizá por la altura a superar. Ruth, habiendo saltado a la segunda sobre 1.90m, no pudo con un teóricamente asequible 1.93m. 'Objetivo Zurich' para la cántabra, que poco a poco debe ir afinando forma.

Pértiga: uno de los atractivos del fin de semana, la presencia de Renaud Lavillenie. Alejado de su mejor prestación, venció saltando solamente sobre 5.62m, y con tres nulos sobre 5.72m puso fin a su participación. Muy por encima de cualquier rival, aún así. Nuestro representante, Didac Salas, sólo pudo ser con 5.22m, eliminado con tres nulos sobre 5.42m. Condiciones adversas de viento, pero resultado muy discreto para un joven que ya ha saltado 5.60m este año. Naroa Agirre era , a pesar de sus persistentes dolores de espalda, con 4.25m. Participación tenue para una saltadora que debe ser capaz de mucho más, a pesar de su veteranía. Lástima sus problemas físicos.

Relevo 4x100m y 4x400m: 9º puesto total para el relevo corto masculino (Eduard Viles, Sergio Ruiz, Adrià Burriel y Ángel David Rodríguez), quintos en su serie, y descalificación del combinado femenino (Mª Isabel Pérez, Fátima Diame, Estela García y Cristina Lara) por entregar el testigo fuera de zona. No fue mucho mejor en el relevo largo, donde las chicas (Indira Terrero, Aauri Bokesa, Begoña Garrido y Natalia Romero) fueron igualmente descalificadas. En chicos, muy buena actuación del joven cuarteto español (Mark Ujakpor, Samuel García, Lucas Bua y Julio Arenas), segundos en su serie, octavos en el global.




Pinchar en los siguientes enlaces para ver los resultados íntegros:

Participación del equipo español en la 1ª jornada
Participación del equipo español en la 2ª jornada
Resultados absolutos de todas las pruebas
Clasificación general por países



Fotos: RFEA & Getty Images

16 de junio de 2014

Salto a la Historia


El salto de altura está viviendo una de sus épocas más apasionantes desde que el atletismo es atletismo. La evolución de esta disciplina ha quedado marcada por varios momentos a lo largo de la historia, que han decantado de forma súbita el devenir de una prueba tremendamente técnica. Desde la revolución que supuso la novedad implantada por Fosbury, a raíz de su genialidad, cambiando mediante un golpe de mano legendario el futuro de la disciplina, hemos vivido, especialmente, dos épocas en las que el devenir del salto de altura, a nivel histórico, se ha tambaleado desde sus mismos cimientos.

Javier Sotomayor
En primer lugar, la irrupción del cubano Javier Sotomayor, principal exponente de la excelencia en el salto, tanto del talento desmedido como del trabajo extenuante. Sus registros quedaron casi perpetuados a raíz de sendas plusmarcas mundiales, tanto en pista cubierta como al aire libre. En su mejor momento indoor, el de Matanzas conseguía un 2.43m al que solamente el alemán Carlo Thränhardt había podido acercarse, con su estratosférico 2.42m, altura que conseguía saltar en enero de 1987 en Berlín, algo más de un año antes de que Sotomayor volara un centímetro por encima.
Ya al aire libre, la plusmarca mundial había ido creciendo de forma moderada y paulatina desde la implantación casi absoluta del 'Fosbury Flop', apenas centímetro a centímetro, en una batalla en la que el soviético Rudolf Povartnitsyn fue el primer hombre capaz de sortear la descomunal barrera de los 2 metros y 40 centímetros en 1985. Su compatriota Igor Paklin, apenas un mes después, así como el sueco Patrik Sjöberg, elevarían el listón a las subsiguientes marcas (2.41m y 2.42m) antes de que se produjera la explosión del genio cubano, que quedaría señalado por la historia con su 2.45m de Salamanca, en 1993, tras haber superado previamente el listón sobre 2.43m (curiosamente, también en la capital charra) en 1988, y un año después elevarse sobre 2.44m en San Juan de Puerto Rico.

Y en segundo lugar, los dos últimos años. Si bien es cierto que, a diferencia de la época de Sotomayor, donde el cubano consiguiera con su talento acaparar los flashes de la especialidad, salto a salto, ha existido un claro impasse temporal durante casi, sin exagerar, las dos últimas décadas. Desde que Sotomayor volara sobre 2.40m por última vez en 1995, hasta el pasado año 2013, solamente el ruso Vyacheslav Voronin había asomado, en 2000, sobre dicha barrera. El relevo existía, pero no parecía demostrar el suficiente empuje para poner en aprietos los registros de la joya caribeña.

Hasta que en el año 2013, un nutrido grupo de saltadores volaba en pedazos el hermetismo más contemporáneo de la disciplina, en lo que a marcas se refiere.
El ruso Ivan Ukhov y el qatarí Mutaz Essa Barshim ya habían logrado acercarse peligrosamente a esos 2.40m durante el año anterior, compartiendo mejor marca mundial (2.39m). El primero, vencía con soltura en los Juegos Olímpicos de Londres, con un margen de 5 centímetros sobre el estadounidense Erik Kynard, pero sin conseguir superar los 2.40m.
Barshim en Nueva York,
Diamond League 2014
En 2013, las tornas experimentan un giro de ciento ochenta grados. Ukhov, nacido en 1986, tras su esperpéntico y ya olvidado incidente en Lausana en 2008, se postulaba como una fuerza de la naturaleza en alza, pero no reafirmaba su enorme capacidad de impulso y su descomunal potencia, quedándose a las puertas de las medallas en el Mundial de Moscú, y alternando actuaciones esperanzadoras, con batacazos serios. Irregularidad por bandera, en muchas ocasiones.
Barshim, por su parte, se convierte en paradigma de la evolución atlética en su máximo esplendor, culminando su cabalgada hacia la élite máxima con su extraordinaria victoria en el Mundial de pista cubierta de Sopot, ya en este 2014. El qatarí, que el día 24 de este mes cumplirá 23 años, ya es una firme realidad, por si a alguien le quedaban dudas. Quizá, de hecho, la más talentosa realidad de este salto de altura actual. Su arqueo sobre el listón está empezando a alcanzar cotas de belleza inverosímiles. Extraordinario su salto cualitativo en los últimos meses, especialmente a tenor de su juventud. La magnificencia plástica de sus cualidades físicas y técnicas lo convierten en un saltador de tremendo atractivo para el espectador no iniciado. 
Bondarenko en Nueva York,
Diamond League 2014
Bohdan Bondarenko. El ucraniano, camino de los 25 años, representa ese cierto halo de genialidad, quizá olvidada, en el mundo atlético. Su aparente frialdad y lejanía contrasta con una sensación, en ocasiones, de solvencia desmesurada. Un atleta que salta muy pocas veces en competición, eligiendo de manera casi distinguida (y en ocasiones arriesgada) sus alturas, pero que aparenta unas condiciones que, a niveles generales, manifiestan cierta aureola de somera superioridad sobre sus rivales. Es, posiblemente (y sin descartar esta afirmación como un parecer exclusivamente subjetivo) el saltador con más condiciones actualmente. Quizá el más capacitado. Pero resulta paradójico que quizá no el mejor.

Si el gran triunfador del invierno fue Barshim, al culminarlo con su victoria en Sopot, fue Ukhov el que se llevó el gato al agua en lo que a marcas se refiere, con la amargura de no poder certificarlo en el Ergo Arena aquel ya lejano 9 de marzo. Tres saltos sobre 2.38m, y tres franqueos por encima de 2.40m (2.40m, 2.41m y 2.42m). Otro ruso, Aleksey Dmitrik, era el único capaz de saltar también 2.40m en Arnstadt, el mismo día que Ukhov. De los diez mejores registros del invierno, ocho son del vigente campeón olímpico.
Y ya al aire libre, continúa lo bueno. Nos vamos en busca de la excelencia. En Doha, patria del más joven de los aspirantes al trono, el 9 de mayo, primer escollo de la Diamond League, constituía el primer cara a cara entre Ukhov y Barshim, y el primer salto por encima de 2.40m del año al aire libre. Enorme concurso, donde el ruso podía con 2.41m a la primera. Un Barshim con indecisiones en aspectos técnicos cedía el segundo lugar a un sensacional Derek Drouin, que pudo con 2.37m. El canadiense ya había saltado 2.40m en Des Moines en abril, uniéndose al selecto club que ha conseguido, hasta la fecha, superar esa barrera. Drouin se convertía en el undécimo en lograrlo. Incluso Kynard, tercero ese día, superaba al qatarí (también 2.37m).
Apenas dos días después, Bondarenko vs. Ukhov en Tokyo2.40m para el ucraniano, 2.34m para el ruso. Un salto más por encima de 2.40m.
Y ya en junio, el día 5, la explosión definitiva de un Barshim en erupción. Cambios en su carrera de aproximación, y el resultado, descomunal: en un concurso casi inmaculado (excepto un fallo sobre un teóricamente cómodo 2.28m), 2.41m a la primera. Marca personal, líder del año y récord de Asia. Candidatura más que presentada.
Bondarenko, con sólo tres saltos durante el concurso, era incapaz de solventar una complicada papeleta sobre 2.43m, en su afán por intentar muy pocas alturas. Y un triste Ukhov se quedaba en 2.28m, anulado sobre tres intentos, para asombro general, en 2.34m.

Tres días después, reedición del enfrentamiento directo entre Bondarenko y Ukhov, esta vez en Marrakech. El ruso obtenía un discreto 2.33m, elevándose el ucraniano sobre 2.39m.
Hasta que el pasado día 14, el coqueto Icahn Stadium de Nueva York se convertía en escenario privilegiado de uno de los más bellos concursos de altura que se hayan visto jamás. Sin duda, nos atrevemos a decir que el mejor concurso de altura de todos los tiempos. Nunca se había visto que dos contendientes superasen el listón en 2.40m en una misma competición. Sólo faltó la guinda. Pasen y vean (y sobre todo, disfruten):




Con dos estilos bien diferenciados, tanto en lo que se refiere a la metodología del salto, como a la manera de encarar el concurso, Bondarenko y Barshim nos brindaron una competición, casi a tumba abierta, verdaderamente sublime.
Si Barshim iba intentando franquear altura por altura (2.20m, 2.25m, 2.29m y 2.32m a la primera), Bondarenko se plantaba en 2.40m habiendo saltado solamente dos veces (2.25m y 2.35m), con esa querencia de apostar por concursos cortos, y enfocados en alturas ya muy considerables. El primer momento realmente crítico del qatarí, sobre 2.35m, se resolvería a la tercera, consiguiendo sobrepasar a la primera los 2.38m. Ya sobre 2.40m, a la segunda ambos. Y sobre 2.42m, los dos al primer intento. Plusmarcas continentales, en los dos casos (en el caso de Bondarenko, igualando a Sjöberg).
Viendo Barshim que su rival desplegaba sus alas, despojándose de toda presión (dentro de lo posible) con el objetivo del récord mundial, optó por desechar su primer nulo sobre 2.44m, e intentar el más difícil todavía. No se había quedado lejos, pero el todo o nada iba a ser sobre 2.46m. Barshim con dos tentativas, Bondarenko con tres.
La concentración máxima del joven árabe, de afilada fisonomía y espídicos movimientos faciales en espera de tomar carrera, contrastaba con el rostro en ocasiones desorbitado del ucranio. Barshim no podía con el listón. No era por mucho. Mostrando excéntricas pautas en ocasiones, Bondarenko, solicitaba silencio en su primer intento, dedo índice sobre los labios de forma repetida. Más lejos que su rival en la tentativa, a la segunda pediría todo lo contrario al público, en búsqueda y captura de las sensaciones que le permitieran encarar una altura que parecía más abarcable para Barshim, a tenor de lo visto hasta aquel momento.
La despedida de Mutaz se correspondía con un salto armado de valor y entrañas, pero ligeramente más lejano del récord que el anterior. Bondarenko se alzaba con el cetro neoyorquino, pero le quedaban dos intentos para adelantar por la izquierda a la efigie de Sotomayor.
El penúltimo, todavía más lejano. El último, sin ni siquiera intentar el salto.


La conclusión de tan soberbia competición arroja varios puntos muy significativos. En primer lugar, la tremenda evolución de Barshim. El qatarí se sitúa en el cuarto escalón histórico, ya con tres saltos por encima de 2.40m. Pero especialmente, revelando una percepción de crédito de la que no había conseguido apoderarse hasta ahora. Como comentamos antes, su arqueo sobre el listón, su sublime plasticidad en el aire, evocan una magnitud que no se le había visto hasta este momento. Se había dejado entrever constantemente su desmesurado talento durante estas pasadas temporadas, pero tan tamaña confirmación se ha producido ya de manera definitiva. Ya es uno más. Quién sabe, quizá, el más capaz.
Por otro lado, se vuelve a poner de manifiesto la 'rareza' de Bondarenko, obviando demasiadas alturas, y enfocando en demasía sus concursos a un 2.46m que lleva intentando infructuosamente casi un año. Lo ha probado sin resultado casi veinte veces. No es cuestión de que no sea apto. Es obvio que lo es, y de forma más que patente. Puede que sea cuestión de intentar encauzarlo por otro camino. Posiblemente sea el más completo, el más dotado, pero no engancha el salto definitivo en esa perseverante y casi exclusiva búsqueda.
Y por último, y pese a no verlo en Nueva York, no podemos olvidarnos de un hombre que ha conseguido un 2.41m este año, y al que no se puede desechar de las apuestas. Ukhov tiene aún mucho que decir en esta formidable pugna. Sin embargo, es posible que necesite dar un salto (y nunca mejor dicho) cualitativo que Bondarenko ya dio hace tiempo, y que Barshim acaba de firmar.

La contienda se reduce, por tanto, a tres aspirantes, si es que no estaba reducida ya. Kynard, Drouin, Dmitrik o Protsenko no ofrecen las mismas credenciales. No presentan la misma regularidad. Y tampoco están confirmando esa transformación sustancial de prestaciones que, por ejemplo, sí se ha visto en Barshim. No entramos ya en la comparación de sensaciones, en ese "algo" que quizá sí se adivine en los otros tres. Puede ser, de nuevo, algo puramente subjetivo.
Como nota negativa, quizás una excesiva presión derivada del constante apego, tanto social como mediático, por buscar la batalla definitiva, el concurso del año, "el salto del siglo". Cada competición en la que cualquiera de los tres se enfrenta entre sí se convierte en una porfía a la historia. Es muy posible que ese persistente asedio influya en los atletas, para mal, siendo positiva, por otra parte, la competencia.
Lo más importante de todo: la variedad. No es un sólo saltador el que amenaza seriamente un récord histórico. Son tres los que están preparados para asaltar la historia, en un clamoroso juego de palabras con la propia especialidad. Y cualquiera de ellos puede conseguirlo. ¿Por qué no... los tres?
Y es preciso señalar, como dejábamos caer unas frases atrás, que es esta situación la que, muy posiblemente, determine la inmensa calidad, el enorme status actual de los tres saltadores. Esa competencia feroz puede ser la que los guíe a lograr la hazaña de un récord que dura ya casi 21 años.

Mientras tanto, y con el emocionante regusto del mejor concurso de altura que jamás nadie haya visto, sólo cabe disfrutar ante las contiendas venideras. El récord es cuestión de tiempo. Estamos seguros de ello.


13 de junio de 2014

Pasarán Más de Mil Años... Récord del Mundo de Salto de Longitud (F)


El atletismo moderno está, aún hoy, lleno de ejemplos de plusmarcas que siguen pareciendo, a muchos años vista, absolutamente imbatibles. Trasladando la afirmación a la década de los 80, el ejemplo resulta todavía más paradigmático, si cabe.
Marcas como la de Marita Koch en los 400m, los casos de las fondistas chinas a principios de la siguiente década (Qu Yunxia y su estratosférico registro en 1.500m ya fueron protagonistas de nuestro blog), así como las inimaginables gestas en la velocidad de la desaparecida Florence Griffith, tuvieron, no obstante, un denominador común en forma de lastre histórico, que es posible que nunca desaparezca. Obviamente, la sombra del dopaje está muy presente cuando recordamos estas historias.

El caso que nos ocupa hoy no es que sea especialmente significativo (al menos, no a los niveles de los ejemplos mencionados en el párrafo anterior), pero teniendo en cuenta la cantidad inmensa de coyunturas que deparó el Bloque del Este durante aquellos años, podría ser perfectamente digno de la mayor de las sospechas. Nunca lo sabremos, no obstante. Además, aquel año 1988, del que vamos a hablar, proporcionó, curiosamente, varios récords perennes, que aún perduran en las listas de plusmarcas planetarias.


Galina Chistyakova consiguió su primer gran éxito a nivel internacional con su triunfo en los Campeonatos de Europa en pista cubierta de Atenas en 1985. La checa Eva Murková (campeona dos años antes en Budapest) y la germana oriental Heike Drechsler la escoltaron en el podio. Precisamente Drechsler conseguiría en septiembre de ese mismo año mejorar por un centímetro la plusmarca mundial, en poder de la rumana Anişoara Cuşmir, pasando de 7.43m a 7.44m. La alemana saltaría al año siguiente, en un lapso de apenas dos semanas, dos veces sobre 7.45m, registro que sería igualado en 1987 por la 'combinera' norteamericana Jackie Joyner-Kersee.
En ese período, Drechsler había conseguido el oro tanto en los Campeonatos de Europa al aire libre de Stuttgart '86, como en los Europeos en pista cubierta de Liévin '87 y Budapest '88. En las tres ocasiones, Chistyakova tuvo que conformarse con la plata, incapaz de superar a Drechsler. La final del 88 fue la más ajustada. Solamente seis centímetros (7.30m por 7.24m) separaron a la soviética del oro.

En su camino hacía los JJOO de Seúl, como intento por resarcirse de su ausencia en Los Ángeles, cuatro años antes, debido al boicot soviético, Chistyakova encontró, posiblemente, la mejor forma de su vida.
11 de junio, Leningrado, actual San Petersburgo. Chistyakova iguala el récord mundial. Un prodigioso salto de 7.45m situaba a la saltadora ucraniana en el primer escalón de la longitud histórica, junto a Drechsler y Joyner-Kersee, en un más que llamativo triple empate.
Escasos minutos después, y como si no hubiera sido suficiente, Chistyakova arrancaba otros siete centímetros al récord mundial. Vuelo descomunal en extensión, marca registrada de la escuela soviética, y lo casi imposible: 7 metros y 52 centímetros.




Sin embargo, y pese al nuevo reinado de la saltadora soviética en lo que a marcas se refiere, en Seúl se repitió la historia. El 24 de septiembre, en un concurso lejos de resultar brillante, en base al estratosférico salto que consiguiera algo más de tres meses antes, Chistyakova sólo llegaba hasta 7.11m en el primer intento, marca que no conseguía mejorar, y sólo pudiendo llegar hasta el tercer escalón del podio olímpico, medalla de bronce.
Drechsler, mucho más regular, superaba hasta en cuatro ocasiones el salto de la flamante plusmarquista mundial, inaugurando con una plata una competición inolvidable para ella, con el bronce en los 100m al día siguiente, y un nuevo bronce en los 200m cinco días después.
El oro, con un brillante 7.40m, para Joyner-Kersee. La estadounidense lograría otra hazaña sin precedentes, pulverizando, por segunda vez en apenas dos meses, el récord mundial de heptatlón.

Chistyakova, no teniendo suficiente con aquel legendario 7.52m, volvería a ser campeona de Europa en pista cubierta (La Haya '89), proclamándose además, por primera y última vez en su trayectoria, campeona mundial, en los Campeonatos Mundiales en pista cubierta de Budapest '89, en lo que suponía la segunda edición de este evento con la nomenclatura actual, tras Indianápolis '87 ("IAAF World Indoor Championships" - la primera edición fue en París, en 1985, bajo el nombre de "IAAF World Indoor Games").
Ese mismo año, lograría un hito sin precedentes, convirtiéndose en la primera (y única) mujer en la historia en ostentar al mismo tiempo el récord mundial de longitud y de triple salto. Tras el 14.16m de la china Li Huirong en abril de 1988, Chistyakova era capaz de hacer saltar en mil pedazos la plusmarca el 2 de julio de 1989. En Estocolmo, conseguía un soberbio 14.52m (marca que conseguiría mejorar en 1995, con 14.76m, estando ya en poder del récord Anna Biryukova, con 15.09m).
Su dominio sobre ambas disciplinas quedaría perpetrado en los Europeos en pista cubierta de Glasgow, en 1990, logrando un increíble triunfo en ambas pruebas.

A partir de aquel momento, y tras una complicada operación de rodilla, Chistyakova fue incapaz de acercarse a su mejor nivel de antaño. Pero aquel salto de 7 metros y 52 centímetros valió sobradamente para perpetuar un récord que cumplió el pasado día 11 la friolera de 26 años, y que se antoja, a corto y medio plazo, poco menos que inexpugnable.




10 de junio de 2014

Las últimas semanas de Abel Kirui hacia Daegu '11

Puede resultar sencillo al pensamiento el hecho de que, tras proclamarse Campeón del Mundo de Maratón, pocas cosas quedan por hacer. Abrazar el éxito en unos Juegos Olímpicos, con la dificultad que la empresa conlleva, o un intento de ataque al récord mundial, quizás. En cuanto a registros, siempre suele caerse en el engañoso doble juego de que el éxito pueda convertirse en efímero. Las marcas se baten, desaparecen. Los triunfos, perduran, permanecen para siempre.

Abel Kirui, venciendo en el
Campeonato del Mundo de
Berlín, en 2009
Abel Kirui conseguía proclamarse Campeón Mundial en 2009. Las calles de Berlín contemplaban cual silenciosos testigos el vuelo bajo de un keniano de 27 años, consagrado a la ruta, con marcas ciertamente discretas en pista en la altitud de Nairobi.
Se trataba de la culminación de una trayectoria que daba comienzo el 24 de septiembre de 2006 en aquella misma urbe alemana. Debut en la distancia, 2h17:47, habiendo sido contratado como 'liebre', pero terminando la prueba en noveno lugar. Menos de tres meses después, buscaba la reválida en Singapur, siendo tercero con 2h15:22, el 3 de diciembre.
En 2007, Kirui ya lograba un tercer puesto en Viena, acercándose a marcas más interesantes (2h10:41), y apenas un año después de su debut maratoniano, segundo puesto en Berlín en septiembre, con marca personal, un muy respetable 2h06:51 (sexta mejor marca de aquel año), el día que Haile Gebrselassie rompía por vez primera el récord mundial.
En 2008, Kirui comenzaba con dos retiradas. La primera en Dubai, en enero, contratado como 'liebre' para Gebrselassie. La segunda, en Tokio, en febrero, con molestias físicas. Se resarciría con su primera victoria en maratón, 2h07:38 en Viena, récord de la prueba. En septiembre, volvería como 'liebre' a Berlín, depositario absoluto de la confianza de Gebrselassie, en su asalto a la frontera de las 2 horas y 4 minutos. Abel sería uno de los grandes artífices de aquella hazaña, en forma de 2h03:59, guiando de forma prodigiosa a Haile hasta el kilómetro treinta y dos.
No conseguía finalizar en su primera incursión norteamericana, en Nueva York, y ya en abril de 2009 probaba suerte en el rapidísimo circuito de Rotterdam. Tercer puesto y mejor marca personal (2h05:04). Tercer mejor registro de aquel año.
Con esta trayectoria afrontaba Kirui su mayor reto: el Campeonato del Mundo. Y en una ciudad que conocía bien, como Berlín. Incontestable victoria, fraguada a través de un sensacional ataque largo a partir del kilómetro treinta y cuatro. Imperial cabalgada, culminada con el premio supremo de coronarse bajo la bendición de la Puerta de Brandenburgo, con 2h06:54, que sigue siendo récord de los Campeonatos Mundiales.
Daegu '11. Por segunda vez
Campeón Mundial
A partir de aquel momento, Kirui, en el mejor momento de su vida, parecía flaquear. Actuaciones muy pobres en Londres los dos años siguientes (quinto, a tres minutos del ganador, en 2010; y retirado en 2011), y en Nueva York (9º en 2010, con un discreto 2h13:01), hacían planear la sombra de la duda sobre el campeón mundial.
No habiéndose clasificado para el Mundial, pero concediéndole la IAAF la wildcard para defender su título vigente, Kirui replanteaba por completo tanto su vida personal como su preparación, depositando toda su confianza en el gurú italiano Renato Canova. Desde la ruidosa Nairobi, Abel se sumergiría en la tranquilidad de Iten. Vida nueva, entrenador nuevo, serenidad y sosiego, y un objetivo en el horizonte, el Mundial de Daegu. El 4 de septiembre de 2011, marcado a fuego en su calendario. 

Y el resultado, aún más abrumador que en Berlín. Victoria grandiosa, inapelable, indiscutible. 2h07:38. El segundo clasificado, su compatriota Vincent Kipruto, llegaba a meta casi tres minutos después. Kirui volvía a bailar tras cruzar en primer lugar la cinta, convirtiéndose en el tercer atleta de la historia capaz de conseguir el campeonato mundial en dos ocasiones de manera consecutiva, tras lograrlo Abel Antón en 1997 y 1999, y Jaouad Gharib en 2003 y 2005.

Por esta razón, contemplamos hoy una pequeña joya: las cinco últimas semanas de preparación de Kirui, antes de afrontar aquel maratón. Cinco semanas ilustradas con entrenamientos de excepcional nivel, a ritmos de otro mundo.



A FALTA DE 5 SEMANAS


● Lunes, 1 de agosto: 20' calentamiento + 4 x 5 kms (recuperando 1 km) en 1h11:57 (3:07/km). 

● Martes, 2 de agosto: 1h, ritmo fácil (15 kms, 4:00/km). 

● Miércoles, 3 de agosto: 1h10' ritmo fácil (17 kms, 4:07/km). 

● Jueves, 4 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1 hora ritmo fácil (15 kms, 4:00/km).
  • 2ª Sesión: 40' ritmo fácil (10 kms, 4:00/km). 
● Viernes, 5 de agosto: 12' calentamiento (2 kms) + 40 kms en 2h09:46 (3:15/km).

● Sábado, 6 de agosto: 1 hora ritmo fácil (14 kms, 4:17/km).

● Domingo, 7 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1 hora ritmo moderado (16 kms, 3:45/km).
  • 2ª Sesión: 20' bici + 40' gimnasio + 20' sauna.

A FALTA DE 4 SEMANAS

● Lunes, 8 de agosto: 1h10' ritmo moderado (18 kms, 3:53/km).

● Martes, 9 de agosto: Descanso. Acto oficial con el Ministro de Deportes en Nairobi.

● Miércoles, 10 de agosto: 1h10' ritmo moderado (18 kms, 3:53/km).

● Jueves, 11 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1h ritmo moderado (16 kms, 3:45/km).
  • 2ª Sesión: 1h ritmo fácil (16 kms, 3:45/km) + 10 x 100m recuperando 100m al trote.
● Viernes, 12 de agosto: 20' calentamiento + 1.000m (2:46) + 2.000m (5:45) + 3.000m (8:52) + 2.800m (8:05) + 2.800m (8:15) + 2.000m (5:52) + 2.000m (5:43) + 1.000m (2:47).

● Sábado, 13 de agosto: 1h25 en progresión (25 kms, 3:24/km).

● Domingo, 14 de agosto: 40' ritmo fácil + 40' de fartlek con diagonales (19 kms en total).


A FALTA DE 3 SEMANAS

● Lunes, 15 de agosto:
  • 1ª Sesión: 17' calentamiento (4.3 kms) + fartlek 10 x 2' rápido (rec. 1' moderado; en total 9.6 kms en 30') + 3' fácil (570m) + 10 x 30" rápido (rec. 30" moderado; en total 2.98 kms en 10').
Distancia Total: 12.95 kms en 43' (promedio de 3:19/km).
Distancia total rápida: 8.8 kms en 25' (promedio de 2:50/km).
Distancia total lenta: 4.15 kms en 18' (promedio de 4:20/km).
  • 2ª Sesión: 45' en progresión (13 kms, 3:28/km).
● Martes, 16 de agosto: 45' ritmo fácil (11 kms, 4:05/km).

● Miércoles, 17 de agosto:
  • 1ª Sesión: 10' calentamiento (2 kms) + 10 kms en 32:45 (3:16/km) + 15 kms en 44:58 (3:00/km).
  • 2ª Sesión: 20' calentamiento (4,4 kms) + 6 x 1.600m en (4:29 / 4:35 / 4:28 / 4:30 / 4:34 / 4:25).
● Jueves, 18 de agosto:
  • 1ª Sesión: 56' ritmo moderado (15 kms, 3:44/km).
  • 2ª Sesión: 55' ritmo fácil (14 kms, 3:56/km). 
● Viernes, 19 de agosto: 1h05' ritmo moderado + 30' con diagonales + 30' ritmo moderado (Total: 33 kms en 2h05', media de 3:47/km).

● Sábado, 20 de agosto: Descanso total.

● Domingo, 21 de agosto: 2h10' ritmo moderado (37 kms, 3:31/km).


A FALTA DE 2 SEMANAS

● Lunes, 22 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1h ritmo moderado (16 kms, 3:45/km).
  • 2ª Sesión: 20' ritmo fácil + 20' de fartlek con diagonales (10 kms en total).
● Martes, 23 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1h10' ritmo moderado (18 kms, 3:53/km).
  • 2ª Sesión: 50' ritmo moderado (13 kms, 3:51/km).
● Miércoles, 24 de agosto:
  • 1ª Sesión: 25' de fartlek fácil + (15 x 1' rápido / 1' fácil) (16 kms en total).
  • 2ª Sesión: 1h, incluyendo 20' de fartlek con diagonales (15 kms en total).
● Jueves, 25 de agosto:
  • 1ª Sesión: 50' ritmo fácil + 15 x 80m de sprint cuesta arriba (14 kms en total).
  • 2ª SeSión: 40' ritmo fácil (10 kms, 4:00/km).
● Viernes, 26 de agosto: 20' calentamiento (4 kms) + 22 kms alternos en 1h07:52 (promedio 3:05/km).
Distancia total rápida: 11 kms en 31:28 (promedio de 2:51/km).
Distancia total lenta: 11 kms en 36:06 (promedio de 3:16/km).

● Sábado, 27 de agosto:
  • 1ª Sesión: 1h20' ritmo moderado (20 kms, 4:00/km).
  • 2ª Sesión: 1h ritmo fácil (15 kms, 4:00/km).
● Domingo, 28 de agosto: 1h30' ritmo fácil + fartlek con diagonales (23 kms en total).


ÚLTIMA SEMANA

● Lunes, 29 de agosto: 1h ritmo fácil (15 kms, 4:00/km) + Vuelo a Nairobi.

● Martes, 30 de agosto: Descanso. Vuelo a Daegu.

● Miércoles, 31 de agosto: Descanso total.
...

● Domingo, 4 de septiembre: Victoria en el Maratón del Campeonato del Mundo (2h07:38).


6 de junio de 2014

Esa sensación de facilidad...



"Come on Galen... come on boy!!!!"



Eran las 6 y 17 minutos de la madrugada en España, sábado 31 de mayo, y en Hayward Field se detenía el tiempo, latente, en una mezcla de expectación y ansiedad. Una prueba no habitual en las listas de la Diamond League, como el 10.000m, tenía visos, o al menos cierta probabilidad, de convertirse en una de las grandes protagonistas del sensacional evento que, año a año, presenta ante el mundo la capital del coloso comercial Nike, en pleno corazón de los bosques de Portland.



Desde hacía días se venía anunciando la posibilidad de que el atleta local, el pupilo de Alberto Salazar, y una de las grandes atracciones atléticas del panorama norteamericano, Galen Rupp, atacara el récord de los Estados Unidos (si bien es cierto que, en principio, su presencia se presentía para el 5.000m). El registro a batir, en su propio poder, desde que el 16 de septiembre de 2011 Rupp hiciera saltar la banca en Bruselas con el registro más rápido jamás conseguido por un atleta de raza blanca (26:48.00).
El nivel de contendientes que la prueba ponía en liza aventuraba, sino récord (o gran marca), una carrera de contrastada intensidad e interés . La presentación no resultaba incierta, sino que Rupp por un lado, y un nutrido grupo de africanos por otro, componían el guión principal.


Varios nombres muy interesantes, y acreditados todos ellos por debajo de 27 minutos: Paul Tanui, bronce en el 10.000m de Moscú y 26:50.63 en Eugene en 2011; Emmanuel Bett, 26:51.16 en Bruselas en 2011, habitual de los últimos inviernos españoles de campo a travésKenneth Kipkemoi, campeón africano de 10.000m en 2012, y 26:52.65; y Yigrem Demelash, de apenas 20 años, campeón del mundo junior de 10.000m en 2012, con 26:57.56.
A destacar, la presencia de los siempre correosos eritreos Teklemariam Medhin y Goitom Kifle, del talentoso Bedan Karoki, quinto en el 10.000m de los JJOO de Londres, del veterano francés Bob Tahri, o del semi-desconocido keniano Wilson Kiprono Too, que consiguiera en Laredo en marzo la mejor marca mundial del año en 10k en ruta, con un sorprendente registro de 27:39.
Cuatro 'liebres' (Ben St. Lawrence, Mike Kigen, Dawit Wolde y Stephen Sambu) en busca y captura de un desafío complicado, pero no imposible. Presentación a lo americano, a lo grande. Y como no podía ser de otra manera, Rupp, el foco de todas las miradas. El gran protagonista. La gran esperanza blanca. 9 títulos nacionales. El poseedor de las plusmarcas estadounidenses de los 3.000m, 2 millas y 5.000m en pista cubierta, y del récord nacional de 10.000m. Hayward Field vibraba.


El australiano Ben St. Lawrence era el primer 'pacemaker' en entrar en acción. Y el ritmo inicial ya situaba al pelotón en fila de a uno. Ni un momento de tregua. Y Rupp en un segundo grupo, y a la estela de Bedan Karoki, tras los pasos del grupo cabecero, comandado implacablemente por St. Lawrence, Kigen y Wolde. Muy cerca del paso por el 1.500m, Rupp aprovechaba la contrarrecta para acelerar y tomar posiciones. Saliendo a un ritmo relativamente cómodo, sabía que el intento de récord pasaba por engancharse al primer grupo, y al trabajo de sus previstos compañeros de escapada. Con pasmosa facilidad, en apenas 80 metros, el rubio de Eugene llegaba a cola de ese primer grupo, compuesto ya por seis unidades. 8:03.08 al paso por el tercer kilómetro, primera referencia real del fastuoso ritmo de carrera. Y, en apariencia, un Rupp de fácil desempeño. Casi ilógico. Excelente trabajo de St. Lawrence, clavando los parciales en 2:40, 2:41 y 2:42.
Tomaba el mando Mike Kigen hasta el quinto kilómetro, continuando con el buen hacer desde una zancada más tupida, pero eficiente. Y a partir de ahí, Stephen Sambu, keniano que cumplirá 26 años en julio, afincado en Arizona, y habitual de las competiciones de la NCAA, se colocaba en cabeza. Su trabajo iba a ser, a partir del ecuador, una de las claves de la carrera. 13:26.44 el paso por el 5.000m. Descomunal.

La majestuosidad de Paul Tanui custodiaba el extraño pero incesante caminar de Sambu, de corta zancada, amplia cadencia, y embrollado movimiento de tren superior. La aparente facilidad de Rupp continuaba siendo la nota dominante del grupo. Sensación de relajación, con parciales constantes pivotando sobre unos vertiginosos 2:40/km. Sólo Karoki era capaz de soportar el tremendo ritmo, a duras penas y perdiendo siempre un metro, mientras que Bett luchaba contra los elementos por enganchar con el grupo. En ningún momento lo conseguiría.

Demelash era doblado cuando apenas faltaban 150 metros para llegar al octavo kilómetro, y a partir de ese nuevo paso por línea de meta, se produce una circunstancia que cambiaría el devenir de los últimos estertores de la prueba. Paul Tanui cambiaba el ritmo súbitamente, buscando un ataque desde la distancia, un atisbo de la situación. Espectacular la ligereza del keniano, de paso circular, bello e indómito. Rupp, a su rueda, sin perder ni medio metro. Sabía que su resultado en la noche de Eugene podía depender de aquel preciso y precioso momento. En un esfuerzo descomunal, Sambu no tardaba en retomar sus labores, ante la atónita mirada de Tanui, cuyo ataque se diluía en apenas segundos. 'Mo' Farah, en la retransmisión, comentaba asombrado la capacidad de sufrimiento de su compañero de entrenamientos. "He looks too easy... he looks great". Era la sensación que Rupp transmitía, ciertamente.

Nueva vuelta en 64", y una milla para el final. Y de nuevo, como en la anterior, Tanui se lanza al vacío. Sambu es incapaz de contrarrestar de golpe el nuevo ritmo, pero Rupp aguanta. Tanui no encuentra lo que busca. Precisamente sería ese desgaste el que, en pocos metros, acabaría por volverse en su contra. La marca ya apuntaba a sensacional.
A falta de un kilómetro, con el keniano desprendiendo latigazos constantes, y los cuatro contendientes en fila de a uno, el final de carrera se presumía brillante. Y en ese preciso instante, al paso por la recta de meta, el sonido de un reactor despegando resultaría minúsculo ante el atronador griterío de la atestada grada principal de Hayward Field.

Su chico, el rubio desgarbado, de tez granulosa y aspecto adolescente, el protegido predilecto del siempre controvertido Alberto Salazar, imagen y sentido del mastodóntico Oregon Project, apretaba los dientes y se marchaba en solitario, en busca de la gloria anunciada. Menos de dos vueltas para el final, y Rupp se convertía en poseedor de una ventaja psicológica de diez metros, que le daría alas, incapacitando con ello a Tanui. Y de nuevo, esa sensación de facilidad.


"Come on Galen!!! Come on, boy!!!". Un atónito y elocuente 'Mo' Farah vibraba en la cabina, y los cimientos de Eugene se estremecían ante el último paso por meta de su ídolo. Penúltima vuelta en 59.41. Bestial.
Echando el resto, dejándose en la pista los últimos gramos de fuerza, pero permitiéndose mirar el reloj, escudriñando en la distancia, Galen Rupp encaraba los últimos doscientos metros. El rostro del sufrimiento no había aparecido en el fondista norteamericano durante las veinticuatro vueltas restantes. Ahora, se manifestaba. Tímidamente. Con ligereza, pero asomaba. Recta final para el delirio. Puños rabiosos, y grito de felicidad absoluta. Último giro en un descomunal 58.58. Último kilómetro en 2:29.


Subcampeón olímpico de 10.000m en Londres. Dos veces por debajo de 27 minutos en la distancia. Cuarto en los pasados Campeonatos del Mundo de Moscú. Nadie había conseguido correr tan rápido desde el 26:43.16 de Kenenisa Bekele en septiembre de 2011 en Bruselas. Líder del año, por delante de un Tanui que, pese a que los 'flashes' apuntaran directamente a Rupp, conseguía un extraordinario 26:49.41 en una carrera soberbia. Karoki era tercero (26:52.36) y la sorpresa, Sambu, cuarto (26:54.61). Todos ellos con marca personal.



26:44.36 para Rupp. Nuevo récord de los Estados Unidos, jubilando la anterior plusmarca, que él mismo poseía.
Sin lugar a dudas, el único fondista blanco actual capaz de alzar la voz ante el insultante dominio de la altiplanicie africana. Un chico de 28 años de una clase descomunal. Con un talento inmenso. Y una maravillosa elegancia. Lo está certificando, año a año, marca a marca.
¿Está capacitado para plantear batalla a los más grandes fondistas africanos? ¿Podrá situarse a la altura y luchar, cara a cara, con los pesos pesados del fondo mundial actual? Gebremeskel, Gebrhiwet, Soi, Kuma... Farah.
No pudo con Tanui en Moscú, pero en Eugene demostró que puede pelear mano a mano con ellos, los superó. Pensábamos que era imposible. Pero quizá no lo es tanto. "¿Por qué no?". Se reafirma, en todo caso, que la apuesta estadounidense, aunando los mejores talentos salidos de los más recónditos rincones del país, con las mejores instalaciones, los mejores medios, y todo ello enfocado en una dirección de triunfo tras un gigantesco proyecto de investigación, desarrollo e inversión, posibilita una lucha, a priori, utópica. Quizá la excepción de Rupp pueda servir para acometer ese primer impulso que necesita el fondo no africano, para creer en la posibilidad, aún remota, pero quizá no ficticia, de no salir a la pista con la derrota asumida. Quién sabe.
Lo veremos de nuevo en Oslo, en el histórico Bislett Stadion el 11 de junio, compitiendo en los 5.000m, para reafirmar su magnífico estado de forma. Veremos de qué es capaz.
Podría decirse, aún a riesgo de tildarse la afirmación de prematura, radical o desmesurada, que ya es el mejor fondista no africano de siempre. Al menos, lo es en cuanto a registros.

Y sobre todo, y lo que más llama la atención. Ese sabor, vuelta tras vuelta. Ese gesto. Esa relajación.
Esa sensación de facilidad.



Aquí, la carrera completa.