30 de septiembre de 2013

16 y 20 de Agosto de 2009: la semana más rápida de la historia


Mundiales de Berlín. Domingo, 16 de agosto de 2009. Berliner Olympiastadion. En el segundo día de Campeonatos, final de los 100m. El gran favorito, el jamaicano Usain Bolt, había llegado con solvencia a la última y definitiva prueba. Tras lo acontecido en los JJOO de Pekín un año antes, se esperaba aún más. Su gran rival, el estadounidense Tyson Gay, conseguía en las semanas previas, con un sensacional estado de forma, que el caribeño no se relajase, y menos, después de un pequeño accidente automovilístico que Bolt sufrió en abril, que trastocó los planes de su preparación. En la final, la gloria. A pesar de estar muy pendiente de Gay (aunque realizando una majestuosa salida, con una reacción de +0.146, rapidísima para lo que suele ser Bolt), y de no lanzar el pecho en la línea de meta, campeón del mundo, y registro estratosférico: 9.58, once centésimas más rápido que su anterior plusmarca, conseguida en Pekín un año antes (9.69).
(Aquí, la carrera).




Tras la gloria conseguida el domingo anterior, llegaba el jueves, día 20 de agosto. Esta vez, el doble hectómetro, los 200m. Los días previos, tras su brillante récord del mundo en los 100 metros, la pregunta estaba en el aire: ¿sería Bolt capaz de rebajar su propia plusmarca de 19.30? Nadie se preguntaba si iba a ganar, y por tanto, hacer un mágico doblete. Se daba por hecho. El interrogante era en qué tiempo iba a parar el jamaicano el crono. Él mismo se dedicó a sembrar la duda entre periodistas y aficionados: "todo va bien, pero estoy algo cansado". ¿Pura modestia? ¿Estrategia, quizá? ¿Estaba realmente cansado Bolt, y quizá no se veía capaz de atacar su récord? ¿O en ningún momento quiso dar señales definitorias de su magnífico estado de forma? Sea como fuere, aquella tarde asistimos a una de las mayores exhibiciones de la historia del atletismo. 
En una carrera en la que hubo un primer nulo por parte del francés David Alerte, Bolt consiguió un espectacular tiempo de reacción en la segunda salida (+0.133), que le permitía enfilar la curva ya muy destacado. Lo demás, pura potencia y auténtico espectáculo. Una verdadera barbaridad. Un registro, sin duda, de otro planeta, volviendo a arañar otras once centésimas (igual que su plusmarca en el 100m) a su récord de 19.30 de Pekín. 19.19. Lejísimos del cuasi intocable 19.32 del gran Michael Johnson, que aguantó estoicamente durante más 12 años, hasta la embestida del rey jamaicano. Soberano. Antológico. Alucinante. Asombroso. Se agotan los calificativos. El vídeo, aquí.





25 de septiembre de 2013

El entrenamiento en altura


El maratoniano Ryan Hall, durante
una de sus concentraciones en altura
Lo primero a explicar para comprender el entrenamiento en altura es cómo ésta actúa sobre nuestro cuerpo. A una mayor altitud, el cuerpo humano se topa con una reducción de dos factores tremendamente importantes para el rendimiento deportivo: exponencialmente, disminuyen tanto la densidad como la presión atmosférica, lo que produce una disminución en la presión parcial de oxígeno. En otras palabras, aumenta la ventilación, "nos falta el aire". Además, el atleta experimenta un aumento de la frecuencia cardíaca, durante un período de unos 4 o 5 días. A la vez, para contrarrestar los efectos negativos de la altura, el cuerpo, de manera natural, incrementa la producción de la eritropoyetina endógena, hormona conocida comúnmente como EPO, segregada por el riñón, que actúa estimulando a la médula ósea para que produzca un mayor número de glóbulos rojos, culpables a la postre de transportar una mayor cantidad de oxígeno a los músculos y a los tejidos.

Sin embargo, no por entrenar en altura de manera simple se produce un aumento del rendimiento. Una situación fisiológicamente tan compleja exige, en primer lugar, una adecuada aclimatación, debido a que los efectos negativos que la altura puede ocasionar al cuerpo humano sin dicha 'puesta a punto' se muestran de manera agresiva y evidente: mareos, pérdida de apetito, cefaleas, vértigos, insomnio o hipertensión arterial. Todo eso, en los primeros días. Por tanto, la primera semana suele consistir, normalmente, en la realización de ejercicios suaves, como caminar o carrera continua a ritmos muy sostenidos. Es básico comprender que, en esta situación, se produce una sensación de mayor desgaste y mayor dificultad (fatiga) para realizar cualquier tipo de acción, y que el organismo debe adaptarse a su nuevo estado, compensando esa menor presión del oxígeno en el aire respirado.
Otros factores a tener muy en cuenta con la altitud son la disminución de la humedad relativa del aire (hecho que provoca una mayor pérdida de líquido corporal, con la consecuente obligación de una reposición de líquidos y una hidratación superior a lo normal, complementada con una alimentación especialmente rica en carbohidratos), y el aumento del metabolismo, que puede ocasionar pérdida de masa muscular.
Asimismo, durante estancias muy prolongadas en situación de hipoxia (demanda de oxígeno), se pueden producir desajustes y daños muy considerables a nivel del sistema nervioso, así como deterioros musculares (por la reducción del aporte de oxígeno). En el caso de concentraciones deportivas, la altura no es tan elevada como para observar daños estructurales profundos, pero sí que la situación física de la persona que se embarque en una estancia relativamente prolongada en dicho ámbito debe ser óptima, considerando cualquier problema de salud, por mínimo que sea, como un elemento disuasor.

Por consiguiente, debe tenerse en cuenta que la manera correcta, a nivel temporal, de preparar al cuerpo para un 'stage' de este tipo en altura, sería una estancia de unas 4 ó 5 semanas. La primera, sirve como aclimatación. Debe darse tiempo al cuerpo a que se acostumbre a una situación completamente diferente a la que encuentra a nivel del mar o en alturas en las que la demanda de oxígeno no es tan acuciante ('altura' en el caso que nos ocupa - el del entrenamiento deportivo - , se considera la franja que va, más o menos, entre los 1.800 y los 2.500 metros).
Chema Martínez, un habitual
del entrenamiento en altura
Las siguientes semanas, se debe realizar una carga muy progresiva de entrenamiento. En muchos casos, se recomienda realizar los entrenamientos más exigentes durante estos períodos de concentración a una altitud menor. Diversos estudios revelan, de hecho, la mejora del rendimiento en atletas que, encontrándose concentrados en altura, descienden al menos hasta la mitad de la misma para realizar los entrenamientos más intensos, volviendo posteriormente a la situación anterior. Supuestamente, de esta manera la exigencia física de estos entrenos sobre el organismo es menor, permitiendo una mejor recuperación con la vuelta a la situación de altura.

¿Cuál es la razón para poner en práctica este sistema de entrenamiento? ¿Cuál es el beneficio directo que se puede obtener?
Teóricamente, cuando el atleta vuelve al nivel del mar, su rendimiento tiende a aumentar. Se trata, entre los 2-3 días posteriores, del momento en el que el cuerpo asimila el entrenamiento en altura, y se produce el pico de máximo rendimiento. Posteriormente, en los siguientes 13-15 días el rendimiento se estabiliza con tendencia incluso al decaimiento o a la anomalía, para volver después a un nuevo y último pico de beneficio. Esta irregular situación se produce por el efecto de la llamada "aclimatación ventilatoria": al haber adquirido una "mayor respiración" en altura, cuando descendemos al nivel del mar, la situación permanece y se sostiene. De esta manera, el cuerpo tiene que regular la demanda sanguínea, desapareciendo la situación de mayor respiración al aclimatarnos totalmente a la estancia al nivel del mar (se vuelve al punto de partida).

No debe obviarse la especial situación en la que se encuentran aquellos atletas que conviven de forma permanente con la altitud, o que desde la infancia se encuentran con esta circunstancia. Diversos estudios demuestran la posibilidad de que atletas que han nacido o que viven en zonas elevadas estén acostumbrados a lidiar con dicha circunstancia y posean una fisiología orgánica diferente, así como una adaptación sui generis a la altura (todo ello, combinado con otro tipo de factores: genéticos, alimenticios o relativos a las costumbres). Los ejemplos del Valle del Rift (Kenia, Etiopía), o la zona de Ifrane en Marruecos se indican muchas veces como ciertamente reveladores. Sin embargo, es de recibo tener en cuenta que existen opiniones muy contradictorias sobre este hecho.
La zona de Eldoret, en pleno Valle del Rift, en Kenia,
muy utilizada por atletas de élite para
entrenar, entre otras razones, por su altitud.
Además, en los últimos años han proliferado las prácticas con cámaras o sistemas hipobáricos (también llamados hipóxicos), mecanismos tendentes a simular las condiciones de altitud para que los atletas puedan aprovechar los supuestos beneficios de estas condiciones en sus propias casas, sin necesidad de desplazarse a zonas geográficas alejadas o diferentes.



23 de septiembre de 2013

Carreras Inolvidables: Bislett Games, Oslo 1981




El 1.500m de aquellos Bislett Games de Oslo, 26 de junio de 1981, aglutinaba a lo mejor del mediofondo mundial. A la cabeza, el británico Steve Ovett, plusmarquista mundial en aquel momento (3:31.36), su compatriota Steve Cram (que se convertiría, años más tarde, en el primer hombre en bajar de 3:30 en el 1.500m), el alemán Thomas Wessinghage, el español José Luis González, el neozelandés John Walker o el norteamericano Steve Scott. La única ausencia significativa, la del campeón olímpico vigente de la distancia, el también británico Sebastian Coe. No era, sin embargo, óbice para la extrañeza. Si competía Ovett, normalmente no lo hacía Coe, y viceversa. Hasta ese punto llegaba su encarnizada rivalidad. Aunque ellos no quisieran reconocerlo, si podían, se evitaban.

La carrera comenzaba al ritmo marcado por el norteamericano Tom Byers. Los favoritos se vigilaban entre sí, en una carrera claramente táctica. En ningún momento parecieron mostrar el más mínimo interés por el ritmo impuesto por Byers (Ovett llegó a decir después que le pareció que el ritmo era desmedido, y por eso no siguió a Byers). Tras el paso por el primer 400m, Byers marcaba un buen parcial de 57.52, y al 800m, 1:54.83.

Sin embargo, al toque de campana, la diferencia, que seguía siendo sustancial, comenzó a reducirse. Byers, más de 40 metros por delante de sus perseguidores, iniciaba una feroz batalla consigo mismo para mantener el ritmo. Al paso por el último doscientos, enfilando ya la recta de meta, el norteamericano, aparentemente sin fuerzas, tiraba de los que parecían ser sus últimos coletazos. Exprimiendo fuerzas de algún recóndito rincón, Byers era capaz de aguantar la brutal embestida final de Ovett, y llevarse la victoria, una victoria que vio tan cerca, que no dudó en apostar todo a ella y llevársela. González lograba entrar tercero.


La marca, finalmente lo de menos, 3:39.53. La cara de sorpresa e incredulidad de Ovett, inexplicable. Byers había sido el tercer atleta en cuatro años que conseguía ganar al histórico mediofondista de Brighton. Días después, Ovett sentenciaba: "corrimos como una pandilla de aficionados".

La situación no sería tan impactante ni tan, incluso, sonrojante, hablando solamente de la propia victoria de un atleta de inferior nivel a Ovett, González, Cram o Wessinghage, o de la derrota del cuasi imbatible Ovett, si no fuera por una sencilla y escueta razón: Tom Byers era la liebre.


Byers entrando en meta como ganador, con Ovett
sonriendo (dorsal 5) y González siendo tercero (dorsal 127)


20 de septiembre de 2013

Conociendo a Patrick Makau

25 de septiembre de 2011. Es la fecha sobre la que pivota todo este texto. Sobre la que gira toda la hechura de un personaje que ya está dentro de la historia del atletismo. Sobre la que se inventa un récord.

Patrick Makau Musyoki. Nacido el 2 de marzo de 1985 en la localidad de Manyanzwani, en la llamada Provincia Oriental de la República de Kenia. No es el ejemplo de biografía de atleta africano. Más bien, representa al estereotipo de fondista del altiplano más actual, y que lleva asomando las fauces durante el último lustro. No posee victorias descomunales ni tiempos estratosféricos en pista siendo adolescente o juvenil. Comenzó a destacar (ligeramente) más bien tarde, y tuvo siempre una idea clara en la cabeza: "Empecé a correr para huir de la miseria en la que se encontraba mi familia, buscando una vida mejor. Nunca pensé en la pista. Empecé a correr maratones seriamente porque ahí hay mucho más dinero que en la pista, y mi familia, que era muy pobre, necesitaba dinero, y ni podían mantenerme, ni yo podía mantenerlos a ellos".

En 2006, comienza a ganar carreras medianamente importantes en las que participa (Medio Maratón de Tarso, 25 kms de Berlín, 10 kms de Londres y de Swansea), y al año siguiente, se destaca en el Medio Maratón de Ras-Al-Khaimah (Emiratos Árabes), finalizando segundo con una fantástica marca de 59:13. No sería excesivamente significativo si no fuera porque, en esa misma carrera, el fallecido Samuel Wanjiru conseguía, con 58:53, el récord del mundo de la especialidad. Para Makau Musyoki (su nombre completo), Wanjiru es un auténtico ejemplo a seguir: "la revolución del maratón empezó con él; Wanjiru nos mostró el camino a los jóvenes. Él fue quien me inspiró".
Pero es en 2009 cuando su nombre empieza a sonar con fuerza en los circuitos especializados. Debuta en maratón, terminando cuarto en Rotterdam con 2h06:14, que supone a día de hoy, la tercera mejor marca de la historia para un debutante. Sin embargo, cogiéndole gusto a la prueba holandesa, al año siguiente se produciría su consagración en el circuito mundial. Volvía a presentarse en Rotterdam en abril, ganando con 2h04:48, y ratificaba su excelente forma con la victoria en septiembre en Berlín, con 2h05:08, ambas por delante de su compatriota Geoffrey Mutai. Makau concluía el año 2010 siendo elegido como 'Atleta del Año' por la AIMS (Association of Internacional Marathons and Distance Races).

2011 iba a ser su año. Con un par de apariciones muy discretas durante la temporada pre-estival, su objetivo iba a ser, de nuevo, el maratón de Berlín. En este caso, el gran Haile Gebrselassie, poseedor hasta ese momento del récord del mundo, conseguido en esa misma ciudad tres años antes (2h03:59), su máximo rival.
Y el universo atlético asistía a una carrera en la que se daban las condiciones, teóricamente, óptimas para una marca magnífica. La fecha, 25 de septiembre de 2011. Ausencia absoluta de viento, temperatura por debajo de los 20 grados, humedad más bien baja... y un gran nivel de participación y de 'liebres'. Tras varios cambios de ritmo en zig-zag pasado el ecuador de la carrera, en torno al kilómetro veintisiete, Makau rompía totalmente a Gebrselassie. El 'Emperador' etíope se veía obligado a parar durante unos minutos, víctima de los problemas físicos, y de la dureza del ritmo impuesto por Makau. Podía continuar, abandonando pasados unos kilómetros, planteando la imagen una confirmación de lo que estaba por venir, un nuevo récord. "Soy muy fuerte, y esa fue la clave para los cambios de ritmo con los que rompí a Haile (...) En una carrera, primero hay que derrotar al rival, y después de derrotarlo, ir a por la marca. Así lo hice en Berlín, donde corrí para cansar y romper a Gebrselassie. Si hubiera corrido de otra manera, pensando desde el principio en el récord mundial, habría bajado la marca medio minuto por lo menos".

La gesta no se resume en una marca concreta, 2 horas, 3 minutos y 38 segundos. Histórica, estratosférica, de otro planeta. Sino que se puede desgranar aún más (los pasos cada 10 y cada 5 kms, hasta el km 40):

1ª media maratón: 1h01:44
2ª media maratón: 1h01:54

Cada 10 kms: 29:17 - 29:13 - 29:08 - 29:57
Cada 5 kms: 14:37 - 14:40 - 14:35 - 14:38 - 14:48 - 14:20 - 14:58 - 14:59


En primer lugar, las dos medias maratones. La premisa perfecta para cualquier competencia de este tipo: más o menos (y teniendo en cuenta la dureza de un maratón y sobre todo, de la segunda parte de la prueba) doblar las dos mitades. Y los cuatro fragmentos de 10 kilómetros, tremendamente uniformes, dato que se confirma buscando el detalle en las ocho partes de 5 kilómetros. A destacar, el tramo entre el kilómetro 25 y el 30, donde un parcial de 14 minutos y 20 segundos es el que decide absolutamente el devenir de la prueba. Que precisamente en ese momento de la carrera Makau consiguiera el parcial más rápido, revela una idea, tanto de la fortaleza mental del keniano, como de su extraordinaria preparación física para aquella prueba. La media total, y aquí viene uno de los datos más apabullantes, 2:56 por kilómetro. Más de 20 kilómetros por hora. 100 metros en 17.5 segundos. 200 metros en 35 segundos. Durante 42 kilómetros. Una auténtica salvajada. "Vine a Berlín a ganar. A partir de la segunda mitad de la prueba vi que podría batir el récord del mundo. Así que me concentré al máximo para afrontar el gran momento de mi vida".

Una marca que, aunque sea batida con el tiempo, que lo será, convirtió a Berlín 2011 en una carrera para el recuerdo (al hilo de esto, recordamos que el próximo día 29 de septiembre se disputará una nueva edición, en la que iba a participar Makau, pero finalmente anunció su baja por unos problemas en una rodilla. Wilson Kipsang, máximo favorito, decía hace unos días que era "perfectamente posible correr por debajo de 2h03").




Y todo esto, y ahora viene una de las mayores curiosidades de este magnífico atleta... sin entrenador. Makau comenzó, con 17 años, a entrenar seriamente, a partir de un plan de dos meses elaborado por el ex-maratoniano, también keniano (y también de la tribu Kamba, como Makau) Jimmy Muindi, que le aconsejó que lo siguiera, intuyendo el potencial del chico. A partir de ese momento, Makau comenzó a dirigir los designios de su propia carrera. "Vivo en Ngong, cerca de Nairobi, a casi 2000 metros de altitud, en una zona muy montañosa. Los caminos están en cuesta, y los entrenamientos se hacen muy duros. Hago unos 30 kilómetros diarios en dos sesiones, y también hago trabajo en pista, con series para ganar velocidad. Pero no tengo entrenador, sólo manager. Yo soy mi propio entrenador".

Actualmente, el atleta que comenzó a correr para salir de la pobreza y ayudar a su familia, ingresa al año más de un millón de euros. Posee varias empresas (una de construcción, otra de productos lácteos), plantaciones de café y maíz, y también varios inmuebles. Unas 60 personas trabajan a su cargo. Su principal fuente de elogios, su mujer, Christine, "ella me cuida, se preocupa de mi alimentación y de todas las atenciones que necesito". Makau es consciente de que, habiendo entregado su físico a las pruebas de ruta desde bien temprano, su carrera será más corta. Pero también sabe que ganará más dinero. Al fin y al cabo, es la premisa por la que comenzó a correr.

"¿Las claves? Trabajo. Trabajo duro, y actitud. Ah... y genética, claro".



18 de septiembre de 2013

Recordamos... Tomás de Teresa




Dos veces olímpico (Seúl '88 y Barcelona '92), en su momento primer español en romper la barrera de los ciento cinco segundos en 800m (récord de España en Sevilla en 1990, 1:44.99, que fue su plusmarca personal). Su palmarés:

· Oro en el Europeo Junior de Birmingham (1987)
· Plata en el Europeo de pista cubierta en Glasgow (1990)
· Plata en el Mundial de pista cubierta en Sevilla (1991)
· 8º en el Mundial al aire libre en Tokio (1991)
· Bronce en el Europeo al aire libre en Helsinki (1994)
· 3 veces Campeón de España de 800m al aire libre (1989-1994-1995) 
· 1 vez Campeón de España de 800m en pista cubierta (1989) 



El santoñés Tomás de Teresa.

Lo recordamos hoy a través de tres de sus mejores carreras en cuanto a resultados.

En primer lugar, su plata (1:47.22) en el Europeo en pista cubierta de Glasgow, en 1990, donde finalizaba tras el local Tom McKean, después de una carrera valiente en una complicada pista:




A continuación, el Campeonato del Mundo en Pista Cubierta de Sevilla '91, donde conseguía sobre el tartán una sensacional tercera plaza, que después se convertiría en segunda y por tanto plata por la descalificación del keniano William Tanui (que había resultado vencedor, pero pisó la calle libre antes de lo permitido), con un tiempo de 1:47.82 (En el vídeo, a partir del minuto 4:15):




Y por último, el magnífico bronce del Europeo de Helsinki en 1994, en un día histórico para el atletismo español, ya que Abel Antón conquistaba otro bronce (en 5.000m), y a primera hora de mañana se lograba el histórico triplete en maratón. En una última recta impresionante, a la que llegaba sexto, cuando parecía que estaba demasiado encerrado para la lucha por las medallas, arrancaba un sufrido bronce, tras el italiano Benvenuti y el noruego Rodal, con un tiempo de 1:46.57. No hay mucho más que decir, simplemente, hay que disfrutarlo:




Actualmente, Tomás reside en Sevilla junto a su mujer, Luisa López León (doble campeona de España de longitud en 1993, al aire libre y en pista cubierta), padres de una niña, y dirige un club atlético que lleva su nombre, el Club de Atletismo Tomás de Teresa. En el recuerdo, un atleta que convirtió su talento en uno de los buques insignia del atletismo de su generación en España.



16 de septiembre de 2013

Otro año más de Bolt


* El artículo está repleto de enlaces a los vídeos de las diferentes carreras.


El jamaicano Usain Bolt (Sherwood Content, Jamaica, 21 de agosto de 1986) comenzaba la temporada relajado, en su línea, con la mente puesta en lo que podría dar de sí en los Mundiales de Moscú, donde aspiraba, de nuevo a todo. En el Camperdown Classic, en su país, en febrero, ganaba una serie de los 400m con un tiempo de 46.71. Un resultado francamente discreto. Para empezar su pretemporada, ni tan mal, teniendo en cuenta además que no es su prueba, que nunca lo ha sido, y que siempre ha preferido las pruebas más rápidas.
A partir de mayo, Bolt comienza a preparar duramente su asalto al Mundial de la capital rusa. Su primera competición seria se saldó con un discreto 10.09 en los 100m del Cayman Invitational (8 de mayo, ver aquí), mismo tiempo que su compatriota Kemar Bailey-Cole. Mala salida, mal endémico de Bolt, que se repetiría durante casi todo el año, pero victoria. Ya en junio, el día 6, comenzaba a competir en la Diamond League, en Roma, siendo sorprendentemente batido por el norteamericano Justin Gatlin (ver aquí). Le costaba mucho reaccionar ante un Gatlin mucho más rápido en los primeros 50 metros, y no encontraba la potencia que le caracteriza a partir de la mitad de carrera. Tuvo que emplearse a fondo en el último tercio de carrera, pero ya era tarde. Por una centésima (9.94 de Gatlin por 9.95 de Bolt) era batido. A pesar de ello, Bolt no le daba importancia a la derrota, afirmando que entraba dentro de sus previsiones. Una semana después, el 13 de junio en Oslo, conseguía un magnífico 19.79 en los 200m, haciendo ver que, con el paso del tiempo, se ha convertido en mayor dominador del doble hectómetro que de los 100m (ver aquí).
El 21 de junio, Tyson Gay, a priori representado como gran rival de Bolt en Moscú, corría en 9.75 en Des Moines en los Trials (ver aquí), implantando una mejor marca del año hasta ese momento que hacía presumir una lucha cerradísima por el oro de los 100m en la capital rusa. Sin embargo, poco menos de un mes después, reconocía su positivo en un control anti-dopaje realizado a mediados de mayo. Para Gay, una auténtica tragedia. Para Bolt, un rival importante fuera de combate, ya que no acudiría al Mundial. Lo mismo ocurría con el irregular Asafa Powell. En el caso de Yohan Blake, la ausencia en Moscú sería por lesión. No conseguiría recuperarse a tiempo de los problemas en el muslo derecho que arrastraba prácticamente desde abril.
El 26 de julio, en Londres, conseguía un gran 9.85. El "Relámpago" comenzaba a afinar su preparación (ver aquí). Y en Moscú, la gran cita sobre la que su entrenador Glen Mills había enfocado toda la preparación del año, ya lo vimos. Tres medallas aspiraba a conseguir... y tres oros consiguió en las tres pruebas en las que participó. Con un portentoso 9.77 se llevaba la final de los 100m. Y en la final de los 200m19.66, dejándose ir en los últimos 20 metros. En ambos casos, mejor marca mundial del año (en el caso de los 100m, teniendo en cuenta el positivo de Gay). Por si había alguna duda, Jamaica se coronaba también en el 4x100m.
Para terminar la temporada, 9.90 en Zurich, teniendo que remontar tras una horrible salida, y un magnífico 9.80 en Bruselas.



Muchos han incidido en que la carrera del as jamaicano ha tornado un giro claramente descendente. En su defensa, hay que decir que la potencia que requiere un 100m es prácticamente imposible de prolongar en el tiempo. Hablamos de un atleta de 27 años, que comenzó a obtener resultados descomunales con apenas 22-23 años, hace ya cinco. Aún así, salvo la excepción de los 9.75 y 9.79 de Tyson Gay en junio y julio, las tres mejores marcas del año son suyas (9.77, 9.80 y 9.85). ¿Veremos a Bolt correr en registros cercanos a su estratosférico 9.58? Parece prácticamente imposible. Aún así, nunca se debe citar la palabra imposible cuando se habla del mejor velocista de todos los tiempos. Remarcamos además la pincelada del 9.63 de los Juegos de Londres, que pusieron un magnífico broche a su trayectoria de estos años en el hectómetro. Volverá a ganar medallas. Seguro. Sigue siendo el gran rival a batir. Pero el récord del mundo ya no está a su alcance.
En los 200m, su dominio es, quizá, más claro. Sin embargo, en cuanto a marcas, ocurre un poco lo mismo que en el 100m: el 19.19 de otro planeta de Berlín en 2009 no permite ser halagüeños con respecto a los tiempos en los que se está moviendo hoy en día. Su mejor marca mundial del año, en este 2013 (19.66), así lo corrobora. Con todo, la ausencia momentánea de Blake le deja vía libre, ante un Warren Weir que sigue un escalón por debajo. Si su compañero de entrenamientos puede recuperarse rápido y retornar a su verdadero nivel, mejorará cualitativamente el nivel de la prueba, y en consecuencia de 'Lightning Bolt'.

A nivel de marcas, resulta evidente que su mejor época ha pasado. Eso no quiere decir, en absoluto, que todo a lo que nos tiene acostumbrados no sea de otro planeta. Recordemos sus tres mejores marcas en los 100m, que son las tres mejores de la historia, así como sus cuatro mejores cronos en los 200m, entre los seis mejores de todos los tiempos. Lo que ha ocurrido es que nos ha acostumbrado demasiado mal. Una auténtica fuerza de la naturaleza, que tiene cuerda para rato.



13 de septiembre de 2013

Positivos de Sergio Sánchez, Alberto Lozano y Ángel Mullera


Jueves, día 12 de septiembre, y el panorama atlético amanece con la triste noticia: los atletas Ángel Mullera, Sergio Sánchez y Alberto Lozano (así como el jugador de baloncesto Chamberlain Oguchi, que estuvo en la plantilla del Gran Canaria de la ACB la pasada temporada) daban positivo en análisis realizados por la Agencia Española de Protección de la Salud y Lucha contra el Dopaje (AEPSAD).

En el caso de los tres atletas, que es lo que nos incumbe en este blog, debemos ir por partes.
Hablando de Mullera, el positivo ha sido por un corticoide inhalado de nombre budesonida, contenido en el inhalador Pulmicort. Previamente a los JJOO de Londres de 2012, el obstaculista catalán se veía involucrado en una trama de dopaje, en la que supuestamente se había interesado en la manera de doparse con EPO. La Real Federación Española de Atletismo desestimó cualquier tipo de sanción al atleta, alegando la ausencia de un positivo que acreditara su relación con el dopaje. En este caso, la sustancia es completamente diferente, y Mullera colgaba en sus cuentas de las redes sociales un comunicado de prensa en el que detallaba su relación con la sustancia. Explicaba que, debido a su asma, la RFEA conoce con qué sustancias se medica, y que se siente "perseguido sin ningún fundamento", estando autorizado para utilizar el medicamento desde 2001. El positivo, aun estando confirmado, no ha valido para que Mullera haya sido suspendido debido a la propia naturaleza de la sustancia y del caso.

En cuanto a Sergio Sánchez y Alberto Lozano, la famosa EPO (eritropoyetina, cuya labor fundamental es estimular a la médula ósea para que produzca mayor cantidad de glóbulos rojos) es la sustancia por la que se confirmaron sus positivos. El hermano gemelo de Alberto, Álvaro, estuvo implicado en junio en una trama de venta de productos dopantes. El contraanálisis que exige la Agencia Mundial Antidopaje, que debe ser realizado en otro país (en Lausana, Suiza, en este caso), ha confirmado el primero. El contraanálisis de Sergio aún no ha sido realizado. Sin embargo, ambos atletas han sido suspendidos cautelarmente a fecha de 30 de agosto, mientras el expediente es resuelto, enfrentándose a una posible sanción de dos años.

Alberto Lozano fue segundo en el 5.000m del Campeonato de España, competición durante la cual se realizaron los análisis. En el caso de Sánchez, campeón en esa misma prueba, y campeón de España de cross, fue eliminado en las series del 5.000m del pasado Mundial de Moscú, con una participación muy discreta. En ambos casos, al igual que en el de Mullera y Oguchi (así como en todos los que se produzcan a partir de este momento) la Agencia Española ha pasado a asumir todas las competencias que anteriormente correspondían a las diferentes federaciones, haciéndose cargo de la redacción llevada a cabo por la nueva Ley Antidopaje que regula estos asuntos en nuestro país desde el 12 de julio.

A pesar de todo ello, no deja de ser curioso que los casos se hayan hecho públicos el 12 de septiembre, cuando se conocían desde pocos días después de la conclusión de los Mundiales de Atletismo de Moscú. La noticia supone un punto negativo en un tema en el que no se termina de actuar con firmeza y determinación, pero sí que resulta un punto positivo por desvirtuar el fraude que un atleta dopado comete, así como la falta de respeto hacia el público y, sobre todo, hacia sus compañeros de profesión.



11 de septiembre de 2013

Batacazo Olímpico


Con el post de hoy no recordamos ninguna historia. No contamos ninguna curiosidad sobre atletismo. Tampoco hablamos de carreras o campeonatos recientes. Ni tampoco hablamos sobre material. El tema que hoy nos ocupa nos tiñe, de nuevo, de tristeza, ante el negrísimo panorama que se avecina en los próximos años para aquellos deportes típicamente olímpicos, como el atletismo, que tenían con la elección de Madrid como sede olímpica para el año 2020 un hilo de esperanza para, quizás, remontar el vuelo.
Tras el 'batacazo' que supuso la no elección de nuestra capital para albergar los Juegos de 2012 y 2016, Madrid se empeñaba en conseguir el reto que se había propuesto años atrás. Sin embargo, este pasado sábado, 7 de septiembre de 2013, la votación en Buenos Aires dejaba a Tokyo y Estambul como las dos únicas candidatas finales, siendo la capital del país del este asiático la gran triunfadora. En la primera criba, Madrid empataba con la urbe otomana, y en el desempate entre ambas, acabaría quedando descartada.
Las razones, entendemos que, quizá sin ser muchas (o no), sí que eran de peso.

Teóricamente, la candidatura de Madrid se fundamentaba en dos pilares básicos. En primer lugar, el hecho de que las infraestructuras necesarias están construidas, casi en su totalidad, hecho que, finalmente, no tuvo ningún valor. La presentación en sí fue quizá la mejor de las tres, y la candidatura, basada en datos, seguramente la mejor valorada a priori. El segundo punto que se pretendía llevar como bandera, la austeridad. Lo mismo, o más, pero con menos. Por un lado, como hemos dicho, el Comité Olímpico Internacional valoraba a Madrid como, en principio, la mejor de las tres candidatas. De hecho, en un gesto típicamente español, muy nuestro, se la daba como la gran favorita en todos los medios y encuestas. Ese exceso de confianza u optimismo ha elevado aún más el disgusto, si cabe, debido a las mayúsculas dimensiones de la decepción. Por otro, asuntos tan turbios como los recurrentes escándalos de dopaje ("Operación Puerto" y "Operación Galgo") de los últimos años, con incluso bolsas de sangre aún sin identificar, y la crisis política, institucional y económica por la que pasa nuestro país y nuestro sistema se convertían en losas demasiado pesadas. La incapacidad de Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español y de la candidatura, para explicar ante los periodistas varios puntos relacionados con el tema del dopaje dejaban además una seria sombra de sospecha y opacidad sobre ello. Y en cuanto al tema económico, el COI ha dejado claro que no le interesa la búsqueda de un olimpismo austero y sencillo. Lo esplendoroso de Estambul y, sobre todo, la potencia monetaria de Tokyo pasaron por encima de las aspiraciones españolas. Entendemos que, a nivel de confianza, el máximo organismo olímpico tampoco las tenía todas consigo ante un país que se encuentra en una situación muy complicada, por no decir dramática. Otras voces apuntan la conveniencia de buscar una ciudad no europea. De hecho, como ya sabemos, Tokyo será la anfitriona dentro de 7 años. La razón que se esgrime desde diferentes mentideros es que se pretende que, en 2024, la sede sí que sea un país europeo, una gran capital, fuerte económicamente. Los rumores podrían apuntar a Roma o a París (que en 2024, precisamente, celebraría el centenario de sus Juegos de 1924).

Y deportivamente, la verdad es que la decisión supone un verdadero jarro de agua fría. En un momento de verdadera dureza económica, en el que muchos deportes se han visto lastrados por pavorosos recortes, la posibilidad de albergar unos JJOO suponía, al menos, una tímida inyección de moralina y un elemento conciliador para el largo plazo, a razón de un futuro de mayor recorrido y más esperanzador, cosa que nunca viene mal, dadas las circunstancias actuales. Deportes como el atletismo, que se convierten en un total acto de fe en muchas ocasiones por parte de los deportistas, se ven abocados con ello a una des-profesionalización en todos los ámbitos, casi absoluta. No hay que olvidar que muchos de ellos tienen que bregar con un trabajo común, como el resto de nosotros, de 8 o 10 horas diarias, para poder mantenerse económicamente, porque las becas y ayudas que reciben por parte de las Administraciones o de sus federaciones (ya sean estatales, autonómicas o locales) no son suficientes. Un atleta de élite, para poder serlo y mantenerse al nivel de los grandes especialistas mundiales, necesita un exigente ritmo de trabajo diario de entrenamiento, sin olvidar las horas de descanso necesarias que debe brindar a su maltrecho cuerpo para que esa carga pueda ser convenientemente asimilada. Por supuesto, una gran marca tiene que confiar plenamente en él, y abastecerlo del material deportivo necesario, que supondría un esfuerzo económico insostenible si dependiera del propio atleta. Si, además de eso, tiene que rendir 8 horas en un trabajo para ganar unos honorarios que le permitan subsistir sin precariedades, con todo lo que eso conlleva, ¿cómo podemos exigirle que obtenga unos resultados suficientes para equipararse o derrotar a los mejores del mundo de su disciplina, que, al contrario, sí que pueden estar centrados cien por cien en su deporte? La respuesta es sencilla: es imposible. Muchas son las voces que exigen, para ello, resultados. Pues, de nuevo, es bien simple: si no hay dinero y no hay ayudas, no hay resultados, por mucho talento que el atleta tenga de por sí. La pescadilla que se muerde la cola. Si Madrid hubiera sido elegida, el hilo de esperanza en ese sentido se hubiera ensanchado y se hubiera multiplicado exponencialmente. No hablamos de que hubiera sido un éxito total. Eso nunca lo sabremos. Pero lo que está claro es que, sin ello, el resquicio se cierra casi por completo, y la oscuridad se cierne sobre los cielos del deporte español, y del atletismo en particular.

Y es que, si el atletismo se encuentra, a nivel general, en una encrucijada lastimera, pendiente de que fenómenos que trasciendan el deporte, como Bolt o Isinbáyeva, por poner dos palpables ejemplos, sean el pilar para que todos los demás puedan seguir subsistiendo de ello, partimos de la base de que la situación es más preocupante de lo que parece. ¿Por qué? Pues porque en España ese talento que consigue sobrepasar los límites del deporte en sí no existe en la actualidad, salvo en casos realmente aislados que aún no han roto el cascarón. Medallistas olímpicos, mundialistas o europeos viven por debajo del umbral lógico y necesario en lo que a ayudas económicas se refiere. Y de esa manera, es prácticamente imposible que se puedan exigir resultados, si la dedicación no puede ser, por tanto, total y absoluta, entendiendo además la tranquilidad mental que ello conlleva. Por no hablar ya de deportes aún más minoritarios, o que requieren un esfuerzo de entrenamiento y una dedicación aún más exigentes.

Madrid 2020 podía ser el principio de la esperanza para que esa situación pudiera convertirse en residual. La hecatombe, en cuanto, sobre todo, a la manera estrepitosa de quedarse fuera de la lucha (es el peor resultado obtenido por Madrid en cuanto a votos en las tres veces que se ha presentado) no hace más que plantear una duda perenne sobre deportes como el nuestro.
Otra cuestión ya son las palabras de la marroquí Nawal El Moutawakel, otrora campeona olímpica de 400 metros vallas en Los Ángeles '84 y actualmente miembro del COI con derecho a voto: "Creemos que España debe invertir sus recursos económicos en materias más importantes que los JJOO". En esto, sí que le damos plenamente la razón, aunque ese sea otro debate.



9 de septiembre de 2013

Recordamos... Derek Redmond: cuando se rompe un sueño



Lunes, 3 de agosto de 1992. Semifinales de 400m en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Entre los favoritos, un velocista de veintiséis para veintisiete años, británico, con genes caribeños, que representa una de las grandes esperanzas tanto de su país como del atletismo europeo para convertirse en uno de los grandes dominadores de la disciplina, por talento y por capacidad. Hasta aquel preciso momento de su carrera, chispazos de calidad, atisbos de un magnífico atleta en ciernes, y de lo que , quizá, estaba por venir. Sin embargo, hasta trece operaciones operaciones (con tan sólo 26 años) derivadas de graves problemas en su tendón de Aquiles. A partir de ahí, la solución pasaba por la duda y la dificultad, en contraprestación al talento.

Lo que sucedió durante aquella serie, a lo largo de aquella tarde de agosto, ha permanecido para el recuerdo del Olimpismo y del atletismo histórico. Por multitud de razones. Tanto por la significativa historia que lo rodea, como por la emotividad y lección de vida que aquella tarde estival convirtió en icónica imagen de la historia olímpica, ofrecida, desnuda, a un mundo atónito ante lo que contemplaban sus ojos. Resulta complicado decir nada más. Por ello, nos quedamos con un magnífico reportaje, elaborado por un programa de cabecera "Informe Robinson" sobre aquel acontecimiento (en dos partes). Sobrecogedor. Emocionante. Dignificante. Un auténtico ejemplo de muchas cosas.
La recomendación es clara y terminante: no os lo perdáis.


La historia de Derek Redmond.





4 de septiembre de 2013

10 Frases




"Cada día me acuesto convencido de que nadie ha podido entrenar mejor que yo"

Sebastian Coe

Y lo dijo un atleta que acreditó entrenamientos absolutamente impensables. Para muestra, un botón: 2x (10x200m) en dos tandas, con descansos entre 25 y 45 segundos. Entre los dos bloques, 7 minutos. Ritmo medio, 26.7 segundos. Última serie... 22.5 segundos. Estratosférico.



"Toda una vida de entrenamiento para diez segundos"

Jesse Owens


El primer gran velocista. 4 oros en los JJOO de Berlín '36 (100m, 200m, 4x100m y salto de longitud). Hasta Hitler se vio obligado a saludarle, ante el clamor de las 100.000 almas que abarrotaban el Olímpico de Berlín. Un auténtico monstruo. 10.4 segundos en un 100m hace casi 80 años.


"La idea de 'cuánto más duro trabajes, mejor serás', es una mentira. Los auténticos progresos se obtienen entrenando más inteligentemente"

Bill Bowerman


Uno de los mejores entrenadores de la historia del atletismo. Consiguió dar forma y corregir los múltiples errores de un talento innato como Prefontaine. Co-fundador de Nike, junto a Phil Knight. A día de hoy, se ha demostrado que su frase y su razonamiento no podían ser más acertados.


"Hay que pensar primero, antes de empezar a entrenar"

Peter Coe


Al hilo de la frase precedente, el padre del gran Sebastian, que fue además su primer entrenador, revela lo conveniente de utilizar primero la cabeza y después las piernas. Hacer lo contrario suele suponer, tanto en los atletas de élite como en los populares, un grave error.


"La presión no es más que la sombra de una gran oportunidad"

Michael Johnson

Un tipo que acredita 19.32 en 200m, y sigue ostentando el récord mundial de 400m, con 43.18, no puede estar equivocado. Siempre recordaremos su peculiar y atípica forma de correr. Él tuvo muchas y grandes oportunidades, y las aprovechó. Y por eso pasó a la historia.


"La gente me pregunta por qué corro. Yo les preguntó por qué dejaron de correr"

Jeremy Wariner

3 oros olímpicos y 5 campeonatos mundiales le contemplan. Tercera mejor marca mundial de todos los tiempos en 400 metros. Quizá, un pensamiento común en todos aquellos que corren. "¿Y por qué vosotros no corréis?"


"Si quieres correr, corre una milla. Si quieres vivir una experiencia, corre un maratón"

Emil Zátopek

Especialista en 5.000m, 10.000m y maratón. Nadie como él encarnó el sufrimiento en el atletismo. Su constante expresión de agonía desvelaba una ligera impresión de su mentalidad. Su sobrenombre, "La Locomotora Checa". Una auténtica bestia histórica. En cuanto a la frase, tan sencillo como decírselo a cualquier maratoniano, ya sea élite o popular. Una sonrisa se marcará en su rostro.


"Sólo el cielo es mi límite"

Yelena Isinbáyeva

5.06m al aire libre. 5.01m en pista cubierta. El cielo quizá no, pero dos registros antológicos, sí. Durante muchos años, la gran dominadora de la pértiga. Su frase, para aplicársela día a día. 100% recomendable.


"No te puedes poner ningún límite. No hay nada imposible"

Usain Bolt

No puede faltar el ser humano más rápido de la historia. El que no deja indiferente a nadie. Ni en la pista, ni fuera de ella. Y esta frase, alberga en gran medida su hambre desmedida y su talento sin techo. Él mismo nos ha hecho creer en el último lustro que no hay nada imposible.


"Rendirse no es una opción"

Steve Prefontaine

Cinco palabras que sirven de epílogo y de fuente de inspiración histriónica. Si hay un ejemplo de vida dentro del atletismo, quizá podría no ser Prefontaine. Pero sí que fue un ejemplo de actitud. Y de trabajo duro. Y de talento. Una frase memorable.




2 de septiembre de 2013

Stephen Kiprotich, por partida doble



Tras los Juegos Olímpicos de Londres '12, un nombre resonaba con fuerza. El atletismo brindó muchas de las imágenes más sobresalientes de la cita olímpica (el impresionante récord del mundo de Rudisha, el sensacional doblete de Farah, la majestuosidad de Bolt...). Sin embargo, remitirse a la prueba de maratón para hacer ver que lo esperado, y menos en atletismo, muchas veces no sucede, es un ejemplo absolutamente paradigmático de vida y deporte. Lo imprevisible se adueña de la realidad, y acaba imponiéndose. Teniendo en cuenta la legión de etíopes y keniatas que acudían a Londres como favoritos, casi nadie podía esperar que un ugandés que en ese momento contaba con tan sólo 23 años (27 de febrero de 1989) brillara con luz propia. La imagen de su tremendo cambio de ritmo a Kipsang y Kirui, por las calles de Londres, saliendo de un estrecho codo, en ligera subida, es uno de los momentos más impactantes de la pasada cita olímpica. Tras una carrera en la que dejó clara en todo momento una inteligencia táctica inmaculada, esperó a los tres kilómetros finales para encontrar su ocasión. Tras una larga escapada con los keniatas Wilson Kipsang Kiprotich (2h03:42 en Frankfurt  en 2011, segunda mejor marca de todos los tiempos, y ganador del maratón de Londres '12) y Abel Kirui (dos veces campeón del mundo, Berlín '09 y Daegu '11), y tras muchos momentos, especialmente en los avituallamientos, donde permanecía ligeramente rezagado, como si perdiera comba, como dejando ver que no iba a poder aguantar mucho más el ritmo de sus compañeros de fuga, asestó la puñalada definitiva en el momento más inesperado. El único que pareció poder responder fue Kirui, al que los kilómetros en cabeza le habían hecho perder fuelle. Kipsang, tras una fase intermedia de la carrera en la que estuvo escapado en solitario, marcando un fuerte ritmo, fue incapaz siquiera de intentar seguir al ugandés tras el ataque, quedando incluso descolgado de Kirui.
Este policía entrenado por el brillante Eliud Kipchoge (campeón del mundo de 5.000m en París '03) se llevaba, de manera totalmente inesperada, la que fuera la primera medalla de oro olímpica para Uganda en 40 años, tras la histórica y recordada victoria de John Akii-Bua en los 400 metros vallas de Munich '72 (ver maratón completo).

El oro de Kiprotich se convertía en canto de cisne para aquellos que acostumbran a lanzar las campanas al vuelo rápidamente. En muchos mentideros, se hablaba de lo efímero de su éxito, por lo exuberante y extraño de la victoria de un maratoniano con marcas discretas y con una trayectoria ciertamente escasa, amén de su corta edad. Tras su triunfo en el maratón de Enschede (Holanda) en 2011, con un discreto tiempo de 2h07:20 (la que sigue siendo su mejor marca personal), casi nadie podía apostar por él en los JJOO. A día de hoy, correr en estos registros, a la vista de la extraordinaria hornada de talentos emergentes en el Valle del Rift, no es sinónimo de absolutamente nada, y aun menos cuando a la cita olímpica acudían corredores con marcas inferiores a 2 horas y 5 minutos. Atletas muy capaces de correr a ritmos cercanos al récord del mundo, pero con una capacidad táctica y una inteligencia en carrera no entrenada y evidentemente escasa. Muchos han sido los casos en los últimos años de intentos infructuosos de grandes marcas que concluían con monumentales 'pájaras'. Sin embargo, lo llamativo, precisamente, de la victoria de Kiprotich fue la manera en la que lo consiguió: ideando y confiando en una carrera lenta (era de esperar, como en casi todos los grandes campeonatos), agazapándose en un grupo, pasando desapercibido, inmiscuyéndose en la escapada correcta... y guardando un último cambio descomunal, para dejar cariacontecidos a sus dos compañeros de fuga. Siendo, igualmente, un atleta curtido en el Valle del Rift, en el altiplano de Eldoret, igual que el resto de los principales competidores, sus características en este sentido están a años luz de lo que viene siendo habitual en los africanos.




Tras el éxito en Londres, nadie podía esperar que Kiprotich acudiera a los Mundiales de Moscú con afán de repetir la machada. Los kenianos Some, Koech y Kipkemboi, y los etíopes Desisa, Kebede y Lilesa copaban los primeros puestos de las apuestas. Nadie, absolutamente nadie, contaba con Kiprotich, como si quisieran y desearan confirmar que lo que ocurrió en Londres no podía volver a ocurrir, que fue flor de un día.
En una carrera, de nuevo, lenta y táctica, Kiprotich sacaba a relucir sus mejores armas. La prueba, comandada y controlada en todo momento por el potentísimo grupo de abisinios, fue para el ugandés un símil perfecto a los JJOO, la horma de su zapato: breves y tímidas escaramuzas, que daban paso a un grupo más formado y creíble, del que saldría el campeón final. En dicho grupo, Kiprotich se escondía, salvo un par de escarceos para dejarse ver en los primeros puestos. Su imagen habitual de los avituallamientos, a un lado, o en posiciones postreras del grupo, se convertía en inesperado deja vu, claro recordatorio de lo que sucedía un año antes en la capital británica. Cuando el etíope Tadese Tola tomaba el mando y endurecía la carrera, Kiprotich aguantaba con los mejores. Kilómetro 35, y el grupo ya se reducía a seis unidades: Some, Tola, Desisa, Kebede, el japonés Nakamoto (que ya perdía algún metro), y el ugandés, que ya era cabeza de carrera en ese parcial, señal de que su táctica comenzaba a tomar forma.
A partir de ahí, asumía sin prejuicios el mando de la carrera. Tola empezaba a quedarse paulatinamente, pagando el esfuerzo anterior, y los gestos de Desisa reflejaban la dureza del ritmo impuesto por el campeón olímpico. Si los etíopes se las prometían muy felices observando el devenir de la prueba, con un muro habían topado. Y es que Kiprotich, aprovechando de nuevo unas condiciones óptimas para su forma de correr, iba a demostrar, con una inteligencia enorme y una frescura física descomunal, que en este tipo de carreras es muy complicado vencerle. El baile al que sometía a Desisa (un atleta con una marca casi 3 minutos inferior a la de Kiprotich) en los dos últimos kilómetros se convertía en imagen casi icónica de los Mundiales de Moscú. Amagando a un lado, amagando al otro, corriendo en zig-zags... Desisa hacía lo imposible para no perder rueda, pero un último cambio de ritmo portentoso, en un codo de izquierdas, seguido de otro a derechas, le daba al ugandés el Campeonato del Mundo. Dejaba a Desisa totalmente descompuesto, incapaz de perseguirlo, y con la impotencia de verse totalmente superado por la situación y por su rival.




Stephen Kiprotich se convertía en el segundo atleta, tras el etíope Gezahegne Abera (Sydney '00 y Edmonton '01), en conseguir la victoria en los Juegos Olímpicos y en el Mundial de Atletismo. Un hito casi sin precedentes en la historia del atletismo. Y más, en una prueba tan impredecible, con tantos factores externos, con tanto peligro y tanta mística. Para aquellos que no creyeron en la calidad del ugandés, ha demostrado con creces una inteligencia táctica para la que no están preparados a día de hoy muchos kenianos y etíopes de nivel teóricamente superior. Ninguno de los primeros espadas, en cuanto a marcas, a nivel mundial, posee una virtud tan importante para esta prueba como ese rigor táctico, el saber "cuándo", "dónde""en qué momento o lugar" hacer algo, y "por qué" hacerlo. Kiprotich le ha demostrado al mundo que, en eso, es posiblemente el mejor. O al menos, ha demostrado serlo en los dos acontecimientos atléticos más importantes de los dos últimos años. En carreras rápidas, no rinde, de momento, al nivel de kenianos y etíopes. Si hay que correr en 2h05, quizá no sea el hombre adecuado. Sus características no se lo han permitido, al menos, no hasta ahora. Pero tácticamente, en carreras resueltas a base de ataques de última hora sobre 2h07-2h08, es sin duda el rival a batir. Eso, y una preparación física impresionante, hacen de Stephen Kiprotich uno de los maratonianos de mayor calidad de su generación.