30 de agosto de 2013

Reflexión: Y ahora... ¿qué?


Hoy, bajo las reminiscencias del Mundial de Moscú, concluído la pasada semana, cabe preguntarse varias cosas sobre el futuro del atletismo.



En muchos ámbitos, el Mundial de Moscú ha supuesto un fracaso absoluto. Si, no os asustéis. No hablamos de calidad atlética. Hablamos, por ejemplo, de organización. Si bien el nivel de las pruebas ha sido muy destacable en muchos casos, el calendario en sí no se ha prestado al seguimiento por diversos motivos. Muchos días, algunos muy poco densos, con muchos momentos de escasez de concursos y pruebas en el estadio Luzhniki (ciertos días con jornadas sólo de mañana o sólo de tarde, cuando se podía haber condensado para evitar momentos de asueto).


El estadio Luzhniki semi-vacío durante la celebración de los Mundiales


En cuanto a la asistencia, el estado permanente del imponente coliseo nos da una idea del estado del atletismo actual: gradas semi-vacías, escasez constante de público, momentos en los que incluso grandes estrellas, como Bolt, corrían con gradas desiertas... Ocurrió lo que ocurre a menudo con el atletismo de élite, es decir, que no se publicita, que no hay patrocinadores, y que nadie se arriesga. Parece ser, por lo que apuntan abundantes y fidedignas fuentes, que muchísima gente en Moscú ni siquiera se enteró de que se celebraban unos Campeonatos del Mundo. Y si las cosas no se hacen mínimamente bien, no se "genera" (gran excusa impuesta, pero que es parte del círculo vicioso: si no se apuesta y no se invierte, no se puede generar nada; y, dándole la vuelta a la teoría, si no se genera, no se invierte). El ejemplo, lo ocurrido en España con la retransmisión del evento. La empresa valenciana Cárnicas Serrano asumió casi en el último momento (gracias, de nuevo) el coste de los derechos, porque la televisión pública estatal (y todas las demás televisiones privadas) no pudieron o quisieron asumir un elevadísimo coste: 80.000€ (entiéndase la ironía en el comentario).



Y todo esto, repercute, evidentemente, en lo que podemos esperar de nuestro atletismo. Las becas se han reducido drásticamente, y sin dinero, los atletas tienen que pensar básicamente en sobrevivir, con trabajos comunes, muchas veces fuera del atletismo, que no les permiten las horas necesarias de descanso y entrenamiento que necesitan para estar entre la élite. Y como no consiguen resultados, las becas y las ayudas se reducen aún más, por si ya fuera poco. En un país asediado por el fútbol, deportes en los que realmente hay calidad y talento se ven relegados a planos irrisorios, y deportistas con capacidad para estar muchas veces en el 'top' de sus pruebas, ven como las marcas no llegan, las preparaciones van justas, los trenes se escapan, y por tanto, los recursos se minimizan, con lo que el futuro se ennegrece, perdiendo buena parte de su sustento para poder continuar preparando esas pruebas en las que los resultados se van escapando por las razones anteriores. El ejemplo más clarividente de lo que es un auténtico círculo vicioso. En muchos casos, la retirada del atletismo de élite es el último paso de carreras que se van por el sumidero por falta de recursos o tiempo.

La velocidad, con la irrupción de talentos descomunales del Caribe, y la eterna capacidad americana, es terreno muy complicado. Sin embargo, el papel español ha sido más que honroso, por no decir muy destacado. El mediofondo pasa por un período de letargo, en el que pinceladas esporádicas de atletas realmente talentosos como Kevin López se empañan con 'petardazos' escandalosos, como en Moscú. En el fondo, la supremacía africana (y de Farah en pista... de momento) no permite grandes hazañas, pero habiendo talento como hay, se debe cuidar y apostar por ello. No hay que pensar en medallas ni en dominio, pero pueden llegar, por qué no, grandes resultados. El maratón femenino, con Aguilar quinta, es buen ejemplo de ello (si bien es cierto que con grandes ausencias, al igual que en el bando masculino, donde muchos se arriman al calor de los grandes Majors, es decir, al calor y al olor de los atrayentes y suculentos premios, amén de bonus por marcas y grandes fijos por participación, prefiriendo correr maratones comerciales, como las carreras nacidas recientemente en Oriente Medio, que Mundiales o Europeos). Los concursos son un desierto, con Beitia rozando los cuarenta, y marcas muy por debajo de lo lógico y mínimo exigido, pero con un oasis llamado Eusebio Cáceres. Sin embargo, no haríamos lo correcto si depositásemos todas nuestras esperanzas en un atleta muy joven, que hasta hace muy poco participaba en combinadas, y al que, como vimos en la final de longitud de Moscú, le quedan aún grandes dosis de experiencia en competición. Es, quizá, nuestra bala más valiosa a día de hoy. Y la marcha, una prueba que, a pesar de su teórica marginación constante, por lo diferente y extraño, y por su tremenda dificultad, siempre nos da alegrías. Hay que cuidarlo. Merece la pena, porque siempre garantiza resultados.

A nivel mundial, la velocidad atraviesa un momento dulce, salvo la lacra, que supone siempre un amargo regusto, del dopaje. Una gran generación de atletas caribeños, comandados por el espectacular Usain Bolt, aterrizó hace un lustro para dejar claro que su dominio en pruebas de velocidad no es transitorio. El mediofondo y el fondo es territorio, mayormente, del altiplano africano. El valle del Rift se ha convertido en fuente inagotable de enormes talentos que imponen su ley allá por donde van. Salvo contadas excepciones (y salvo el "bicho raro" Farah, y el Oregon Project de Alberto Salazar), Kenia, Etiopía, Eritrea o Uganda, suelen aportar una gran mayoría de atletas a las finales de la mayoría de pruebas, del 800m en adelante. Era previsible hace un par de décadas, y se ha concretado en esta. Otro debate es la longevidad de atletas que muchas veces, tras destacar o dominar durante un breve período de tiempo, obteniendo brillantes resultados, desaparecen del mapa. Países como Rusia recogen las escasas migajas que caen de la mesa.

Pero lo que quizá echamos de menos es lo más sentimental, lo menos palpable. Quizá los números no engañen, las marcas sean buenas, y los títulos sean evidentes e indicativos. Pero hace tiempo que la percepción añeja de los Coe, Aouita, Morceli, El Guerrouj, Gebrselassie o Tergat no asoma por el atletismo. La extraña (por el giro radical que ha tomado su carrera a partir de 2009) irrupción del fenómeno Mo Farah ha acrecentado los rumores sempiternos sobre la validez de los registros y las victorias, aunque sin pruebas de que en Oregon se oculte algo más terrenal que sus innovadores métodos de entrenamiento. Pero a veces da la sensación de que falta carisma, de que falta enganche para la gente, para el gran público, para la gran masa.
De que faltan luchas, rivalidades o atletas capaces de trascender su deporte, como ha hecho Usain Bolt, el único, por excepcional, que ha superado esos límites en los últimos tiempos, y se ha convertido en un icono planetario, muchísimo más allá de los que somos aficionados al atletismo, factor que, pese a todo, ha supuesto una inyección tremenda, a falta de otros factores. ¿Por qué? Porque, obviando su capacidad sin igual y sus registros antológicos, ha sabido ofrecer un punto más, y convertirse en un referente, por multitud de razones. No nos llamemos a engaño. Salvo contadísimas excepciones, como en el caso del campeón jamaicano, o de la eterna Isinbáyeva, el atletismo echa en falta atletas capaces de establecer marcas estratosféricas o de prolongar sus carreras con grandísimo éxito durante varios lustros, así como de duelos épicos capaces de asentarse en el inconsciente colectivo durante larguísimos períodos de tiempo. Eso es lo que echamos un poco de menos. Tanto a nivel internacional como nacional.

Esperando a que la prensa se haga un mínimo eco de la siguiente gran competición atlética, nosotros seguiremos disfrutando con aquellas pruebas, mitines, competiciones juveniles o récords conseguidos lejos de los focos. A partir de ahora, y hasta esa siguiente gran competición, para casi todo el mundo el telón del atletismo se cierra, y sólo asomará algo entre bambalinas cuando un caso de dopaje haga temblar los cimientos de nuestro deporte. Hasta ese momento, los atletas tendrán que seguir peleando cada centímetro y cada décima de segundo, en pos de no perder sus becas, de conseguir más ayudas, o de entrenar aún más duro para seguir siendo grandes olvidados que no pueden hacer sombra ni al más pintado. Al menos, hasta que llegue el siguiente Europeo, o el siguiente Mundial, o los siguientes Juegos Olímpicos, donde muchos se dedicarán a ensalzar lo 'no ensalzable' antes de tiempo, a echar por tierra lo que no es tan descartable, o a subirse a un carro efímero, que abandonará en cuanto termine el evento en cuestión. Así, tendremos que seguir disfrutando del atletismo. Para nosotros, aún con esas, será un auténtico placer hacerlo.


28 de agosto de 2013

Carreras Inolvidables: Helsinki '94, Maratón del Campeonato de Europa



Los XVI Campeonatos de Europa de Atletismo se celebraban en el año 1994 en la capital de Finlandia, Helsinki. El Europeo iba a celebrarse entre los días 7 y 14 de agosto, aprovechando la teórica benevolencia del clima escandinavo.

Linford Christie, Fermín Cacho, Abel Antón, Dieter Baumann, Colin Jackson, Irina Privalova o Fernanda Ribeiro eran ya, por méritos propios, nombres ilustres de aquellos Campeonatos. El último día, domingo, comenzaba con la prueba que acostumbra a cerrar estos grandes acontecimientos. "La prueba". El maratón.

El equipo español, integrado por el alavés Martín Fiz, el guipuzcoano Diego García y el madrileño Alberto Juzdado, venía de realizar una preparación absolutamente descomunal. La estación de Navacerrada, en la sierra madrileña de Guadarrama, así como la Venta Magullo, en Segovia, fueron mudos e imponentes testigos durante los meses previos de los entrenamientos de los tres amigos y atletas. Dormir, comer y entrenar. El Tour de Francia, única distracción de la hora de la siesta. El trabajo, durísimo, en altitud, a más de 1.800 metros, con semanas de más de 200 kilómetros, sería piedra de toque y base fundamental para lo que vendría después.

El día anterior al viaje a Helsinki, Diego García, nacido en Azkoitia, entrañable y dicharachero, escuchaba comentarios radiofónicos, durante una tertulia deportiva de madrugada, sobre las escasas posibilidades del equipo de maratón en el Europeo de Atletismo. Poco menos, que iban de vacaciones a Finlandia. Ni corto ni perezoso, y como si de un ataque frontal se tratara, informaba de lo que había oído a sus dos compañeros. "Oye, Martintxo... que he escuchado al 'menda' éste en la radio... ¡¡¡que dice que vamos de turismo!!!"



La anécdota, evocando esa costumbre tan nacional, se convertía en reto, y los españoles se proponían cambiar la mentalidad de aquellos que dudaban de sus posibilidades. Cierto es que, a nivel europeo, salvo Fiz (que ya había ganado el maratón de Helsinki el año anterior), el equipo español no tenía, a priori, demasiado nombre. No iban, desde luego, con vitola de favoritos. Juzdado venía del 5.000m, siendo un atleta de pista con una trayectoria destacable, pero compaginando aún el atletismo con su profesión de artesano de humilde origen, y García había sido plusmarquista español de maratón, y 9º en el maratón de los JJOO de Barcelona, ambos dos años antes. Pero a nivel de equipo, y en cuanto a posibilidades, poca cosa se esperaba de ellos en los círculos menos especializados. Ni en Europa, ni tan siquiera en España. No sería ni por talento ni por trabajo.


A las 9:30h de la mañana de aquel domingo de agosto, unos 20 grados de temperatura y una humedad altísima, insuflaban al día una sensación de agobiante calor. La carrera comenzaba lenta, teórico mal dato para las aspiraciones de García, que prefería una carrera más rápida. El portugués António Rodrigues, lugarteniente del coloso António Pinto, era el primero (seguramente por orden de su jefe de filas) en lanzar un ataque, tras pequeños conatos de incendio anteriores. Fiz, viendo que el grupo no reaccionaba, salió en su busca. En apenas 3 kilómetros, el vitoriano comandaba. El grupo se vuelve a fusionar, y Diego García, corredor de los de raza, de sufrimiento, con latente y constante nerviosismo en su rostro y en su correr, inquieto y gesticulante, no aguanta la poca tensión y prueba un cambio, acelera el ritmo de la carrera. Nadie responde.
Fiz, García y Juzdado, ya
escapados, durante la prueba
Sólo dos atletas continúan el paso del azkoitiarra: Fiz y Juzdado. El ritmo se acrecienta y los españoles, entre dubitativos e incrédulos, parece que no acaban de asumir que gobiernan con claridad una carrera que comienza a tomar carices magníficos. En un trabajo de relevos inmaculado y casi sin precedentes, en el que Diego García es el que más clarividencia aporta a la situación, tirando de sus compañeros constantemente, sabiéndose triunfadores, como equipo, de continuar así, se ven en el kilómetro 35 con una distancia suficiente como para intuir un fenomenal resultado. El británico Richard Nerurkar, que había estado preparando el maratón en la altiplanicie keniana, y que llegaba en un estado de forma excepcional, comienza la persecución del trío español, pero ya es tarde. Los ritmos son más o menos constantes, y la distancia cada vez menor a meta. Se la jugarían los de casa, los que no tenían ninguna posibilidad, según se comentaba en la previa.

Diego continúa arrollador, y Juzdado es el primero que da síntomas de flaqueza en torno al kilómetro 36. El madrileño, viendo que no conseguía seguir el ritmo de sus compatriotas, y comentándolo a ambos, decidía en pos de conservar, con la única y latente preocupación de no ser alcanzado por su perseguidor británico. Fiz y García se jugarían la victoria. El alavense tenía un último cambio que no dudó en utilizar. García, más diesel, no podía con el ritmo de Fiz. El vitoriano conseguía entrar en meta en solitario con una marca de 2h10:31, marca que sigue siendo, cuando escribimos estas líneas, récord de los Campeonatos, 19 años después.



Campeón de Europa. Abre los brazos al cielo. Celebra. Respira, tras su tan característico sprint final, vaciando la poca gasolina que quedaba en el tanque. Se da la vuelta. Y ve llegar a su compañero, a su amigo, a Diego García. El guipuzcoano llega exultante. Gritando de rabia, de dolor, de emoción, y de alegría, acelerando el paso. De un salto, se abraza a Fiz. Se funden en el más bello de los abrazos. El abrazo del trabajo y de su recompensa. Pero caen en la cuenta de lo que queda.
La apoteosis: tras Fiz y García,
llega Juzdado, para completar
el triplete
Diego, dándose media vuelta, y ambos con una entereza y una lucidez que parecen ficticias tratándose de dos atletas que acaban de correr 42 kilómetros y 195 metros en poco más de dos horas, señalan hacia el fondo del hectómetro por el que acababan de pasar ellos mismos. Con una cadencia más conservadora, sabiéndose con puesto seguro, y totalmente extenuado, llegaba el tercero de los amigos, el tercero de Europa, Alberto Juzdado. Fiz, García, Juzdado. Los tres primeros puestos del maratón del Campeonato de Europa, para tres españoles, que se arrodillaban fundiéndose en un abrazo que quedará grabado para la eternidad, en una de las imágenes con mayor carga de fair play, compañerismo y emotividad que se recuerdan en un acontecimiento deportivo de este calibre.
Las medallas eran entregadas después por "La Locomotora Checa", el genial Emil Zatopek. Y eran para tres atletas que iban a Helsinki a hacer turismo. Y que consiguieron convertir aquella carrera en la que es, junto con la medalla de oro de Fermín Cacho en aquel inolvidable 1.500m de los JJOO de Barcelona '92, la imagen más icónica de la historia del atletismo español, y una de las más bellas y emocionantes del deporte en nuestro país. Era la primera vez que tres atletas de un mismo país conseguían un triplete en un Europeo. Tampoco se había conseguido en un Mundial, ni en unos Juegos Olímpicos (curiosamente, cuatro años más tarde, en el Europeo de Budapest, lo lograban, también en maratón, los italianos Stefano Baldini, Danilo Goffi y Vincenzo Modica). Es posible que aquella unión, aquella amistad, aquel insufrible y extenuante trabajo previo, aquel coraje, aquella valentía y, quizás, aquella rabia contenida por las nulas expectativas previas, aderezada por la anécdota del comentario que tanta gracia hizo a Diego, se juntaran en un cóctel que terminó por convertirse en una de las mayores alegrías que nuestro deporte nos ha brindado.










En este vídeo, se recoge un pequeño reportaje, en su primera parte (hasta el minuto 12, aproximadamente).




26 de agosto de 2013

Recordamos... Josep Marín: comenzaba la marcha

Josep Marín Sospedra nació en la localidad barcelonesa de El Prat de Llobregat, el 21 de enero de 1950. Marchador impecable a nivel técnico, consiguió durante su carrera un perfeccionamiento enorme de la siempre complicada disciplina, caracterizándose por minimizar ostensiblemente el número de descalificaciones. Junto con su compañero de generación, paisano (nacidos ambos en El Prat) y amigo Jordi Llopart, posteriormente, su enorme rivalidad daría lugar a una terrible lucha entre ambos, llegando a atacarse mutuamente a través de la prensa, e incluso retirándose el habla. Llopart fue el pionero de los magníficos resultados históricos de la marcha en España, consiguiendo dos hitos: por un lado, la primera medalla de un atleta español en un Campeonato de Europa (oro en Praga 1978 en los 50 kms. marcha), y la primera medalla en atletismo en unos Juegos Olímpicos (plata en los 50 kms. marcha de Moscú 1980).
Marín, continuando su estela, poco a poco comenzó a convertirse, por su extrema regularidad y sus magníficos resultados, en uno de los mejores marchadores del panorama mundial.
Sus primeros grandes resultados en competición internacional datan de la cita olímpica de 1980 en Moscú. Aquel enjuto atleta de apenas 1.64m conseguía el quinto puesto en los 20 kms y el sexto en los 50 kms, logrando una gesta casi sin precedentes en la modalidad. Dos años más tarde, en el Campeonato de Europa celebrado en Atenas, conseguía brillantemente el oro en los 20, y la plata en los 50.

En 1983, se celebraban en la ciudad y capital finlandesa de Helsinki, los primeros Campeonatos del Mundo de Atletismo. Marín buscó de nuevo la gloria en ambas pruebas, consiguiendo un cuarto puesto en la prueba corta, y una sensacional plata en la larga. Tras las hazañas conseguidas por Llopart, el subcampeonato del mundo de Marín suponía un nuevo relanzamiento para el atletismo español, y más para una modalidad aún tan desconocida, que llegaba a provocar la curiosidad e inclusive la burla del no iniciado. Con 1h21:21 en los 20 kms, se quedaba a las puertas de las preseas, manteniéndose en todo momento en lucha con la cabeza de la prueba, y teniendo incluso que detenerse a mitad de carrera, cediendo cerca de un minuto, por problemas gástricos. En los 50 kms, de nuevo un problema intestinal le obligaba a reducir la marcha en el primer parcial de competición. Tras el contratiempo, conseguía rehacerse milagrosamente, pasando octavo al ecuador de la prueba. Poco a poco, de menos a más, Marín iba engullendo marchadores, hasta situarse tercero en la última parte. Dando buena cuenta del mexicano Raúl González, se afianzaba en una segunda posición que ya no abandonaría hasta el final, tras el alemán oriental Ronald Weigel. Marín se convertía en el primer atleta español que obtenía una medalla en un Campeonato del Mundo.



El resto de su carrera continuaría caracterizándose por su impecable regularidad. En 1984, en los JJOO de Los Ángeles, Marín sólo participaba en los 20 kms, finalizando sexto, distancia en la que se proclamaría vencedor en 1985 de la Copa del Mundo, en la Isla de Man. En el siguiente Campeonato del Mundo, en 1987, en Roma, conseguía el bronce en los 20 kms. En los JJOO de Seúl '88, cuarto en 20 kms, y quinto en 50 kms. Y a partir de ahí, ya con 38 años, y muchísimos grandes resultados a las espaldas, su rendimiento comenzaba a decaer lentamente (en los 50 kms, ducodécimo en el Mundial de Tokio '91, y noveno en los JJOO de Barcelona '92). A destacar, un dato totalmente demoledor: en todas sus participaciones olímpicas, excepto en la última, Barcelona '92, ya con cuarenta y dos primaveras, consiguió colocarse, en las pruebas en las que participó, entre los seis primeros clasificados. Y por si fuera poco, conseguía además, en 1983, en Valencia, la plusmarca mundial de 50 kms marcha, con 3h40:46.

Tras su carrera deportiva, Marín se dedicaría a entrenar a marchadores españoles de la talla de Valentí Massana o la barcelonesa, sexta en los recientes Campeonatos del Mundo de Moscú, Beatriz Pascual, atletas a los que ha transmitido a la perfección la regularidad que él aplicó como nadie durante toda su vida atlética.

Una carrera absolutamente brillante la del marchador de El Prat de Llobregat. Observar sus resultados en competiciones internacionales durante aquellos años representa un auténtico espectáculo. Y es que pocas veces en la historia del atletismo español (y quizá mundial) se ha disfrutado de un atleta de semejante regularidad, y con tal sublime capacidad de conseguir tantos y tan excelentes resultados en pruebas tan complicadas, por su complejidad física y técnica, como los 20 y 50 kms marcha.


23 de agosto de 2013

Mundial de Moscú: lo que pasó con los nuestros





Con el recuerdo y la añoranza de los Mundiales de Moscú aún muy presentes, un repaso sincero y sonoro de lo que ha deparado la actuación de los atletas españoles. Uno por uno, prueba por prueba.




  • 100m: Ángel David Rodríguez, 4º de su serie. Su tiempo de 10.23 no lo metía entre los más rápidos, pero en una prueba con semejante nivel, bastante hizo.
  • 200m: Bruno Hortelano, récord de España (20.47). Le valía el pase a semis, donde quedaba 5º en su serie. Sergio Ruiz, por su parte, 5º en su serie en los 'heats'.
  • 4x100m: Viles, Ruiz, Hortelano y Rodríguez, récord de España. A 5 centésimas de pasar a la final. La velocidad española, de notable alto, teniendo en cuenta el nivel de estas pruebas.
  • 4x400m: García, Briones, Ujakpor y Fradera, 6º relevo en su serie. Actuación digna, pero sin demasiado brillo.
  • 400m: Aauri Lorena Bokesa, 4ª en la serie y 6ª en semis. Buen papel de una atleta que tiene que ir a más. No estuvo lejos de sus marcas.
  • 800m: L.A. Marco y Kevin López ya pasaban con dificultades sus respectivas series. Uno se metía in extremis por puesto, y el otro por tiempos. En semis, Marco cumplía (5º en su serie, y no muy lejos de sus tiempos), y López se hundía, penúltimo, en marcas vergonzantes para un atleta de su nivel. A posteriori, hablaría de "piernas hinchadas" y "malísimas sensaciones", al margen de problemas físicos. Excusas para un atleta que tiene que dar muchísimo más, porque lo tiene.
  • 1.500m: David Bustos, antepenúltimo en su serie, intentándolo, pero sin nivel para estar ni cerca del pase a semis. Una marca muy discreta (3:41.69). Natalia Rodríguez, pasando los 'heats' con solvencia (5ª en su serie), pero sin posibilidades en semis. No se excusó, "al final me he hundido", dijo. Suspenso claro en una de las pruebas referencia de siempre.
  • 5.000m: cal y arena. Sergio Sánchez y Alemayehu Bezabeh, 14º y 9º de sus respectivas series. En el caso del leonés, totalmente fuera de la lucha desde el principio, y con un tiempo (13:52.05) a años luz de sus registros y de su valía. Mala carrera y mala participación tras una temporada brillante. Bezabeh, por su parte, no dio en ningún momento la sensación de poder pasar, y con una discretísima marca de 13:34.68, hablaba de "muchísimo calor" al terminar la serie. Dos participaciones para olvidar. En féminas, Dolores Checa completaba una magnífica actuación con un 10º puesto en la final, a la que había accedido tras una carrera en semis llena de arrojo y valentía (lo mismo que en la final). En una prueba complicadísima por el dominio africano, dio la cara en todo momento.
  • 3.000m obstáculos: Alaiz y Martos no conseguían llegar a la final, demostrando que aún les falta. Final en la que Ángel Mullera conseguía un meritorio 11º puesto (8:20.93) tras una gran clasificación, en una prueba marcada por la tiranía de Kemboi y Kipruto. En mujeres, Diana Martín se metía brillantemente en una final en la que no tenía posibilidades, acabando también 11ª.
  • Maratón: Alessandra Aguilar conseguía un histórico 5º puesto tras una carrera de menos a más. Un auténtico hito para el maratón español. En hombres, Lamdassem tenía que retirarse en el km 30, tras rodar en el grupo cabecero toda la carrera. Y Javi Guerra planteaba una inteligente prueba, comenzando muy tranquilo, en puestos traseros, y engullendo "cadáveres" a medida que el maratón empezaba a pasar factura. Un muy meritorio 15º puesto, mejor europeo, y clasificación directa para el Europeo de Zurich '14, en la que era su segunda participación en un maratón.
  • Pértiga: Igor Bychkov nos brindaba la primera decepción de los Mundiales. Primer batacazo tras tres nulos sobre 5.25m, cuarenta centímetros menos que su marca personal. Poco más que decir.
  • Altura: Ruth Beitia nos daba una enorme alegría en forma de medalla de bronce. Mejor resultado de su carrera en un Mundial al aire libre, con un salto de 1.97m, compartiendo metal con la rusa Chicherova.
  • Longitud: Cáceres confirmaba su irrupción con su mejor marca en la clasificatoria. 8.25m al primer salto. En la final, Menkov estuvo varios escalones más arriba, y las restantes medallas estuvieron en 3 centímetros. Aún así, gran resultado, y gran futuro. Con 21 años, no se le puede reprochar no haber conseguido medalla.
  • Peso: Borja Vivas se quedaba en primera ronda, con un discretísimo lanzamiento de 18.97m (siendo 20.63m su plusmarca personal). Con 29 años, ya no puede permitirse estos lujos. Por su parte, Úrsula Ruiz (17.14m) hacía un concurso discreto, y alejado de las primeras posiciones. Debió estar más cerca de su marca personal, 17.99m, habiendo tenido, en ese caso, más oportunidades. Aún así, una actuación correcta.
  • Disco: Casañas y Pestano se metían en la final. En ella, discretos resultados para dos atletas que siempre aspiran a todo y luego no consiguen gran cosa. Muy lejos de sus marcas personales. 9º y 12º.
  • Martillo: casi 6 metros menos de su plusmarca personal para Javier Cienfuegos. Obviamente, eliminado en su ronda clasificatoria, y sin ninguna posibilidad. Decepción de un atleta que tiene que dar muchísimo más.
  • 20 kms marcha: como siempre, la marcha dando mil y una alegrías al equipo español. Miguel Ángel López, en una carrera inteligentísima, de menos a más, se colgaba el primer metal para la delegación española, un bronce que sabía a oro. El júnior Álvaro Martín era 24º, y Francisco Arcilla 44º. En mujeres, otra fenomenal actuación, mejor en conjunto, si cabe: una magnífica Beatriz Pascual era 6ª, con Júlia Takács 9ª y Lorena Luaces 18ª. Carreras para enmarcar de todos ellos.
  • 50 kms marcha: el eterno 'Chuso' García Bragado conseguía, a sus 43 años, un muy meritorio 12º puesto en una prueba, como siempre, durísima. Claudio Villanueva se clasificaba 18º y José Ignacio Díaz llegaba 34º. Muy buen papel, al igual que en los 20 kms, en una disciplina que suele ser uno de los sustentos para nuestras selecciones en todas las grandes citas.





El resumen, si es que se puede o se debe hacer (y aquí debe surgir el debate y las dispares opiniones de nuestros lectores), resulta bastante positivo. Ha habido grandes fracasos, o decepciones, mejor dicho. Se esperaba mucho de atletas que no han rendido a su nivel, que han estado muy por debajo de las expectativas, o que ni siquiera se han acercado a las que son sus plusmarcas personales. Hablamos de los Sergio Sánchez, Alemayehu Bezabeh, Kevin López, Javier Cienfuegos, Borja Vivas o Igor Bychkov.
No sirven las excusas. No vale quedarse al margen. Hay que afrontar la realidad, examinar los problemas, trabajar por evitarlos, y buscar unos resultados que son y que tienen que ser posibles, por actitud, por trabajo y por talento. El dinero, las becas y las ayudas brillan por su ausencia. Pero ante esos problemas, las ganas y la honra deben sobresalir. Ya no es cuestión de marcas. Es cuestión de sensaciones y de orgullo.
También ha habido muy, pero que muy buenas actuaciones: Beitia, Cáceres, M.A. López, Pascual, Aguilar, Guerra, Hortelano (y la velocidad en general), Mullera, Checa... Actitudes y competiciones totalmente encomiables. Y actuaciones un poquito menos geniales, pero no exentas de arrojo, superación, capacidad de sufrimiento y una honra infinita: Bokesa, Natalia Rodríguez, Takacs y Luaces, Diana Martín, Marco, Martos y Alaiz, Bustos o Ángel David.


Para todos ellos, un total apoyo y admiración. Gracias por un Mundial muy atractivo, en el que las impresiones han sido, en general, positivas. Este equipo, joven y con muchísimo talento, tiene que salir adelante, y brindar muchas más alegrías al atletismo español. 



21 de agosto de 2013

Mundial de Moscú: Estrellas y Estrellados


Los dos posts de esta semana los dedicaremos a poner el punto y final a lo que hemos podido ver en los Mundiales de Moscú. En el caso de hoy, vamos a plantear, de forma lo más esquemática y escueta posible, dos listas: una, de los atletas que se han llevado los honores, y que han salido como triunfadores "de la feria", y otra, de aquellos que nos han deparado, por diferentes razones, tremendos fiascos y decepciones. Allá vamos.


LAS ESTRELLAS


  • USAIN BOLT - Oro en 100m, 200m y 4x100m (Jamaica): el gran triunfador, de nuevo, de la competición. Pese a haber generado las dudas de muchos por su estado de forma, su preparación o su año con altibajos, ha vuelto a demostrar que es el mejor, y si bien está lejos de batir sus propias marcas (y es más que posible que no sea capaz ya de acercarse a ellas), sigue siendo la auténtica 'bestia' de la velocidad, a nivel mundial y actual, y a nivel histórico.
  • SHELLY-ANN FRASER-PRYCE - Oro en 100m, 200m y 4x100m (Jamaica): si Bolt ha sido el rey, Fraser-Pryce ha sido la reina. Indiscutibles sus tres victorias. Su correr fluido, de corta zancada, explosivo y continuo se ha consagrado como el más efectivo de la velocidad femenina actual. Su sonrisa eterna, además, la reafirman, tras la triste baja por dopaje de Veronica Campbell-Brown, como un auténtico fenómeno.
  • MO FARAH - Oro en 5.000m y 10.000m (Gran Bretaña): de nuevo, doblete. Tras ser Campeón de Europa y Campeón Olímpico en ambas distancias, el británico nacido en Somalia conseguía lo que nadie ha conseguido nunca, siendo el campeón vigente de las tres (seis) competiciones. Con un final espectacular, no tiene rival en las carreras tácticas. Si kenianos y etíopes no plantean ritmos muy rápidos desde el inicio, Farah es invencible.
  • ASBEL KIPROP - Oro en 1.500m (Kenia): tras la decepción de su última plaza en la final de Londres, volvía por sus fueros. Campeón olímpico en Pekín, y revalidando corona en los Mundiales. Atleta de largas piernas y cadencia lenta, tuvo un cambio de marcha más en una carrera que se decidió en los últimos 150 metros.
  • STEPHEN KIPROTICH - Oro en Maratón (Uganda): muchos lo apuntaban como flor de un día tras ganar el maratón en los Juegos. Ha confirmado todo lo contrario, ratificando su oro londinense. En una carrera lenta, demostró ser el más inteligente. Destrozó a todos, y jugó como quiso con Lilesa al final. Muy listo cuando hay que serlo. Y muy sobrado a nivel físico.
  • BOHDAN BONDARENKO - Oro en Salto de Altura (Ucrania): tras acabar con Barshim, quiso más. Y estuvo a punto de conseguir el récord que Sotomayor tiene desde 1993. La sensación fue de que puede conseguirlo en el futuro de seguir con esta progresión. Un auténtico fenómeno que se corona como rey del salto de altura.
  • ALEKSANDR MENKOV - Oro en Salto de Longitud (Rusia): tras una temporada en la que venía con la segunda mejor marca mundial, se consagra como el saltador más talentoso de su generación. Se creció ante su público, encadenando dos saltos de 8.52m y 8.56m que le dejaron a años luz de los demás. Junto con Cáceres, los saltadores de la próxima década.
  • TEDDY TAMGHO - Oro en Triple Salto (Francia): 18.04m como mejor marca, pero con dos nulos larguísimos. Muchísimo potencial en un atleta que nos ha hecho ver que, por qué no, es capaz de plantar cara a los registros de todo un coloso de la disciplina como Jonathan Edwards.
  • YELENA ISINBÁYEVA - Oro en Salto con Pértiga (Rusia): parecía que la 'Zarina' se iba, pero volvió con una fuerza insospechada. Con un estadio Luzhniki entregado, la mejor pertiguista de la historia se despedía (presumiblemente) con un resultado espectacular, 4.89m, y campeona mundial por tercera vez.
  • EQUIPO JAMAICANO DE VELOCIDAD - Oros en 100m y 200m (Bolt y Fraser-Pryce), y en 4x100m; y plata en 200m (Carter) y 4x400m masculino. Está todo dicho. Un Mundial en el que se hacen definitivamente con la hegemonía de la velocidad mundial.


LOS ESTRELLADOS


  • RENAUD LAVILLENIE - Plata en Salto con Pértiga (Francia): es campeón de todo, pero le falta el oro en Mundiales al aire libre (bronce en Berlin y Daegu, y plata en Moscú). Llegaba como grandísimo favorito, mejor marca del año (6.02m), y se volvió a quedar a las puertas. Holzdeppe le ganaría por haber saltado 5.89m a la primera, altura con la que el francés no pudo hasta el tercer intento.
  • ALYSIA JOHNSON MONTANO - 4ª en 800m (USA): quiso dar un salto de calidad en su carrera, y acabó por desplomarse. Impuso en la final de 800m un ritmo suicida (al paso de la primera vuelta, a ritmo de récord del mundo) que al final nadie pudo aguantar, y mucho menos ella. Terminó engullida por el grupo, y cayendo antes de entrar a meta. Suerte tuvo de entrar en cuarta posición. De elogiar, eso sí, su fantástico ímpetu y su atrevimiento, tan necesarios en ocasiones.
  • MERGA Y GEBREMESKEL - 12º y 16º en el 10.000m (Etiopía): sus pobres resultados son el reflejo de la incapacidad del fortísimo equipo etíope para despojar a Farah de su vitola de campeón en el 10.000m. Etiopía y Kenia conseguían colocar a varios hombres en los primeros puestos, pero eran incapaces de contrarrestar la fuerza final del británico. Merga y Gebremeskel, que debían ser muy tenidos en cuenta a priori, se vieron completamente sobrepasados por la situación.
  • ERICK BARRONDO - descalificado en 20 kms marcha (Guatemala): escapado, en busca del ruso Ivanov y del chino Ding Chen, y con la vista puesta en un cercano Luzhniki (2 kilómetros faltaban para finalizar la prueba), Barrondo se llevaba su tercera amonestación y era descalificado, propiciando un gesto de alegría imposible de contener para Chen, que se aseguraba la plata.
  • VERA SOKOLOVA - descalificada en 20 kms marcha (Rusia): si el caso de Barrondo fue desastroso, se nos agotan los calificativos para éste. Ya en el estadio, quedando menos de 400 metros para el final, Sokolova era descalificada, impidiendo con ello el triplete del equipo ruso. Un amargo final para la marchadora rusa.
  • BETTY HEIDLER - 18ª clasificada en las series de Lanzamiento de Martillo (Alemania): plusmarquista mundial de la prueba desde el año 2011, y un auténtico mito, era incapaz de acercarse a sus mejores registros, quedando claramente eliminada en las clasificatorias con una marca más de 10 metros inferior a su mejor lanzamiento.
  • CHRISTOPHE LEMAITRE - 7º en la final de 100m, y lesión (Francia): incapaz de estar cerca de los mejores en los 100m (aunque finalizó con una buena marca de 10.06), tuvo la mala suerte de lesionarse en la final, por lo que no pudo participar en su prueba predilecta, el 200m, ni en el 4x100m. Sigue siendo el blanco más rápido de la historia, pero tras el bronce en 200m de Daegu, le falta despegar del todo.
  • KIRANI JAMES - 7º en la final de 400m (Granada): el campeón olímpico en Londres y del Mundo en Daegu fue incapaz de aguantar la embestida de LaShawn Merritt. Más de un segundo de diferencia entre ambos en la final, y una discretísima marca de un James que se desfondó en los últimos 200 metros. Gris resultado, que no debe empañar de aquí en adelante su gran calidad.
  • EQUIPO KENIANO DE MARATÓN - 9º, 12º, 25º y dos retiradas. Sólo Some (9º) y Kipyego (12º) fueron capaces de meterse entre los 20 primeros en un maratón en el que llegaban como favoritos a todo. Se vieron desactivados desde el principio, y sus principales rivales de Etiopía sacaron tajada de la debacle (aunque no pudieran llevarse el esperado oro). Echaron de menos a mejores competidores, como Kirui, Kipsang o Biwott.
  • EQUIPO USA DE VELOCIDAD - Platas en 100m M (Gatlin) y 4x100m M y F, y Bronce en 200m M (Mitchell) y 100m F (Jeter): si bien el resultado no parece negativo, se vieron totalmente desbordados ante el torbellino jamaicano. En relevos, las postas fueron desastrosas en su mayoría, en unos equipos que apenas las ensayan y confían lastimosamente en su velocidad. Lo salvaron con los resultados en el 400m y las vallas cortas, pero están lejos del poderío de Jamaica.

19 de agosto de 2013

Mundial de Moscú: Jornadas 7, 8 & 9


VIERNES 16 DE AGOSTO

En las calificaciones para lanzamiento de jabalina, las favoritas pasaron con más o menos solvencia a la siguiente ronda, y estarían en la final del domingo. Se celebraban también los 'heats' de los 100m vallas, donde Brianna Rollins y Sally Pearson destacaron entre todas las atletas. En triple salto masculino, sin sorpresas. Taylor, Pichardo, Rapinier, Tamgho y Claye se meterían en la final. Y en las series de 200m, todos los grandes favoritos se metían en semis. A destacar, el magnífico récord de España de Bruno Hortelano, que con 20.47 se metía segundo de su serie (por delante del francés Vicaut). Una sensacional actuación del velocista, nacido en Australia, y que estudia en EEUU. Y muy buen papel también de Sergio Ruiz, quinto en su serie, pero con una buena marca de 20.88. Por su parte, el gran favorito, el jamaicano Usain Bolt, se paseaba en su serie (20.66, vigésimo primer tiempo entre los 24 clasificados), dando muestras de una solvencia absoluta, dejándose llevar a partir del hectómetro, mirando a los lados, ante la mirada cómplice y sonrisa pícara de su compañero de serie, Delanno Williams.
Sesión de tarde. Arrancaba una de las jornadas más esperadas, por varias razones. La final femenina de martillo coronaba a la local Tatyana Lysenko, con récord de los Campeonatos y mejor marca mundial del año (78.80), y segunda mejor marca de todos los tiempos, sólo por detrás del récord mundial de 79.42 de la gran ausente en esta final
Farah camino de la leyenda
(cayó en las eliminatorias), la alemana Betty Heidler. En las tres semis de los 200m, notables ausencias en los primeros puestos, con eliminaciones tan sonadas como las de Isiah Young, Jason Livermore o Wallace Spearmon. Bolt ("suficiencia" es la palabra que mejor define sus actuaciones de hoy), Mitchell, Weir y Ashmeade partirían como favoritos para las medallas. Bruno Hortelano volvió a realizar una fenomenal carrera, quedando 5º de su serie, pero realizando un gran papel.

David Storl se adjudicaba el triunfo en el lanzamiento de peso, con un ligero margen sobre Ryan Whiting, que partía como gran favorito al estar en posesión de los cuatro mejores lanzamientos del año. En las semis de 1.500m también se quedaban fuera atletas de la talla de Manzano, Birgen, Lomong, Özbilez o Souleiman. Kiprop volvió a demostrar su enorme estado de forma, y será el gran rival a batir por Kiplagat, Gebremedhin, Chepseba y Centrowitz. A destacar el hecho de que habrá 4 europeos en la final: Carvalho, Ingebrigtsen, Tesfaye y O'Hare.
La final de salto de longitud nos iba a deparar uno de los concursos más intensos, en lo que a emociones nos ocupa, de los Campeonatos. Eusebio Cáceres y el ruso Aleksander Menkov partían como favoritos para alzarse con una victoria que acabó por caer del lado del local, con un espectacular vuelo de 8.56m. El holandés Ignisious Gaisah se colaba como inesperado invitado en la segunda posición (8.29m), y el mexicano Luis Rivera, que venía con la mejor marca del año, se llevaba el bronce con 8.26m. Un centímetro más que los 8.25m que acreditaba el saltador español. Cuarto puesto en su primer Campeonato del Mundo, con la plata a 4 centímetros. Viendo, no ya las marcas, sino las sensaciones transmitidas, se puede extraer una valoración realmente positiva del concurso global de Cáceres, teniendo en cuenta su juventud (21 años), y su tardía dedicación a esta prueba. Estamos seguros de que mejorará, aunque Menkov se postula de aquí en adelante como un rival temible. Sólo un año de edad separa a los dos futuros dominadores de la disciplina, si el destino no es caprichoso. En semis del 800m femenino, las americanas Johnson Montano y Martinez seguían dominando, al igual que en el relevo 4x400m masculino, donde el equipo USA se llevaba el oro con una autoridad fuera de toda duda.
Fraser-Pryce: la nueva 'diva'
de la velocidad
En el 5.000m, asistimos a una nueva victoria, confirmando el doblete, del gran 'Mo' Farah. El británico se convertía así en el único atleta de la historia en conseguir ser campeón, simultáneamente en ambas distancias (5.000m y 10.000m), de Europa, del Mundo y Olímpico. En una carrera lenta (13:26.98), nadie pudo seguir, como de costumbre, a Farah en la última vuelta. Se temía una carrera de este tipo, frente a la incapacidad de los equipos africanos (Kenia y Etiopía) para plantear una carrera rápida o a tirones, única posibilidad ante Farah por su temible final. Un trabajo en equipo que ha brillado por su ausencia, y que ha alejado a los africanos de la opción de despojar a Farah del pedestal en el que habita actualmente en el fondo mundial. El etíope Gebrhiwet era segundo, y el keniano Koech tercero. A destacar la actuación del veteranísimo Bernard Lagat, sexto, que con casi 39 años estuvo por delante de sus compatriotas Rupp (8º) y Hill (10º), así como de Alamirew (9º).
Y terminamos el viernes con la final de 200m. Final que tuvo un nombre. El nombre de la velocidad femenina mundial a día de hoy: Shelly-Ann Fraser-Pryce. La jamaicana se lleva el doblete (100m y 200m), y se consagra como la máxima especialista actual de las pruebas rápidas. Ahouré repetía plata (también en el 100m), y Okagbare se llevaba el bronce, destacando la lesión de la estadounidense Allyson Felix. Si Bolt se llevase el sábado el 200m, Jamaica se convertiría (si no lo es ya) en la auténtica dominadora de la velocidad en el panorama atlético mundial.


SÁBADO 17 DE AGOSTO


Kiprotich, reafirmando con su oro la victoria
en los pasados JJOO de Londres '12
Primera prueba del día, primer 'carrerón'. El sábado se inauguraba con el maratón, en el que, como siempre, los africanos partían como grandes favoritos a todo. Tadesse Tola imponía el ritmo, hasta que en el kilómetro 30, cogía el mando el campeón olímpico, el ugandés Stephen Kiprotich. Seleccionó tanto el grupo que en la última parte de prueba sólo pudieron seguirlo Tola y Lelisa Desisa. Finalmente, con Tola descolgado, Kiprotich demostró la misma inteligencia en carrera que en Londres, jugando con Desisa y fundiéndolo a tirones en "zig-zag", hasta que consiguió descolgarlo con un brutal ataque. El ugandés demostró una vez más lo magnífico atleta que es, siendo astuto, inteligente y eligiendo perfectamente el momento para atacar, desterrando la opinión de muchos sobre lo efímero y casual de su oro en Londres hacía un año. Campeón del Mundo, con una marca, eso sí, discreta de 2h09:51 para reafirmarlo. Muy buena actuación del equipo etíope, con Desisa plata, Tola bronce, Kebede cuarto y Tsegay octavo. La debacle vino por parte del equipo de Kenia, que sólo consiguió meter a dos hombres entre los 20 primeros (Peter Some, 9º, y Bernard Kipyego, 12º). Por parte española, Ayad Lamdassem, tras ir cómodamente ubicado en el grupo de cabeza, tuvo que abandonar por mareos en el kilómetro 30. Mientras que Javi Guerra, en una inteligentísima carrera, marca de la casa, de menos a más, completó una soberbia actuación, concluyendo en el puesto número 15, con 2h14:33, mejor europeo, plaza que le da derecho a acudir al Europeo de Zurich que se celebrará en agosto de 2014.
En la final de salto de altura, la gran alegría del día (y la segunda grandísima alegría de los Mundiales) fue la medalla de bronce para la cántabra Ruth Beitia, compartida con la campeona olímpica rusa Anna Chicherova, ambas con idénticos concursos y saltos de 1.97m.
Beitia conseguía brillantemente la segunda medalla para el equipo español


El oro fue para la también rusa Svetlana Shkolina (2.03m), y la plata para la americana Brigetta Barrett (2.00m). Sensacional vuelta a la gran competición de Beitia, consiguiendo lo que nunca en su carrera había conseguido, una medalla en un Campeonato del Mundo al aire libre. Y segunda medalla para el combinado español en los Mundiales.
En la final de 100m vallas, más o menos lo esperado, es decir, victoria de la norteamericana Brianna Rollins (aunque tuvo que sufrir remontando, tras una mala salida), con plata de la australiana Sally Pearson y bronce de la británica Tiffany Porter. También conocíamos al nuevo campeón del mundo de jabalina, el checo Vítezslav Veselý, protegido del gran recórdman mundial y mejor jabalinista de todos los tiempos, Jan Zelezný.

La final del 5.000m femenino nos deparaba la esperada victoria de Meseret Defar, tras su ausencia en el 10.000m (en beneficio de Tirunesh Dibaba, que tampoco acudía a su cita con los 5 kilómetros), con 14:50.19. Sólo pudieron intentar hacer frente al explosivo final de la abisinia la kenyata Mercy Cherono, y la también etíope Almaz Ayana. La representación española, con Dolores Checa, nos dejó un magnífico sabor de boca, dejándose ver y comandando la prueba a partir del segundo kilómetro. Aun siendo adelantada por el grueso del grupo, Loli supo acometer una última embestida final que le valía para ser décima con 15:30.42, un excelente resultado en territorio totalmente hostil. Gran Campeonato de Checa, que puede irse más que satisfecha con su Mundial.
El 4x400m nos mostraba una trabajada victoria de Rusia frente a Estados Unidos, consiguiendo además el récord de los campeonatos en un igualado final, tras una gran tercera posta.
Y para terminar el penúltimo día de competición, volvíamos a disfrutar del fenómeno jamaicano, del extraterrestre, de Usain Bolt, en la final del 200m. "Lightning Bolt". Siendo gran favorito, nos deleitó de nuevo con una marca fuera del alcance de cualquier atleta hoy en día, un 19.66 dejándose llevar en prácticamente los últimos 30 metros (récord de los Campeonatos y mejor marca mundial de la temporada).
'Lightning Bolt' tras billar en
la final del 200m por tercera
vez consecutiva
Es posible y lógico pensar que el caribeño es absolutamente imbatible en su distancia predilecta, pese a las críticas y constantes comentarios sobre su estado de forma, incapacidad para mejorar sus estratosféricas marcas, o inquietudes sobre su preparación o dedicación. Asistimos, de nuevo, a una exhibición de un atleta excepcional. Con la reacción más lenta de los 8 participantes, llegaba a la curva con la compensación ya ganada, y encaraba la recta con ventaja sobre su compatriota Warren Weir, que culminaba su gran carrera (19.79, marca personal) con la plata. El bronce fue para el americano Curtis Mitchell. Todo lo que digamos sobre Bolt se quedará corto. Pero, para la estadística (y para la eternidad), este oro le valía el tercer Mundial consecutivo en el doble hectómetro, y, a falta del 4x100m del domingo, se quedaba a una medalla de las 10 en Mundiales de Carl Lewis (8 oros, 1 plata y 1 bronce; por 7 oros y 2 platas de Bolt). El hombre más rápido de la historia seguía agrandando su leyenda. Y que dure, por el bien del atletismo.



DOMINGO 18 DE AGOSTO

Última jornada de Campeonatos, que se disputaba también íntegramente en horario de tarde. Comenzaba con el concurso de jabalina femenino, donde la gran Christina Obergföll se llevaba el oro. En el triple salto masculino, el francés Teddy Tamgho volaba con una marca de 18.04m, mejor marca mundial del año y registro de los Campeonatos. El cubano Pedro Pablo Pichardo y el norteamericano Will Claye completaron el podio. Gran salto del francés de 24 años, que con otros dos nulos muy largos, plantea claramente la posibilidad de acercarse a los registros del gran Jonathan Edwards.
Kiprop, revalidando su título de Daegu
En la final del 1.500m, se cumplían los pronósticos en cuanto al ganador. El kenyata Asbel Kiprop, líder destacado del año y último campeón mundial en Daegu '11 (y oro en los JJOO de Pekín '08) hacía valer su estratosférica zancada en una carrera exageradamente lenta y táctica, hasta que Chepseba cogió el mando y la lanzó levemente. Hasta prácticamente los últimos 100 metros nada se movió, haciendo valer Kiprop su último cambio, azuzado por el ritmo lento de prácticamente toda la prueba. La sorpresa la daba el atleta de Alberto Salazar, Matthew Centrowitz, que se metía segundo, así como la también inesperada tercera plaza obtenida por el sudafricano Johan Cronje. De nuevo, como en el maratón, la de arena la daban los atletas kenyatas (salvo Kiprop, claro). Chepseba cuarto y Silas Kiplagat sexto. El único representante del mediofondo etíope, Gebremedhin, también cosechaba un discreto resultado, siendo séptimo. Reafirmación, si cabía, de un gran atleta como Kiprop, con el lunar de su fatídica carrera el año pasado en Londres.
En el 800m femenino, la carrera quedó marcada por el endiablado ritmo marcado por la americana Johnson Montano, que hizo un primer paso por meta en el 400m de 56.06, a ritmo de récord del mundo. Obviamente, un ritmo totalmente descabellado, que acabó por pagar, siendo adelantada en la recta final, absolutamente desfondada, por la kenyata Eunice Jepkoech Sum, oro (con marca personal), la rusa Mariya Savinova, plata, y la también norteamericana Brenda Martinez, bronce (también con mejora de su tiempo de siempre). Tal fue el ritmo, que Johnson Montano acabó cayendo al suelo, teniendo incluso suerte de entrar cuarta. 
Y el Mundial terminaba con el relevo rápido, las dos pruebas del 4x100m (previamente se habían disputado los 'heats'). En categoría femenina, Jamaica vencía con una pasmosa facilidad, ante el desastre americano en el relevo entre la segunda y tercera posta. El equipo formado por Carrie Russell, Kerron Stewart, Schillonie Calvert y la enorme Shelly-Ann Fraser-Pryce conseguía con 41.29 el récord de los campeonatos. Una maravilla ver correr a la que ha sido la grandísima estrella de la velocidad femenina en estos Mundiales, y nueva reina de la velocidad.
Y en el relevo masculino, en primer lugar, mención a la maravillosa carrera protagonizada en semis por el equipo español. Eduard Viles, Sergio Ruiz, Bruno Hortelano y Ángel David Rodríguez se quedaron a 5 centésimas del pase a la final, estableciendo, con 38.46, un nuevo récord de España, mejorando la anterior plusmarca, conseguida en el Mundial de Atenas '97, en 14 centésimas. Enhorabuena a la velocidad española por sus magníficos Mundiales. Y quién iba a ganar, como no podía ser de otra forma... pues sí, el equipo jamaicano. Nesta Carter, Kemar Bailey-Cole, Nickel Ashmeade y el gran Usain Bolt, que conseguía su tan ansiada décima medalla, empatando con Carl Lewis como atleta más laureado en la historia de los Mundiales, pero desnivelando la balanza por el número de platas conseguidas (8 oros ambos, una de playa y una de bronce para Lewis, y dos de plata para Bolt). De la misma manera que Fraser-Pryce conseguía el triplete en féminas, Bolt volvía a demostrar que, aunque quizá no sea tan rápido ni sea tan capaz de devorar sus propias marcas con la facilidad de antaño, sigue siendo el indiscutible rey de la velocidad mundial (y de la historia), amén de ser un atleta prácticamente imbatible e irrepetible.





16 de agosto de 2013

Mundial de Moscú: Jornadas 5 & 6


MIÉRCOLES 14 DE AGOSTO

Heffernan se llevaba para Irlanda el oro
en unos durísimos 50kms marcha
Quinta jornada. La única de los Campeonatos que consiste solamente en sesión matinal. Comenzaba pronto, a las 6:30h de la mañana, hora española, siendo inaugurada por la durísima prueba de los 50 kms. marcha. Mientras, la clasificación de martillo nos deparaba una de las sorpresas del día, con la eliminación de una de las favoritas, la alemana Betty Heidler, plusmarquista mundial. Asistíamos también a las semifinales del 5.000m femenino, con la ausencia de la etíope Tirunesh Dibaba, oro en el 10.000m el domingo (día 2). El equipo etíope nos ha privado de asistir al esperado duelo entre dos de las mejores fondistas de la historia. Reservaron a Dibaba para el 10.000m, y a Defar para el 5.000m, cuando ambas estaban inscritas en las dos pruebas. Desconocemos los motivos. La primera serie, lentísima (parciales de 3:45/km en los dos primeros), concluía con la victoria de la keniana Mercy Cherono. Ante los malos tiempos de esta primera eliminatoria, la segunda iba a ser todo lo contrario: la valenciana Dolores Checa, consciente de que, acelerando la prueba desde su inicio, podía estar en la final, no lo dudó y se colocó al frente, marcando parciales a 3:10/km. De hecho, todas las participantes en la segunda serie, excepto una, consiguieron colarse por tiempos en la final. Un curioso dato, marcado por la relajación con la que se corrió la primera serie. Por tanto, tendremos representación española en la final del sábado.
En 1.500m, el mallorquín David Bustos fue incapaz de meterse en la siguiente ronda, y con 3:41.69 fue antepenúltimo en una serie durísima, con el líder del año, Asbel Kiprop, López Lomong, Florian Carvalho, Ingebrigtsen, o el bronce en 800m ayer, Ayanleh Souleiman. Por momentos pudo meterse por tiempos (viendo el resultado de las demás series), pero finalmente no pudo ser. Una de las muestras más palpables del bajo nivel de la que ha sido durante muchos años la prueba fetiche de nuestro atletismo. Silas Kiplagat, Manzano, Centrowitz, Tanui Özbilen, Chepseba o Gebremedhin también estarán en semifinales el viernes.
Cáceres, volando a por la final


En la calificación de longitud, asistimos al dominio de nuestro Eusebio Cáceres. Un único salto, con una solvencia absoluta, le valió para colarse en una final en la que llega como uno de los principales favoritos. 8.25m a la primera, sin viento, como mejor salto de todos los participantes, por delante del sudafricano Mokoena (8.16m) y del ruso Menkov (8.11m). Fue el tercer mejor salto en la carrera del atleta alicantino, nacido en Onil. El viernes, en la sesión de tarde, la final. Una final en la que, insistimos, Cáceres está entre los grandes favoritos, ya no para colgarse una medalla, sino para alzarse con el Campeonato del Mundo.
Y finalmente, concluimos con la que fue la primera prueba en comenzar el miércoles, y lógicamente, la última en terminar. El irlandés Robert Heffernan se hacía con el oro en los 50 kms marcha. La plata era para el local Mikhail Ryzhov, y el bronce para el australiano Jared Tallent. En cuanto a la participación española, el mejor fue un enorme 'Chuso' García Bragado, que planteó una carrera de menos a más, terminando duodécimo. Un muy meritorio puesto para un marchador de 43 años que afrontaba sus undécimos Mundiales consecutivos. Claudio Villanueva entraba en el puesto 18º, con marca personal. Y José Ignacio Díaz era trigésimo cuarto. Así terminaba la jornada del miércoles.


JUEVES 15 DE AGOSTO

Empezamos la mañana con la clasificación de la cántabra Ruth Beitia para la final de salto de altura que se disputará la tarde del sábado a las 16:00h. 1.92m para trece atletas, que se verán las caras en la final. Solvencia en una atleta que siempre suele dar lo mejor de sí misma en la gran competición. Aún así, las medallas estarán bastante más arriba. En lanzamiento de peso, el gigante malagueño Borja Vivas, con una pobre marca de 18.97m (casi dos metros menos que su mejor marca personal, 20.63m), se queda fuera de la final. Decepcionante resultado de un atleta que puede y debe dar muchísimo más.
Kemboi, venciendo con una
vertiginosa última vuelta
En las series del 800m femenino, salvo la ausencia de la mejor marca mundial de la temporada de la atleta de Burkina Faso, Francine Niyonsaba, todas las favoritas (salvo la kazaja Mukasheva) estarán en semis. Igual que en el 200m, donde Fraser-Pryce volvió a infundir el miedo entre sus rivales, amenazando ya seriamente con llevarse el doblete de la velocidad femenina. Okagbare, Duncan, Miller, Hall, Felix, Ryemyen y Ahouré, como cabezas de cartel en la siguiente ronda (a disputar en la jornada de tarde), tratarían de impedirlo.
Por la tarde, el 4x400m español se quedaba fuera de la final ante una competencia fuera de su alcance, pero haciendo marca de la temporada. En la final de triple salto femenino, la colombiana Caterine Ibargüen le daba a Colombia su primera medalla de oro en unos Campeonatos del Mundo de Atletismo. Añade esta medalla a su bronce en Daegu '11 y su plata en los JJOO de Londres '12. En las semis de 200m, más o menos lo previsto: como dijimos en la mañana, las máximas favoritas estarán en la gran final de hoy viernes (nos equivocamos en Duncan - entró Tarmoh, y Hall -entró Charonda Williams).
En la final del 3.000m obstáculos masculino, Ángel Mullera confiaba en la previa en hacer un buen papel, saliendo valiente, y buscando la sorpresa. El lloretense lo intentó, y con 8:20.93, una marca muy meritoria, entró en undécimo lugar, cuarto europeo. En una carrera en la que el peso recayó en Conseslus Kipruto, su compatriota, el pequeño Ezekiel Kemboi, impuso su impresionante final con un tremendo cambio en los últimos 300 metros, que Mekhissi-Benabbad y el propio Kipruto no pudieron contrarrestar. Una prueba de un magnífico nivel, en la que Mullera dio la cara y peleó. Buena actuación, sin duda alguna.
En los 400m vallas, ambas carreras disputadas de forma consecutiva, comenzaba arrasando la checa Zuzana Hejnová, consiguiendo un impresionante 52.83, que suponía la mejor marca del año, mejorando en más de dos décimas el registro que ella misma ostentaba.
Bondarenko, un nuevo rey
en las alturas
Vencía con una autoridad pasmosa. Y en hombres, el trinitense Jehue Gordon se imponía por una sola centésima al americano Michael Tinsley, acabando ambos en el suelo tras un frenético sprint final. Primer campeón del mundo de Trinidad y Tobago desde Ato Boldon (200m, Atenas '97).

En el concurso de altura masculino, primera competición en comenzar en la sesión vespertina, pudimos asistir al esperado duelo entre los dos prodigios actuales de la prueba: el qatarí Mutaz Essa Barshim y el ucraniano Bohdan Bondarenko. En un concurso de un nivel espectacular, Bondarenko superaba el listón a la segunda en 2.41m, y Barshim se veía obligado a buscar la "machada" en pos de buscar el oro. 2.44m fue demasiado para él. Con el concurso ganado y el récord de los campeonatos en el bolsillo, Bondarenko  buscó lo que parecía imposible: superar el récord del mundo (2.45m) que ostenta el cubano Javier Sotomayor desde 1993. Tres nulos sobre 2.46m (el último, ya casi a la desesperada), pero sensación de que no está muy lejos de poder atacar y afrontar el listón en esa altura. El ucraniano de 23 años goza de un envidiable presente y tiene un esperanzador futuro por delante para reafirmarse (si es que es necesario) e inscribir con letras de oro su nombre en una prueba que buscaba con urgencia relevos de calidad desde la época del esplendoroso saltador del Caribe.
Y por último, cerrando la tarde, el 1.500m femenino deparaba nuevo oro, con la incontestable victoria de la sueca (etíope de nacimiento) Abeba Aregawi, tras una carrera espléndida de la vigente campeona, la estadounidense Jenny Simpson (plata), que llevó todo el peso de la carrera sobre sus hombros, y aún fue capaz de aguantar casi hasta el final la brutal fuerza en los últimos compases de la velocísima sueca. Con un tiempo de 4:02.67, Aregawi se convertía así en la nueva reina de la prueba reina del mediofondo mundial.



14 de agosto de 2013

Mundial de Moscú: Jornadas 3 & 4


LUNES 12 DE AGOSTO

De buena mañana comenzaba la calificación de lanzamiento de disco masculino. Mario Pestano y Frank Casañas conseguían darnos la alegría de colarse ambos en la final con sendos lanzamientos de 62.80m, quinto en su serie el canario, y 63.17m el hispano-cubano. El alemán Robert Harting dominaba la prueba.
Mullera, tras su gran serie, a la final de los 3000 obstáculos
En los 3.000 metros obstáculos, prueba complicadísima donde las haya, participación de tres españoles. Ángel Mullera conseguía realizar una sensacional carrera. Cuarto en un 'heat' durísimo con Mekhissi-Benabbad, Abel Kiprop Mutai y Benjamin Kiplagat. A la final por tiempos, con 8.19:26. El leonés Roberto Alaiz no tenía tanta suerte, y era octavo en su serie. Dio la cara, se mostró interesado en que la carrera fuera rápida, pero pagó el esfuerzo al final. Y el jienense Sebas Martos, en la tercera serie, terminaba décimo, dando muestras de un buen estado, pero alejado igualmente de los puestos de cabeza. Mullera luchará por ser, con el cuarto mejor tiempo de los clasificados, una de las sorpresas. Se nos antoja complicado, eso sí.
Mientras seguían discurriendo los diferentes concursos del heptatlón (que se resolvería el martes, día 13), la matinal terminaba con las series de 400 metros vallas, masculino y femenino. En hombres, Michael Tinsley, Jehue Gordon y Félix Sánchez serán los grandes favoritos. Atención al gran tiempo del serbio Emir Bekric. Veremos si lo refrenda en semis.
Y en féminas, Perri Shakes-Drayton conseguía el mejor tiempo de todas las series. La checa Zuzana Hejnová (mejor marca mundial de la temporada) está al acecho. Veremos unas semifinales y una final inmejorables.
Sorpresa en pértiga: Holzdeppe ganó a Lavillenie
Por la tarde, la final de pértiga buscaba coronar al francés Renaud Lavillenie como el mejor especialista de los últimos tiempos. El alemán Raphael Holzdeppe, que ostentaba la segunda mejor marca mundial del año con 11 centímetros menos que el francés (6.02m por 5.91m), saltaba 5.89m a la primera, altura que Lavillenie no pudo saltar hasta el tercer intento, hecho que a la postre daría el oro al alemán, ante la incapacidad de ambos de sobrepasar el listón en 5.96m. Sorpresa, ya que la mayoría dábamos a Renaud como claro favorito. Se le vuelve a escapar de nuevo un campeonato mundial al aire libre (bronce en Berlín '09 y en Daegu '11), en este caso, por haber realizado un concurso menos impecable que Holzdeppe. En las semis del 400m masculino, LaShawn Merritt, Masrahi, McQuay, James, Santos y Jonathan Borlée conseguían las 6 plazas que daban derecho a final directa. Tendremos otra interesantísima final el martes. En el 400m femenino, la británica Christine Ohuruogu se alzaba con el oro en el último suspiro, y con el récord de su país, por delante de la mejor del año, Montsho, y de la local Krivoshapka. La española Aauri Bokesa se quedó fuera de una final que ha tenido un gran nivel de participantes.
En lanzamiento de peso femenino, nada nuevo bajo el sol. La gran dominadora de la disciplina, la neozelandesa Valerie Adams, se imponía a la alemana Christina Schwanitz. Cuarto Mundial seguido, en lo que supone un récord histórico. Y en martillo masculino, el polaco Pawel Fajdek obtenía la mejor marca mundial de la temporada para llevarse la victoria.
Y llegábamos a la parte final de la tarde con dos pruebas de las importantes. Los 110m vallas masculinos coronaban al estadounidense David Oliver como mejor atleta de la temporada, reafirmándolo con la marca mundial del año, 13.00. Ganó con gran superioridad. Y el 100m femenino, que nos deparaba otra carrera (podéis verla aquí)
Fraser-Pryce, la más rápida del mundo
vencida con suficiencia y autoridad. En esta ocasión, por una jamaicana, Shelly-Ann Fraser-Pryce, que si bien ya ostentaba la mejor marca mundial del año (10.77), consiguió pulverizarla, con 10.71. La marfileña Murielle Ahouré y la norteamericana Carmelita Jeter completaban el podio de las mujeres más rápidas del mundo. Con ello, se reafirma el liderazgo de Jamaica en las pruebas de velocidad, tanto en hombres como en mujeres, tras la implacable victoria el domingo en el 100m del gran Usain Bolt.



MARTES 13 DE AGOSTO

La cuarta jornada de los Campeonatos comenzaba con las últimas pruebas del heptatlón,
Pascual, un muy meritorio sexto puesto
justo antes de que dieran comienzo los 20 kms marcha femeninos. Beatriz Pascual conseguía un magnífico sexto lugar, y July Takács entraba novena, a las puertas de los puestos de finalista. Lorena Luaces era 18ª, completando una sensacional actuación de nuestras marchadoras. La rusa Elena Lashmanova, actual campeona olímpica, y su compatriota Anisya Kirdyapkina, hacían doblete, que a punto estuvo de ser triplete, de no ser por la descalificación, ya en el estadio Luzhniki, de Vera Sokolova. En la cualificación del salto de altura masculino, gran sorpresa, y es que el actual campeón del mundo, el estadounidense Jesse Williams, no conseguía pasar el corte y se quedaba fuera de la final. El jueves veremos en la final a los dos favoritos, el ucraniano Bondarenko y el qatarí Barshim.

En las series del 5.000m masculino, primera decepción española del día, y por partida doble. Sergio Sánchez hacía un paupérrimo papel, con una discretísima marca de 13:52.05, penúltimo de su serie y descolgado y sin ritmo desde apenas los primeros compases de la carrera. Después, dijo que no había dormido nada en toda la noche, y que no consiguió activarse de ninguna manera. Los etíopes Gebrhiwet y Alamirew demostraron su estado y su poderío con sus dos primeros puestos. En la otra serie, en una carrera muy discreta, Aalemayehu Bezabeh demostró que sigue lejos del nivel que en teoría posee en sus piernas, con 13:34.68. Se le vio derrotado al final, y achacó al calor su mal resultado. El etíope Edris se batió el cobre al sprint por la "honra" frente a los keniatas Soi y Koech. Detrás, Rupp y Farah completaban, tras una carrera en la que los vimos tremendamente superiores en todo momento, los cinco puestos de clasificación directa. El campeón inglés no quiso gastar nada más de lo imprescindible, controlando en todo momento los puestos, y vigilando atentamente desde un correr relajado y tranquilo. Creo que volverá a conquistar el doblete. El viernes a las 18.45h saldremos de dudas. En cuanto a los españoles, el problema ya no son las marcas, discretísimas de por sí, sino la paupérrima sensación que nos dejan, achacando a factores externos lo que realmente son problemas internos.
En la tarde, el germano Robert Harting se hacía con el oro en lanzamiento de disco, por tercera vez, con Casañas noveno y Pestano duodécimo y último. La final era lo que se pedía. Más que suficiente para ambos. La final de salto con pértiga femenino nos invitaba a contemplar a la leyenda, a ver la que era, tal vez, la última competición de la eterna Yelena Isinbáyeva. Ante su público, la rusa nos regaló un concurso memorable, saltando 4.89m al primer intento, por delante de los tres nulos en la misma altura de la campeona olímpica Jennifer Suhr y la segunda en Londres, Yarisley Silva. Isinbáyeva buscó el récord mundial, con su intento sobre 5.07m, pero no pudo conseguirlo. Con 31 años, siendo la actual campeona del mundo y habiendo hecho la mejor marca del año con el salto que le dio la victoria, es posible que se retire definitivamente de la competición. Sea o no sea así, nos quedará para siempre el mito y los recuerdos de una atleta inolvidable.

Terminaba también el heptatlón, coronando a la ucraniana Ganna Melnichenko, ante las bajas de la británica Ennis-Hill y de la rusa Chernova. En las semis del 1.500m femenino, Natalia Rodríguez no conseguía colarse en la final por puestos, y tampoco por tiempos. Esperábamos mucho más de una atleta que siempre da la cara en alta competición. Se vio encerrada en el primer kilómetro, viéndose obligada a remontar, y pagando el esfuerzo anterior con una latente incapacidad para acometer un último cambio. "Al final me he hundido. No valen las excusas", dijo la tarraconense. Diferencia evidente con las excusas de otros atletas. La final del 'milqui' estará realmente abierta. Apostamos por la plusmarquista del año, la sueca Aregawi.
En la final de 800m, apostábamos hace unos días claramente por la victoria de Mohammed Aman ante la ausencia del coloso Rudisha. No fue tan clara, pero el abisinio se llevaba la presea dorada. En una durísima carrera, llena de codazos y empujones, que Solomon quiso dominar (acabó hundiéndose en la sexta plaza), el americano Symmonds se colaba segundo, y Souleiman, de Djibouti, tercero. En un portentoso arreón final, Aman demostró que, ante la ausencia del recórdman mundial, él es la referencia. 1:43.31, segunda mejor marca mundial del año, en una carrera que tuvo por momentos parciales de infarto.
En los 3.000m obstáculos femeninos, Diana Martín se había colado en una final que demostraría, a la postre, un nivel implacable. Las tres primeras, las kenianas Milcah Cheywa y Lidya Chepkurui, y la etíope Sofia Assefa, conseguían las tres mejores marcas de la temporada, esta última con una espectacular remontada tras salir trastabillada de un obstáculo, adelantando en un portentoso final a su compatriota Hiwot Ayalew. La madrileña Diana Martín, como hemos dicho, pese a no conseguir puesto de finalista, batió su mejor marca del año (9:38.30): "Me voy muy satisfecha con el resultado conseguido, pero ha sido una pena no poder colarse entre las ocho primeras".
Y para terminar la jornada, el 400m masculino, con la sensacional actuación de LaShawn Merritt: plusmarca personal, mejor registro de la temporada... y puñetazo en la mesa.
Un exultante Merritt vuelve por sus fueros
Ganó con autoridad, siendo perseguido infructuosamente por un Kirani James que agonizaba en los últimos sesenta metros, siendo engullido por el grueso de los finalistas y terminando en un lastimoso séptimo lugar. Tony McQuay era segundo, mejorando aún más su mejor marca del año y plusmarca personal,
 y el dominicano Luguelín Santos, tercero, en una última recta prodigiosa.




Así terminaba la cuarta jornada de campeonatos. Hoy, día 15, la única jornada sólo matutina, con varias cosas muy interesantes, y actuación de varios españoles: 50 kms marcha (Bragado, Villanueva y Díaz), clasificación de martillo femenino, 5.000m femenino (con Dolores Checa), clasificación de salto de longitud masculino (prueba con posibilidades reales de medalla, con Eusebio Cáceres), y 'heats' de 1.500m masculino, (David Bustos).