28 de marzo de 2014

Carreras Inolvidables: Crystal Palace, 1980, 5.000m


Si hay una idea que debe aplicarse y tomarse como referencia con especial justificación en el mundo del atletismo, esa es aquella que dice que la carrera no termina hasta que se cruza la línea de meta. ¿Por qué? Aquí, un claro ejemplo.

Ovett, oro olímpico en Moscú '80 (800m)
Tras los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, el excepcional mediofondista inglés Steve Ovett regresaba a casa con un brillante botín. Su duelo, cuya fuerza emocional adquiriese la etiqueta de legendario, con su compatriota Sebastian Coe, prometía grandes emociones. Y no defraudó.
Coe, gran favorito en el 800m, caía en su distancia predilecta (en la que poseía desde julio de 1979 el récord mundial), derrotado al sprint por aquel archi-enemigo Ovett. Tras la relativa sorpresa, Ovett se disponía a rubricar una inmaculada competición, dando la estocada a Coe en la final del 1.500m, distancia que, a priori, beneficiaba más al recientemente proclamado vencedor en la doble vuelta al anillo. No en vano, se trataba del plusmarquista mundial, habiendo arrebatado a Coe el récord de la prueba durante aquel mismo verano, y reforzando posteriormente su registro con el magnífico 3:31.36 que conseguía en Koßlenz apenas dos semanas después de aquellos Juegos, encontrándose posiblemente navegando a través de uno de los mejores momentos de forma de su trayectoria deportiva.
Sin embargo, Coe, clamando venganza y ávido de devolver la afrenta a Ovett, se imponía en un brillantísimo final, relegando a éste, incapaz incluso de hacerse con la plata, en detrimento del germano oriental Jürgen Straub. El sprint a tres será recordado como uno de los más hermosos e intensos de una final olímpica.
A pesar de todo, magníficos Juegos para Ovett, con una sublime actuación en el 800m, y un más que digno bronce en el 1.500m.

Días después, el mediofondista de Brighton conseguía destrozar su propia plusmarca, conseguida en Oslo en julio, convirtiéndose en el primer atleta en cruzar la barrera de los 3 minutos y 32 segundos.
Treacy, Campeón Mundial de
Cross en Limerick 1979
En aquellos últimos estertores de la temporada, Steve Ovett competía en Londres, casi como vanagloria del éxito pretérito de aquel espectacular momento, en una prueba de 5.000m que apenas debía tener historia, vista sobre el papel. Un mero trámite. El National Sports Centre del territorio londinense conocido como Crystal Palace (zona residencial del sur de la capital) albergaba una prueba en la que Ovett partía, obviamente, como gran favorito, pese a no tratarse de su distancia, y en la que destacaba la presencia de dos atletas con buen pedigrí. Por un lado, el norteamericano Bill McChesney, que había sellado su clasificación para los 5.000m de Moscú '80 (y que no pudo acudir finalmente por el boicot estadounidense). Y por otro, el bravo irlandés John Treacy, brillante Campeón Mundial de campo a través en 1978 y 1979, y séptimo en la final de 5.000m de Moscú tras haber protagonizado apenas unos días antes, en la primera serie de los 10.000m, una de las imágenes más sobrecogedoras de los Juegos. Una súbita parálisis, provocada al parecer por la deshidratación, fulminaban al irlandés a falta de apenas doscientos metros para la meta. Tras recuperarse del sobresalto, pudo culminar su participación olímpica aquel año con el mencionado séptimo lugar en los 5.000m (en Los Ángeles '84, conseguiría brillantemente la plata en el maratón).

Si la carrera podía parecer de antemano óptima para convertirse en un panegírico al triunfo olímpico de Ovett, el ritmo a falta de poco más de dos vueltas para el final era incapaz de revelar lo contrario. La lentitud de la prueba presagiaba un incuestionable éxito del talentoso mediofondista de Brighton.
Dominando desde sus imponentes y esbeltos 183 centímetros, Ovett dejaba pasar los giros, sabedor de ese mítico, inabarcable 'rush' final. A vuelta y media para la conclusión, el enjuto rubio McChesney sale de su escondrijo postrero del grupo cabecero de cinco para asestar un duro golpe a la carrera en la contrarrecta. Ovett alarga su imperial zancada, y llegando a la recta de meta, el estadounidense se abre casi hasta la calle 3, mostrando una imagen rara vez vista, de tres atletas (Ovett, Treacy y McChesney) avanzando en paralelo a falta de poco más de 400 metros para la llegada.

Toque de campana, y McChesney vuelve a acelerar. El cabeceo y la mirada al suelo de Treacy denotan, quizá, las primeras muestras de verdadero sufrimiento. Contrameta y nuevo cambio de McChesney, con Ovett en claro 'standby'. El inglés tomaba la curva de manera casi grosera, con una sensación de entereza insultante a esas alturas de carrera. Al llegar a la curva, sólo Treacy por detrás del campeón olímpico, en un esfuerzo descomunal por aguantar la rueda de sus predecesores.
Al último 200m, esperando en la penumbra como el carroñero que aguarda con tenebrosa paciencia el último estertor de su presa, el majestuoso Ovett aumenta la marcha, abandona la cuerda, mira hacia atrás, y ya sabe a esas alturas que la victoria es suya. Adelanta por el exterior a McChesney, y en cuanto se hace con el primer lugar, comete un error que, como si hubiera sido un triste preludio, condenará toda su actuación de aquella tarde.

En una de las mayores muestras de arrogancia que jamás se hayan visto sobre una pista de atletismo, Steve Ovett, dando su victoria por supuesta a falta de casi 150 metros, incurría en un acto de soberbia aún más exorbitante que su desmedida calidad. Completamente seguro de su victoria, Ovett levanta el brazo, saludando al público, a ese público que lo idolatraba. Mientras, como si se tratara de dos guerras totalmente heterogéneas, un irlandés de nombre John Treacy se batía el cobre por no quedar descartado tan pronto de aquella lucha. Si bien no se trataba de un cualquiera, Treacy nunca destacó precisamente por su buen final. Ovett, al otearlo en su retaguardia, es consciente de que la carrera se le puede complicar tras su gesto, y recurre a su frescura de mediofondista. Treacy, mientras, continuaba sin dar la batalla por perdida.
En una situación ya poco menos que ridícula, sin ninguna gana aparente de cerrar el telón, y a falta de 40 metros, Ovett vuelve a frenarse, en un triste juego de gato y ratón, como si no quisiera desperdiciar ni un sólo gramo de más de energía de la que consideraba justa y necesaria.
Dejándose ir completamente en los últimos 30 metros, con el cuerpo relajado y erguido, una pequeña bala verde se pone a su altura a su diestra. John Treacy, en una imagen fascinante de por sí, y al contrario de lo que Ovett hizo, se dejaba hasta la última gota de fuerza para, en una demostración de coraje y valentía, arrebatarle la victoria al campeón olímpico en el último suspiro. El irlandés, lanzando el cuerpo al vacío como un auténtico sprinter, no sólo conseguía la victoria en ese último metro. Su éxito era otro. Nos enseñaba la sublime importancia de la lucha y del orgullo, del no darse por vencido hasta que todo acaba, del no arrojar la toalla hasta sobrepasar el umbral, el último metro, el último milímetro.

Ovett, ridiculizado hasta la extravagancia ante aquella grotesca actitud, incrédulo, sólo acertaba a sonreír cínicamente al cruzar la meta (como hiciera aquí). Obvio. Ni él mismo podía no reírse ante semejante ridículo. En segundos, el gesto se tornaba en una mirada perdida que denotaba claramente lo que se vio: una insolencia tal, que merecía un bofetón de este calibre.





25 de marzo de 2014

Recordamos... Cielo e Infierno: la historia de Richard Chelimo


Hay veces que una historia conquista, llama poderosamente tu atención. Pueden existir multitud de razones para ello. La mayoría de las veces, ocurre por una sencilla razón: la capacidad que alberga el suceso propiamente dicho para despertar en uno la emoción o el sentimiento. Nada más lejos de lo que realmente es. Y al margen de ello (o quizá, en la más estrecha relación) hay historias que, sin duda, merecen ser contadas. Y esta historia es una de ellas.

Richard Chelimo nació en algún lugar de la región de Marakwet, en pleno Valle del Rift, en la altiplanicie keniana, posiblemente el 21 de abril de 1972. Como es obvio, nada en estas circunstancias puede darse por supuesto, aunque esa sea la fecha considerada como "oficial". Perteneciente a la etnia de los Kalenjin, junto con su primo Moses Kiptanui (triple campeón mundial de 3.000m obstáculos y plusmarquista mundial) y su hermano pequeño Ismael Kirui (dos veces campeón mundial de 5.000m) formaban parte de un linaje de clase imperial, que aglutinó buena parte de los éxitos del atletismo keniano durante el primer lustro de la década de los 90.

La primera vez que Chelimo muestra su talento fuera de las fronteras de su país será en Bulgaria. Plovdiv acogerá los Campeonatos Mundiales Junior en 1990, en los que Chelimo logrará su primera (y única) medalla de oro internacional, al vencer con apabullante suficiencia en el 10.000m, su distancia predilecta, con una impresionante marca de 28:18.57, récord de los campeonatos, y aventajando en más de 20 segundos al segundo clasificado, su hermano Ismael Kirui, que en ese momento contaba con tan sólo 15 años, con el que rodaba escapado desde la mitad de la prueba. Tal era su superioridad.

Su siguiente éxito, nada más y nada menos que en un Campeonato Mundial de Campo a Través. La localidad del este francés, parte de la histórica región de Saboya, de nombre Aix-les-Bains, iba a convertir a Chelimo en uno de los valores más al alza del atletismo mundial. El Hipódromo de Marlioz era testigo mudo de la competición aquel 25 de marzo de 1990. En la carrera junior, Chelimo iba a conseguir la plata, tras su compatriota James Kipyego Kororia, llevándose Kenia de manera rotunda la victoria por equipos. Curiosamente, se daba la circunstancia de que la carrera absoluta masculina encumbraba como campeón del mundo a un atleta cuyo destino iba a permanecer inevitable y eternamente ligado al del protagonista de esta historia. Resulta complicado entender ambas trayectorias por separado sin mencionar el nombre del otro. Posiblemente, uno de los atletas más controvertidos y polémicos, cuya trayectoria haya levantado mayor polvareda con el pasar de los años, que haya parido el fondo mundial: el marroquí Khalid Skah.

Tal fue el impacto causado por el soberbio talento de Chelimo, que resultaba ser seleccionado para representar a Kenia en el 10.000m de los Campeonatos del Mundo de Tokio, a disputarse entre el 23 de agosto y el 1 de septiembre de 1991, no sin antes avisar de su magnífico estado de forma con un estratosférico 27:11.18 en Hengelo, en junio. Los jóvenes Thomas Osano y el propio Chelimo iban a ser los encargados de escoltar a uno de los grandes favoritos de la prueba, el que fuera octavo clasificado en los JJOO de Seúl '88, Moses Tanui. La premisa, buscar una carrera rápida para contraatacar el poderosísimo final del ya mencionado Skah. El trabajo de Chelimo y Osano daba sus frutos, consiguiendo Tanui el oro.

Kenia conquistaba el doblete, siendo incapaz Skah de seguir el ritmo marcado por Chelimo (ver vídeo). Subcampeonato mundial para un precoz fondista que ya había empezado a ser tenido muy en cuenta, no sólo en los círculos más puristas, sino como claro favorito incluso para el oro en Barcelona el año siguiente.

En la temporada de invierno del 92, el Campeonato Mundial de Cross revela un nuevo doblete keniano, con John Ngugi en primera posición, y William Mutwol segundo. Chelimo sólo podía ser quinto… por detrás de Skah.

Y ya en los Juegos de Barcelona, la carrera se presentaba plagada de jugosos interrogantes. Sería el momento de dilucidar de qué serían capaces atletas ya casi consagrados a la larga distancia, como Richard Nerurkar o Antonio Silio. O de saber si el etíope Fita Bayisa, que doblaba en 5.000m y 10.000m, podría lograr la hombrada de conseguir medalla en ambas pruebas, sin olvidar a su compatriota Addis Abebe. O de observar en qué nivel se encontraba el plusmarquista mundial de la distancia (con 27:08.23), el mexicano Arturo Barrios, o el bravo italiano Salvatore Totò Antibo. Y por supuesto, de saber si la armada keniana, con William Koech, Moses Tanui y el propio Chelimo lograría imponer ese ritmo endiablado, al objetivo de que Khalid Skah no llegara con ellos al final. El poderoso sprint del marroquí atemorizaba de tal manera a sus rivales hasta el punto de que odos contaban con que la victoria frente al magrebí en una carrera lenta era prácticamente imposible. La única oportunidad pasaba por realizar un trabajo de equipo con el objetivo de que Skah sufriera y acabara por descolgarse. Y tal fue así, que entre Chelimo y Koech iban a conseguir el propósito de estirar al grupo todo lo posible para buscar el punto de flaqueza que descolgara a Skah. Pese a que el grupo llegaba al kilómetro 5 compuesto por apenas seis o siete unidades, Chelimo, en cabeza, era incapaz de despegarse de Skah, que vigilaba atento su espalda, sabedor de la pretensión. Un exhausto Koech, ante los cambios de ritmo constantes de Chelimo, acababa por perder comba. Sólo Skah era capaz de resistir al paso por el séptimo kilómetro, y ya solos, mano a mano, era el marroquí el que lo intentaba, tras la insistencia de Chelimo para que Skah pasara al frente.

A falta de tres vueltas para el final, la cabeza de carrera llega a la altura de un doblado, el también marroquí Hammou Boutayeb. Viendo que no se aparta, Chelimo decide adelantarlo, quedando Boutayeb detrás de Skah. Lo que ocurre a partir de aquí ha sido objeto de una de las mayores controversias de la historia del atletismo en unos Juegos Olímpicos, y posiblemente una de las mayores vergüenzas que jamás se hayan contemplado en este deporte.
Sabiendo que su compatriota cerraba el grupo de tres (con vuelta perdida, eso sí), Skah se gira, y según revelan las imágenes, se dirige de alguna manera a Boutayeb. Éste, adelanta en la curva a sus dos antecesores, y pasa a comandar el grupo ante lo que se adivina ya como una maniobra extraña y casi ya polémica, de raíz, del fondista marroquí. Los casi 70.000 espectadores del Estadio Olímpico de Montjuïch no acertaban a comprender lo que veían sus ojos. Apenas cien metros después, y tras tener que buscar un pequeño escorzo, Chelimo tiene que saltar para no caer sobre los pies de Boutayeb, y éste se abre a la calle dos para dejar pasar de nuevo a los dos primeros clasificados. Vuelta y media para el final... y Boutayeb vuelve a las andadas. Montjuïch, un auténtico clamor de silbidos y abucheos ante una táctica de equipo claramente ilegal, buscando el desconcierto del keniano. Quién sabe si algo más. Tal es la situación, que al paso por la recta de meta, faltando escasamente cuatrocientos cincuenta metros para el final, el juez sueco Carl-Gustav Tollemar salta a la pista, e intenta agarrar el brazo de Boutayeb, convidándole a que se aparte. En una última vuelta contemplativa, un heroico Chelimo cambia de ritmo a falta de doscientos metros, con Skah cerrándole contra la cuerda. Llegan parejos a la última recta, pero el tremendo 'rush' final del marroquí agota las fuerzas del joven keniano, que sucumbe ante la maniobra y el engaño. Ante el clamor popular, bajo una atronadora pitada, y en medio de una de las mayores tropelías que el espíritu olímpico hubiera podido nunca esperar, Khalid Skah vencía a Chelimo. Como si no fuera con él, y ajeno al bélico clima de tensión resultante sobre su figura, un radiante y cínico Skah lanzaba besos al público y alzaba sus pulgares al cielo en signo de victoria.

Minutos después, como era obvio, Khalid Skah era descalificado, tras reunirse los siete jueces que componían el Comité de Apelación de la IAAF. Entendían que había recibido ayuda de Boutayeb, y que éste había obstaculizado claramente a Chelimo. Sin embargo, en una de las maniobras más políticamente coaccionadoras que se recuerdan, el oro que ganó de manera indecente en la pista, y que se le había arrebatado de forma correcta en los despachos, regresaba a las manos del controvertido magrebí en un lapso de apenas 24 horas. A petición (o presión) de la delegación marroquí, los jueces volvían a estudiar el vídeo, y terminaban por resolver que no existía ninguna intencionalidad en la actitud de Boutayeb. Resulta impensable, observando hoy las imágenes, que un órgano de este calibre y calado, con la autoridad y conocimiento de las normas que rigen este deporte que se le presupone, pudiese esgrimir opinión semejante, cuando la filmación televisiva revela firmes evidencias de lo contrario. Tras la tremenda rabieta marroquí, los responsables técnicos del combinado norteafricano sólo acertaron a aclarar que "Skah no conoce de nada a Boutayeb, y éste es un pobre viejo que apenas sabe leer". Cuanto menos, impactante.

La reclamación oficial era, por tanto, aceptada, y el oro terminaría en manos, inexplicable y definitivamente, de Skah. El momento del podio (donde el mismo público que propinó una atronadora pitada al himno marroquí y a Skah, ovacionaba de manera espectacular a Chelimo) reflejaba claramente el sentir popular ante una decisión tan desacertada como injusta. Como suele ocurrir en estos casos, la acción sentó precedentes, y la normativa pasó a especificar de manera más fehaciente a partir de ese momento las determinaciones a tomar cuando ocurren este tipo de acontecimientos. El keniano, que ya había comentado que los marroquíes habían intercambiado palabras en árabe durante la carrera, encajó (al menos públicamente) la humillación con una entereza abrumadora. La procesión, como suele decirse, iría por dentro. Skah, de carácter siempre polémico y reaccionario, llegaría a hablar de "afrenta al pueblo marroquí", "atentado contra África" o "maniobra política de EEUU". Tras recibir su medalla, un poco menos que indignado Skah diría que "los espectadores no entienden de atletismo".
Para que no haya dudas. El artículo que rige el caso, y un buen documento audiovisual de la carrera (íntegra). Juzguen ustedes mismos.


Artículo 143 del Reglamento Oficial de la IAAF: 

"Ningún participante puede recibir ayuda de ninguna clase durante el desarrollo de la prueba. La ayuda incluye dar consejos, información o asistencia directa utilizando cualquier medio, incluyendo el hecho de marcar el paso en carrera por parte de personas no participantes, por parte de corredores doblados o a punto de serlo, o por medio de cualquier aparato técnico". 




Clausurando el tenebroso capítulo de Barcelona, Chelimo convierte 1993 en un año de tremendo éxito. Con sólo 21 años, el 5 de julio arrebata en Estocolmo el récord mundial (y también plusmarca junior) de 10.000m a Arturo Barrios, deteniendo el reloj en 27:07.91, en una carrera sublime, donde corrió en solitario a partir del kilómetro 5. La alegría sólo le iba a durar cinco días, puesto que el día 10, su compatriota Yobes Ondieki se convertía en Oslo en el primer hombre capaz de romper la barrera de los 27 minutos (26:58.38). Llegando Chelimo entre el grupo de claros favoritos al gran acontecimiento del año, el Campeonato Mundial de Stuttgart '93, el keniano sólo podía conseguir el bronce, tras ser incapaz de aguantar el ritmo de Gebrselassie y Tanui. El joven Haile conseguía su primer título mundial en una controvertida carrera

27:07.91, marca personal
en Estocolmo '93, su última gran carrera
Y a partir de este momento, la trayectoria de Richard Chelimo simplemente, se volatiliza. Tras cinco años brillantes, su progresión se estanca, deja de competir, y tras problemas de lesiones, abandono de las competiciones y mucho tiempo apartado de las pistas, en 1996 anuncia definitivamente su retirada del atletismo. La razón, un profundo desánimo tras haber llegado a la cima, y no haber conseguido el éxito esperado. Un juguete roto. Con sólo 24 años. Y una nueva vida en el horizonte. Lo que no sabía es que no iba a ser especialmente duradera.

No demasiado tiempo después de iniciar su carrera en el ejército keniano, Chelimo comenzó a tener problemas con la bebida. Tras aumentar de peso con una tremenda rapidez, y pese a los intentos de sus antiguos compañeros Moses Tanui y William Mutwol de reengancharlo a la élite, Chelimo jamás consiguió recuperar su antigua forma.
Llegó a engordar más de 30 kilos. Y posteriormente, adelgazó más de 20, después de descomunales esfuerzos por alcanzar un estado físico, sino óptimo, al menos cercano al que le permitió ser el gran atleta que fue.
Sin embargo, y pese a sus tentativas, Chelimo fallecía súbitamente el 15 de agosto de 2001 en el Hospital Universitario de Moi, en Eldoret, tras haber sido hospitalizado pocas horas antes. Las causas que se esgrimieron, posiblemente un tumor cerebral, que se le habría diagnosticado apenas una semana antes.

El gran campeón marroquí, Hicham El Guerrouj, en una entrevista de aquel año 2001, vaticinaba que "muchos atletas morirán prematuramente a causa del dopaje. Dentro de 20 ó 30 años, veremos quién se dopaba y quién no. Mirad lo que le ha ocurrido a Chelimo". Duras e impactantes palabras, que, en el caso de Chelimo, nunca sabremos si esconden una terrible realidad.

Tanto si fuera cierto como si no, se antoja complicado obviar la tragedia de uno de esos muchos atletas que rozan la gloria, incluso tontean y coquetean con ella, pero no aciertan a dominarla. Besan el cielo, y abrazan el infierno. Y su historia se dilapida a la vez que se perpetúa hasta la eternidad.



21 de marzo de 2014

Pasarán Más de Mil Años... Récord del Mundo de Salto de Longitud en Pista Cubierta (M)

Durante los últimos coletazos del verano de 1983, se habían disputado los primeros Campeonatos del Mundo de Atletismo. La ciudad de Helsinki asistía al comienzo del reinado internacional del que ha sido uno de los más grandes atletas que el hombre haya conocido. En los 100m, aquel joven muchacho de Alabama, el 'Hijo del Viento', Frederick Carlton Lewis, conocido ante las masas como Carl Lewis, conseguía su primera corona mundial de la velocidad. Su compatriota, el rapidísimo Calvin Smith, había arrebatado a Jim Hines el récord del mundo en julio, deteniendo el crono en unos asombrosos 9.93 (+1.4). Sin embargo, no pudo con Lewis en aquella lenta final. Smith se desquitaría en los 200m seis días después, ya sin la presencia de Lewis, centrado en el hectómetro, en el relevo corto (donde el 'Team USA' conseguiría el récord mundial) y en el salto de longitud (donde Lewis vencía con holgura). Tres pruebas, tres oros.

Los Juegos Olímpicos de 1980, en Moscú, supusieron una gran decepción para un joven Lewis, a tenor del tan famoso como farragoso boicot que los Estados Unidos lideraron, en contra de la presencia militar soviética en Afganistán, evidente consecuencia del estado de tensión constante que el planeta tuvo que soportar durante el desarrollo de la Guerra Fría. Lewis había conseguido su clasificación en los 'Trials' para el salto de longitud, y comenzaba claramente, con apenas veinte años, a emerger además como un extraordinario talento natural para la velocidad. La decepción se paliaba en parte cuando, tras el éxito de Helsinki, Lewis sería ya una de las principales estrellas del equipo americano en los Juegos de Los Ángeles, cuatro años más tarde.

Preparando esa temporada veraniega, nos detenemos en un hecho que se conserva en calidad de hito hasta el día de hoy.
27 de enero de 1984. Plena temporada invernal. Y año significativamente importante, por tratarse de año de Juegos Olímpicos. Para Lewis, especialmente trascendental, dada su imposibilidad para participar en Moscú, y al hecho de que los Juegos se celebraban "en casa".
El invierno de 1983 había resultado extraordinariamente prolífico para Lewis en lo que a marcas en pista cubierta se refiere. Había saltado 8.45m, 8.47m y 8.54m en apenas un mes. Su mejor marca procedía, eso sí, de enero de 1982, con un prodigioso 8.56m en East Rutherford, que ya se había convertido en récord mundial. Sólo Lewis había conseguido (varias veces) colocarse por delante del 8.38m que Larry Myricks consiguiera en enero de 1980. Lewis ya era un extraordinario saltador al aire libre, con una mejor marca de 8.79m conseguida en julio del 83, y que igualaría en pista cubierta menos de un año después, por la que muchos quisieron ver un desafío claro al estratosférico récord de Beamon. Un logro que nunca pudo conseguir, y que siempre le creó cierta amargura. Obvio, tratándose de uno de los más talentosos saltadores que hayan existido nunca.

Y ya, viajando a aquel 27 de enero de 1984, los cimientos del atletismo se estremecían tras asistir a uno de los récords mundiales más antiguos que aún se conservan. De hecho, se trata de la plusmarca mundial masculina más veterana, considerando tanto la pista cubierta como el aire libre (valorando pruebas IAAF).
El prodigioso salto se producía en los llamados Millrose Games, celebrados por aquel entonces en el fastuoso Madison Square Garden de Nueva York, una competición anual bajo techo que solía aglutinar a auténticas estrellas del universo atlético. Grandes nombres, como los de Kip Keino, Steve Scott, Yelena Isinbáyeva, Noureddine Morceli o Bernard Lagat han sido a lo largo de los años protagonistas especiales y habituales de la competición.

Un espectacular vuelo de 8 metros y 79 centímetros, al que a día de hoy nadie ha conseguido acercarse. El propio Lewis era consciente nada más aterrizar de la dimensión de su salto, alzando los brazos al cielo, sabedor de que acababa de conseguir algo excepcional. Sólo el alemán Sebastian Bayer, en 2009, pudo acercarse ligeramente, con un magnífico 8.71m, que continúa como segunda mejor marca histórica. Y nadie parece capacitado en la actualidad, salvo que se produzca de forma súbita la aparición de un talento extraordinario, para siquiera rondar semejante marca. Uno de los registros más increíbles que se conservan.




18 de marzo de 2014

Campo a Través 2013/14: se cierra el telón


Llegamos a mediados de marzo, y se cierra definitivamente, por tanto, la temporada invernal. Se acaba un magnífico invierno de campo a través, clausurado con un estupendo Campeonato de España este pasado domingo. Cronológicamente, vamos a recuperar todo lo que dio de sí la temporada crossística, que fue mucho... y muy bueno.



10 de NOVIEMBRE: XX CAMPO A TRAVÉS INTERNACIONAL DE SORIA


Apertura de la temporada, y miras puestas en el Europeo de Belgrado en diciembre. José Ríos, responsable de fondo de la RFEA, vigilaba atentamente los movimientos de los españoles. Victoria para el ugandés Huru Dickson, al sprint frente a Alemayehu Bezabeh, y tercer puesto para Mohamed Marhoum, que ya daba muestras de un buen estado de forma. Discreto debut de un Javi Guerra (9º) que tendría que ponerse las pilas para ir a Belgrado.
En chicas, victoria para la etíope del Piélagos-Inelecma Marta Tigabea, con Estela Navascués segunda y Alba García tercera, con Iris Fuentes-Pila comenzando su particular estado de gracia, y Diana Martín como nota negativa (14ª), a recuperar en Atapuerca si deseaba estar en Serbia.





17 de NOVIEMBRE: X CROSS INTERNACIONAL DE ATAPUERCA

Tensión en el embarradísimo circuito burgalés al llegar uno de los crosses claves para
decidir la composición de la selección que iría a Belgrado. Excepcional elenco de africanos, que copaban las primeras posiciones. Victoria apretada del etíope Imane Merga, con el keniano Emmanuel Bett segundo y el eritreo Teklemariam Medhin tercero. Presencia del campeón mundial de cross, Japhet Korir (6º), e interesante disputa entre los nacionales. Bezabeh volvía a ser el mejor español (7º), seguido de Marhoum (9º) y un Javi Guerra que tiraba de veteranía, intentando no dejar pasar el tren para Belgrado con una excelente carrera (10º).


Victoria en féminas para la figura imperial de la etíope Hiwot Ayalew, seguida de las kenianas Linet Masai y Mercy Cherono. Excepcional 6º puesto para Iris Fuentes-Pila, y recuperación casi in-extremis de Diana Martín, que confirmaba que debía estar en el Europeo con su 10º puesto (segunda española).



24 de NOVIEMBRE: XXXII CROSS INTERNACIONAL DE LA CONSTITUCIÓN - "MEMORIAL ANTONIO RODRÍGUEZ" (ALCOBENDAS)

Tras darse a conocer la composición del equipo que representaría a España en el Europeo de Belgrado, varios de sus integrantes confirmaban sus magníficos estados de forma en una fría mañana madrileña. Dominio africano en hombres (Bett, Medhin, Toroitich, Kifle y Korir copando las primeras plazas, por este orden), con Antonio David Jiménez "Penti" demostrando que su selección para el Europeo estaba justificada. Si hay un atleta regular en invierno, ese es el longevo sevillano. Lo mismo ocurría en chicas con Diana Martín (3ª) e Iris Fuentes-Pila (5ª). Cuarta plaza para Elena Espeso, que derrotaba a Iris al sprint, y se desquitaba con este buen resultado de su no inclusión en la selección para Belgrado. Segunda posición para la marroquí Malika Asahssah, y victoria para la obstaculista etíope, bronce en Londres '12 y Moscú '13, Sofia Assefa.




30 de NOVIEMBRE: XXVIII CROSS DE LA CONSTITUCIÓN ARANDA DE DUERO

Buena participación africana (victoria de Samuel Tsegay, con Amanuel Mesel segundo y Huru Dickson tercero), y participación española de atletas que no estarían en Belgrado. Núñez cuarto, y Gabi Navarro quinto.
Victoria fácil para la ugandesa Rebecca Cheptegei en mujeres, por delante de Dolores Checa y Alessandra Aguilar.




8 de DICIEMBRE: XX CAMPEONATO DE EUROPA

Primera cita internacional de la temporada atlética. No vamos a extendernos en la explicación, puesto que en su momento ya realizamos una extensa cobertura del mayor evento de la temporada a nivel de campo a través. Extraordinario bronce por equipos en chicas, reválida del oro conseguido en Szetendre en 2012 en hombres, y victoria incontestable a nivel individual de Alemayehu Bezabeh. Aquí tenéis nuestra crónica de aquel día.



15 de DICIEMBRE: XXXI CROSS NACIONAL "FIESTAS DE LA VIRGEN" (YECLA)

Con varios de los componentes del equipo que triunfaba en Belgrado la semana anterior, el cross de Yecla deparaba la victoria del campeón de Europa, Alemayehu Bezabeh, seguido de "Penti". Lidia Rodríguez, 16ª en Belgrado, se hacía con el triunfo en mujeres.




15 de DICIEMBRE: XXXIV CROSS INTERNACIONAL VENTA DE BAÑOS


Bajo una espesísima niebla, protagonista indiscutible de la jornada, y en un circuito con algo de barro, los jóvenes kenyanos Cyprian Kimurgor Kotut y Jairus Kipchoge Birech se jugaban la victoria en un espectacular sprint, y cuando parecía que lo tenía perdido, el primero se alzaba con la victoria. Tercer puesto para Iván Fernández, con una destacada participación del resto de nacionales: 5º Guerra, 6º Alaiz, 7º Marhoum, 8º García del Barrio y 10º Alejandro Fernández. En categoría femenina, gran victoria de Mercy Cherono, seguida de Ababel Yeshaneh y Correti Jepkoech. La mejor española, al igual que en Belgrado, Iris Fuentes-Pila, quinta, continuando con su tremenda regularidad invernal, por delante de Diana Martín, sexta.



5 de ENERO: LX CROSS INTERNACIONAL ZORNOTZA

Llegaba 2014, y comenzaba con uno de los crosses históricos. Amorebieta acoge desde hace 60 años una competición que ha coronado a ilustres ganadores (siete veces Mariano Haro, Richard Limo, Domingos Castro, Serhiy Lebid...), y que iba a depararnos un espectáculo fantástico, como no podía ser menos. El keniano Cyprian Kimurgor Kotut repetía victoria, también en un frenético sprint con el ugandés Toroitich, y los 'Bikila' Ayad Lamdassem y Javi Guerra empezaban el año con buen pie, tercero y cuarto.
Magdalene Masai vencía cómodamente a Rebecca Cheptegei en mujeres, con una estupenda Lidia Rodríguez en tercera posición, cerca de la ugandesa.





12 de ENERO: LXXI CROSS INTERNACIONAL JUAN MUGUERZA


Sólo una semana de descanso, y nos encontrábamos con otro de los míticos. Elgóibar, en una mañana fresca pero estupenda para la práctica del atletismo, hierba alta, pero nada de barro, presenciaba el espectáculo africano de la mano de el ugandés Timothy Toroitich, que se alzaría con la victoria con un ataque que sólo puede calificarse como de auténtica exhibición, el keniano Emmanuel Bett, segundo en discordia, y su compatriota, el subcampeón mundial de 3.000 obstáculos Conseslus Kipruto, que sólo podía ser tercero. Valentísima carrera del vitoriano Iván Fernández, 6º, haciendo vibrar Mintxeta, aunque viéndose superado en los últimos compases, pagando el esfuerzo, por sus compañeros de club Ayad Lamdassem y Javi Guerra.
En chicas, misma exhibición de la etíope Hiwot Ayalew, por delante de su compatriota Alemitu Haroye y de la keniana Linet Masai. En una magnífica actuación, Alessandra Aguilar se llevaba el 5º puesto, mejor española, por delante de Diana Martín (6ª), Iris Fuentes-Pila (7ª) y Marta Silvestre (8ª).




19 de ENERO: XXXII CROSS INTERNACIONAL DE ITÁLICA


La localidad sevillana de Santiponce iba a ser testigo de una enorme carrera este frío domingo de enero. En un circuito rápido y seco, Paul Tanui, Timothy Toroitich y Emmanuel Bett se escapaban pronto en cabeza. Tras tirar durante toda la carrera, Tanui, con un ritmo endiablado, asestaba el golpe definitivo con cierta solvencia. Lamdassem y Guerra entraban de la mano a meta, 4º y 5º, con un excepcional Roberto Alaiz, poniendo un gran broche a un completísimo invierno, en sexto lugar.
En féminas, se repetía el doblete de Elgóibar (Ayalew y Haroye), siendo tercera Mercy Cherono. Lidia Rodríguez sexta, y Diana Martín séptima, mejores nacionales.



26 de ENERO: LIX CROSS INTERNACIONAL DE SAN SEBASTIÁN


El barro y la hierba altísima del Hipódromo de Lasarte continuaba un año más siendo testigo fehaciente del mejor atletismo del mundo, en un circuito de auténtico cross. El keniano Joseph Ebuya, campeón del mundo de la especialidad en 2010, volvía con más fuerza que nunca tras una época de lesiones, mostrando una superioridad insultante. Un auténtico vendaval. Nada podían hacer Samuel Tsegay (segundo, a un minuto de Ebuya) y Japhet Korir. Cuarto y mejor español, culminando una magnífica temporada crossística, el palentino Javier Gª del Barrio, por delante de Iván Fernández, Dani Mateo y "Penti".
La carrera femenina deparaba la lucha entre la keniana Milcah Chemos y la etíope Marta Tigabea, con Diana Martín y Alessandra Aguilar aguantando hasta casi los últimos compases en cabeza. Tirón final de Chemos, y victoria para la campeona del mundo de 3.000m obstáculos en Moscú. Diana era finalmente tercera, tras no ceder hasta el último kilómetro.



2 de FEBRERO: COPA DE EUROPA DE CROSS POR CLUBES, ALBUFEIRA


El Club Atletismo Bikila buscaba en Portugal el más difícil todavía: convertirse en ganador de la competición por tercera vez consecutiva. Pese a que la victoria individual se resistió (venció el marroquí Mohammed Moustaoui), los puestos de los componentes del equipo madrileño permitieron hacerse brillantemente con el triunfo: 2º Ayad Lamdassem, 5º Javi Guerra, 6º Alemayehu Bezabeh, 9º Iván Fernández, 31º J.A. Núñez y 40º Javi López Villarrubia.
En chicas, el Atletismo Santutxu se llevaba un estupendo bronce, después de la plata cosechada la pasada temporada. Victoria individual para Hiwot Ayalew, y gran actuación del equipo vasco: 8ª Lidia Rodríguez, 11ª Trihas Gebre, 14ª Gema Barrachina, 17ª Iris Fuentes-Pila, 18ª Marta Silvestre y 19ª Azucena Díaz.



9 de FEBRERO: LXIV GRAN PREMIO CÁCERES DE CAMPO A TRAVÉS

Elenco de estrellas en el circuito de la Dehesa Boyal, en Torrejoncillo, y gran espectáculo. Victoria sin paliativos del recórdman mundial de media maratón, el eritreo Zersenay Tadesse (segunda de su palmarés tras la lograda en 2006), con casi medio minuto de ventaja sobre su compatriota Amanuel Mesel. Tercero era un fantástico Toni Abadía, por delante de Lamdassem, Kifle, Tsegay y Bezabeh.
En la carrera femenina daba la sorpresa la veterana Jacqueline Martín, por delante de Tania Carretero y Marta Silvestre.



2 de MARZO: XLIX CAMPEONATO DE ESPAÑA DE CAMPO A TRAVÉS POR CLUBES
(Resultados / Vídeo carrera masculina y femenina / Campeonato completo)




Tras el éxito del año pasado de los que son a día de hoy los dos equipos más fuertes del panorama nacional, en ambas categorías (Bikila Atletismo y Atletismo Santutxu), las dos escuadras presentaban unas alineaciones en Marina D'Or que hacían presagiar que las victorias se repetirían. Y nada más lejos de la realidad. Nos centramos en las categorías senior. En el cross absoluto femenino, victoria inapelable de la etíope del Santutxu, Trihas Gebre, con una auténtica demostración de fuerza en una carrera en la que, cuando decidió atacar, no es que nadie pudiera seguirla, sino que la diferencia fue cada vez mayor. Segunda era la marroquí del Unicaja Atletismo, Saida El Mehdi, y tercera Iris Fuentes-Pila, ganando sobre la línea de meta a su compañera Lidia Rodríguez. Victoria por equipos para el Santutxu, seguido del Clínica Dental Seoane-Pampín y del Atletismo Bikila.
Y en categoría absoluta masculina, carrera mucho más táctica, en la que Ayad Lamdassem dio la estocada en el último kilómetro frente a la indecisión del grupo, volviendo a demostrar una gran inteligencia en carreras de este tipo (y un inmenso estado de forma). El eritreo del A.D. Marathon, Kidane Tadesse, que azuzó al grupo con varios cambios de ritmo, fue segundo, y la tercera plaza era para Antonio David Jiménez Pentinel. El Atletismo Bikila renovaba título, con el C.A. Unión Guadalajara en segunda posición y el A.D. Marathon tercero.



16 de MARZO: XCVI CAMPEONATO DE ESPAÑA DE CAMPO A TRAVÉS
(Resultados / Vídeo carrera masculina / Vídeo carrera femenina / Retransmisión de la jornada completa)



Y para cerrar la temporada invernal, nuestro atletismo se despedía por esta temporada del campo a través con magníficas carreras en el impresionante y único marco del Circo Romano de Mérida. En las carreras absolutas de ambas categorías, se repetía en cuanto a vencedores lo ocurrido en 2011. Sobre una superficie de hierba regular, lejos de los estándares del cross más clásico, la carrera masculina veía cómo Ayad Lamdassem se proclamaba campeón de España por segunda vez. La carrera quedaba marcada por la épica exhibición del vitoriano Iván Fernández, que llevaba a cabo una de las más preciosas y valientes muestras de lo que puede ser la gallardía y el arrojo de un atleta. En solitario desde prácticamente el disparo, Iván llegaba a amarrar una importantísima ventaja que rondaba el medio minuto, ante la indecisión del pelotón, hasta que el siempre inteligente Lamdassem tomaba el mando, como no suele verse en él, sabedor de que sus enormes posibilidades de victoria se le escapaban de no actuar rápido. Fernández acababa pagando el esfuerzo realizado, y sólo Alemayehu Bezabeh conseguía aguantar el endiablado ritmo de Lamdassem, cediendo al final el etíope, pero logrando el segundo lugar. La espectacular actuación de Fernández se veía, al menos, recompensada con el tercer lugar, pero su coraje será recordado por mucho tiempo, empañando incluso (y con razón) la gran victoria de su compañero de equipo en Bikila. Por equipos, las comunidades de Castilla y León, Cataluña y Madrid subían al podio.
Y en la carrera femenina, victoria de la etíope Trihas Gebre, que no contaba para el campeonato. Sobresaliente actuación de la alicantina Gema Barrachina, tercera, pero que no le valía para derrotar a la gran triunfadora de la jornada, la veterana Nuria Fernández, que con su segundo puesto en la prueba se convertía en campeona de España de cross por segunda vez (al igual que Lamdassem, ambos ya ganaban en Haro en 2011). Completaba el podio nacional, cerrando un gran invierno, la cántabra Iris Fuentes-Pila. Precisamente Cantabria revalidaba el título por equipos, con Madrid y Castilla-La Mancha en segunda y tercera posición, respectivamente.



14 de marzo de 2014

Toca reflexión


El lunes hacíamos un extenso repaso de todo lo que pudimos ver durante el fin de semana, en lo que será uno de los acontecimientos atléticos de este 2014. El Mundial en Pista Cubierta de Sopot inscribía en la historia de los campeonatos mundiales a protagonistas que encumbran y reafirman sus ya extraordinarias carreras (G. Dibaba, Eaton, Fraser-Pryce, Aman, Aregawi, Adams, Whiting), a rostros no tan de primera línea que aprovecharon perfectamente su oportunidad para pronunciar un rotundo "aquí estamos, no os olvidéis de nosotros" (Barshim, Maslák, McCorory, Souleiman, Lesueur), o a sorpresas muy agradables que hacen del atletismo un deporte casi único en este sentido (Kilty, Ali, Osaghae, Ndiku).

El exhaustivo examen de todo lo que ocurría durante el fin de semana en la ciudad polaca ya lo realizamos el lunes (aquí, por si os lo perdísteis). Con lo que, inevitablemente, ahora tenemos que centrar nuestros sentidos en lo que nos toca más de cerca.
La situación del atletismo español, ya complicada de por sí, se ha visto reducida alarmantemente a la mínima expresión en Sopot. Y no por malas actuaciones, en general, de los nuestros, como bien comentaba el director técnico de la RFEA, Ramón Cid: "No se han cumplido las expectativas con las que fuimos, que eran una medalla y cuatro finalistas, pero es algo contradictorio, porque en el análisis individual no salen demasiados suspensos. A nivel global es cierto que no cumplimos las expectativas, pero no hubo cobardes ni piernas blandas".

No deja de tener razón. Entonces, ¿qué ocurrió?

El primero en entrar en acción (salvo Ruth Beitia, que conseguía por la vía rápida su clasificación para la final) era el lanzador de peso Borja Vivas. El malagueño realizó un concurso muy digno, clasificándose en 9º puesto total de 19 participantes. Era la primera vez que conseguía un lanzamiento superior a los 20 metros en una competición foránea (20.19m), pero que no era suficiente. Eso sí, no puede remarcarse con demasiado énfasis el hecho de que quedara fuera de la final por apenas 7 cms, cuando su mejor marca de la temporada es 20.51m. La percepción es que es un atleta que puede y debe dar más de sí.

En el 400m, el madrileño Marc Ujakpor partía en la quinta de cinco series, y la premisa pasaba por estar en sus marcas. Registro flojo (47.16) en una carrera en la que fue valiente, no se escondió y luchó con todo lo que tenía. Su tope está bastante más arriba. Aprobado justo, pero honorable.


Tras Vivas y Ujakpor, le llegaba el turno al catalán Adel Mechaal en la tercera y última serie del 1.500m. Ya lo habíamos hablado en la previa, y es que el nivel de esta prueba quedaba lejos de lo que Mechaal puede ofrecer por ahora. A un joven de 23 años, con 3:39.36 en pista cubierta (y 3:36.78 al aire libre) no se le puede exigir nada más que lo que hizo, es decir, darlo todo y buscar estar cerca de sus marcas. Lo consiguió. Demasiado nivel para él en una prueba sin claros favoritos, pero con muchos contendientes.

El 1.500m, una competición en la que España siempre ha destacado por su enorme nivel, navega ahora a la deriva. Habiendo sido potencia en la prueba reina del mediofondo, no nos engañemos: sólo Mechaal ha podido bajar este invierno en nuestro país de 3:40.

Poco después llegaba, posiblemente, la decepción más sonada, funesto presagio de lo que iba a deparar el resto del campeonato. Esta prueba contó con el que es posiblemente el criterio de clasificación más infame que hayamos visto en mucho tiempo, y que no refleja en absoluto lo que destila el 800m en la actualidad: tres series, el primero clasificaba directo, mas los tres mejores por tiempos. Esa sería la composición de la final. La primera serie deparaba el encontronazo de nuestro Kevin López nada más y nada menos que con el joven campeón mundial, Mohammed Aman. Es decir, de antemano, complicadísimo colarse por puestos. Por tanto, sin conocimiento de lo que podía acontecer en las demás series, Kevin, sabedor de la ruleta rusa de jugarse el pase en un hipotético sprint con Aman, apostaba por buscar una carrera rápida desde el disparo. Salió tirando, y nadie quiso colaborar. Otro gallo pudo haber cantado de ser así. Pagando el esfuerzo realizado, terminaba 3º, sobrepasado al final por el ruso Poistogov. Hay que tener en cuenta que fue la única serie de las tres en la que sólo se clasificó un ochocentista (nadie entró por tiempos). En las otras dos series, la historia fue bien diferente. Por tanto, y pese a que la intención no es en absoluto disculpar la eliminación temprana de López, la mala suerte y un sistema de clasificación absolutamente ridículo tuvieron mucho que ver en la pronta despedida de un atleta que, por nivel, debió estar en la final.


Por la tarde de ese mismo viernes, Isabel Macías buscaba el pase a la final de 1.500m. Tarea complicada, pero no imposible. En el tercer y último 'heat', ritmo soporífero en los primeros compases que terminaba lastrando la serie. Treniere Moser, oliendo la sangre, y sabedora de su poderoso final, se lanzaba a por la primera plaza (pasaban dos), y Macías no conseguía aguantar el ritmo. 4:17.14 para la zaragozana, casi 8 segundos por debajo de su mejor marca de este año. La mediofondista del Simply Scorpio 71 fue pasto de una serie inicua, en la que nadie quiso tirar, perdiéndose un tiempo precioso en las dos primeras vueltas que sería irrecuperable. Aún con todo, ella tampoco estuvo en sus marcas, y no respondió cuando la carrera lo exigía.


El caso de Toni Abadía en el 3.000m resultó pasar de una credulidad muy limitada, a una alegría a punto de ser íntegra. En una de las pruebas de mayor nivel, y llegando con una marca arañada por centésimas a la mínima que exigía la IAAF (asunto que, por sí solo, ya merecería ríos de tinta), conseguía marca personal por casi cinco segundos (7:46.36), corriendo todo el último tercio de la carrera en solitario, y con un esfuerzo final digno de encomio, con la entrega a la que nos tiene acostumbrados. Se quedó a 21 centésimas de pasar a la final por tiempos. Misión cumplida, y con creces.

Ya el sábado, en la segunda de las cuatro series que componían los 60m vallasJackson Quiñonez conseguía un discreto 7.78, cuarto puesto. Estuvo en sus marcas del año, pero es obvio que, pese a que no ha perdido ni un ápice de su extraordinaria capacidad competitiva, ya no es el de antes. 20º de 31 atletas.

En el lanzamiento de pesoÚrsula Ruiz se quedaba lejos de su mejor marca del año, a casi medio metro (17.65m en San Sebastián en febrero, por 17.16m en Sopot el sábado). Siempre es complicado para un atleta no tener competencia en su competición doméstica, pero Úrsula debe sobreponerse a esa falta de presión, porque el talento lo tiene. Una actuación decorosa, aunque exigua.

En cuanto a Ruth Beitia, única medalla (y finalista) conseguida por la representación española, se nos agotan los calificativos. Es difícil entender y explicar la dimensión que esta atleta tiene en el contexto de nuestro atletismo, y aunque algunos no quieran reconocerlo, se trata, sin ningún género de dudas, de la mejor atleta española de la historia. La perspectiva del tiempo nos brindará una apreciación más acertada de su verdadera dimensión, de la importancia de su legado.
Realizó un concurso majestuoso, inmaculado, soberbio, pero tuvo la mala suerte de toparse con un nulo que acabó por enviarla al tercer cajón. Nadie esperaba que tanto Kuchina como Licwinko sobrepasaran los 2 metros al primer envite. La sensación que transmitieron las tres medallistas sobre un inasequible 2.02m evidenció que la cántabra parecía la única capacitada para abordarlo. Décima medalla en un campeonato internacional para ella.

Y en el relevo 4x400m, aunque la primera criba no lograra superarse, simplemente aportamos un dato: en Estambul '12, el cuarteto español pasaba a la final habiendo conseguido el segundo lugar en su serie, tras EEUU, con 3:10.51. En la final, quinto puesto de seis, con 3:10.01.
En Sopot '14, quinto y último puesto de la primera serie, con una marca de 3:10.17. Es decir, en marcas calcadas a las que les permitieron lograr un brillante quinto lugar hace dos años. Por tanto, aunque no se llegase a la final, la actuación está más que dentro de los parámetros exigidos.



Y tras el resumen, no queda otra que reflexionar y reconocer el durísimo momento por el que atraviesa nuestro atletismo, reducido en estos Campeonatos Mundiales a su mínima expresión. Se trata del peor resultado (y hablamos, ahora sí, puramente de cifras) cosechado por España en cualquier edición disputada de esta competición. Porque si bien es cierto que en diversas partes de nuestro análisis hemos querido destacar los aspectos positivos de las actuaciones del equipo español (no dudando en absoluto de la entrega, el arrojo y el sacrificio de nuestros trece atletas), el balance final arroja sensaciones muy discretas, mermadas y, en general, insuficientes. Obvio era que la cifra de "una medalla y 4 finalistas" arrojada por Ramón Cid previo viaje a Sopot no pasaba de ser una esperanza utópica, únicamente viable en el hipotético caso de que (y lo citamos casi con sorna) se alinearan varios astros a favor de nuestro atletismo. No nos engañemos, se tenían que dar demasiadas circunstancias para que ese pronóstico fuera factible. Y eso, en el atletismo, no suele ocurrir.
La realidad es tozuda, y en deportes tan clínicamente "medibles" se empeña en mostrar las vergüenzas de quien se interponga por delante. El hecho de que Beitia, camino de 35 años y tras haber anunciado hace dos años una primera retirada de la que posteriormente se arrepintió, sea aún la cabeza visible (y prácticamente única baza) de nuestro atletismo, sólo incita a que la sombra del abatimiento y del derrotismo planee sobre nuestros pensamientos. Y no por la falta de empaque de nuestra capitana.
Siempre tendemos a caer en el tópico inevitable de minimizar los daños del presente por creer que, por detrás, llama a la puerta "materia prima" que va a sanear, de la noche a la mañana, el estado del atletismo. Si bien es cierto que esa "cantera" existe, las dudas llegan cuando llega el paso hacia el profesionalismo. Ahí es donde la diferencia está marcada a fuego en la comparación entre nuestro concepto y el de los demás países. Se trabaja mal, no se apuesta de manera clara (o correcta), y ese talento se termina diluyendo.

Hemos visto casos más que evidentes en los últimos años de países que han dado un vuelco sustancial a nivel de éxitos atléticos. El mayor ejemplo, sin irnos muy lejos, nos lo ha dado Polonia. Apostaron muy fuerte por este Mundial, y han conseguido auténticas 'machadas', dentro de una destacadísima competición, fruto del trabajo, la inversión, y el enfoque desde las profundidades del deporte. El combinado local conseguía un muy meritorio 6º puesto en el medallero (con el oro de Licwinko en altura, y las platas de Cichoka y Kszczot en 800m), y un magnífico 2º puesto en número de finalistas, con 15, empatada con Rusia (y sólo superada por EEUU).

Es inviable que una Federación cuyo presidente se ha agarrado a un cargo vitalicio y del que cobra una asignación absolutamente desmesurada pueda remontar el vuelo, con becas irrisorias para los atletas, instalaciones desfasadas, insuficientes o incluso en muchos casos inexistentes, pero siempre exigiendo a nivel de resultados lo que es casi imposible que se pueda entregar en semejantes condiciones. Esta situación ha ido, paulatinamente, restando credibilidad y calidad al organismo regidor, pero, pese a la postura encontrada de muchos atletas, vemos cómo, legislatura tras legislatura, el cambio no llega, y el desgaste se hace patente. En cierto modo, resulta inexplicable la clara contradicción.




Los medios de comunicación, tremendamente culpables de esta tesitura por muchas razones, contribuyen a la falta de difusión de un deporte que agoniza por momentos en nuestro país. Las competiciones no existen para los medios (asunto difícil de explicar, sobretodo cuando se trata de competiciones claramente inmersas en el concepto de "interés general"), que sólo buscan el eco en las reminiscencias de las medallas y de los casos de dopaje, tristemente habituales, todo hay que decirlo. Pero una cosa está clara: que se acaparen las portadas con otras vicisitudes no es culpa de la falta de interés del aficionado por el atletismo, o del interés absoluto del aficionado exclusivamente en el balompié u otros deportes teóricamente más mayoritarios a nivel de seguimiento. Si los medios sólo venden fútbol, la gente sólo comprará fútbol. Blanco y en botella.
Además, y en relación con el ya mencionado asunto del dopaje, bien es cierto que el descenso en el nivel de resultados ha coincidido, curiosamente, con el que quizá es el momento de mayor transparencia en este sentido en los últimos años. A pesar de ello, no deja de resultar casi irrisorio realizar semejante afirmación, cuando colean flagrantemente los vestigios de mastodónticas operaciones relacionadas con las sustancias no permitidas, y decenas de casos son vergonzantemente ocultados (por los propios organismos que rigen el destino del atletismo), haciendo oídos sordos ante los que abogan por una verdadera "tolerancia cero" (la gran mayoría) que está lejos, lejísimos, de poder producirse mientras impere la Omertà. Eso sí, las noticias serán buenas mientras los tramposos sigan siendo descubiertos.

Falta infraestructura. Falta confianza. Falta inversión. Falta paciencia. Y falta trabajo. Y todo lo que falta, falta desde arriba. No desde abajo. Y desde luego, sobran muchas cosas. Y mucha gente. El concepto de la reestructuración debe entenderse en toda su extensión. Y los destinos del atletismo deben ser dirigidos por ideas nuevas.
Como hemos dicho cientos de veces, es imposible que un atleta pueda dedicarse en pleno al atletismo con las grotescas asignaciones existentes, tras lo que debe asegurarse un sustento que no le permite esa dedicación completa, perdiendo, por tanto, la capacidad de concentración y de asimilación de la actividad deportiva al más alto nivel. Y con una cosa, la otra. "Si no hay dinero, no hay resultados... y si no hay resultados no hay dinero". Y así, ¿qué queremos?

Pues eso.