29 de julio de 2013

Recordamos... Dorando Pietri, héroe sin corona

La distancia hoy utilizada en maratón no ha existido siempre tal y como es conocida. El primer resquicio de uso de la medida actual (cuarenta dos kilómetros y ciento noventa y cinco metros) data de los Juegos Olímpicos de Londres, en 1908. Y no porque fuera la distancia que separaba el pueblo de Marathónas (Maratón) de la ciudad de Atenas, declaración tradicional sobre el asunto, sino porque desde la salida de aquella prueba (los jardines del Castillo de Windsor, donde residían los Príncipes de Gales) hasta la llegada en el Estadio Sheperd Bush había exactamente 26 millas y 365 yardas. O lo que es lo mismo, 42 kilómetros y 195 metros.

Catorce horas y treinta y tres minutos del 24 de julio de 1908. Cincuenta y seis participantes, de los cuales abandonarían ventinueve. Da comienzo una de las competiciones olímpicas más infames que haya conocido la historia moderna. Un terrible y sofocante calor, silencioso encargado de dictar sentencia en la carrera desde un principio.
La primera parte de la prueba resultó dominada por el canadiense Tom Longboat, que se ve obligado a avituallarse con champán. Problemas estomacales provocan su retirada en cuestión de minutos. Tras ello, toma el mando el sudafricano Charles Hefferson, que llega al kilómetro treinta con casi cuatro minutos de ventaja sobre un italiano enjuto, de apenas un metro y cincuenta y nueve centímetros, panadero de profesión, de nombre Dorando Pietri. Poco más atrás, el estadounidense Johnny Hayes. En el kilómetro treinta y ocho, el mencionado Hefferson, víctima de la desidia que manifiesta frecuentemente un arduo momento de debilidad, es alcanzado por Pietri, con imagen de arribar a los últimos compases de la prueba en plenitud. Con una frescura inusitada para las condiciones existentes. Sobrepasaba el transalpino aquel kilómetro cuarenta con holgada ventaja.

Ya oteando el estadio olímpico, apenas faltándole un kilómetro para la llegada, el gesto de Pietri cambia imperceptiblemente. Sus sentidos, totalmente comprometidos, sin apenas visión y sin poder escuchar nada, no le permiten siquiera, en apenas segundos, asimilar que sus fuerzas han tocado fondo. Se han volatilizado en el ambiente. Desmadejado, exhausto, cerca de la total deshidratación, el transalpino cruza las puertas del Stadium.
A partir de ahí, y tras equivocarse de sentido bajo el arco de entrada, teniendo que ser casi empujado por los jueces para virar en sentido correcto, más de nueve minutos para recorrer los trescientos cincuenta metros hasta la línea de meta. Una, dos, tres y cuatro veces la fantasmal figura de aquel ínfimo italiano termina por desplomarse sobre la pista de ceniza, siendo ayudado por jueces, médicos e incluso periodistas (el famoso Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes, cubría aquel acontecimiento en el estadio, prestando su socorro ante la penumbra de una imagen dantesca). Lo masajean, ayudándolo constantemente a ponerse en pie, y lo orientan, en uno de los episodios más dramáticos que el Olimpismo y el deporte en general hayan conocido jamás. Su última caída, a cinco metros de la meta, en el mismo momento en el que John Hayes, segundo clasificado, entraba en el estadio. Finalmente, en un gesto de pundonor sin límites, en el límite de la consciencia, Pietri cruza la meta como vencedor, siendo sujetado del brazo por un juez, en una de las fotografías de mayor carga icónica e impacto de la historia de los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, las aguas no tardarían en volver a su cauce. Con Pietri desvanecido, tendido en el suelo, tras dos horas, cincuenta y cuatro minutos y cuarenta y seis segundos de titánica lucha contra la absoluta inclemencia, el equipo estadounidense presentaba una reclamación, que sería, a la postre, razonablemente aceptada. Pietri había sido ayudado, y por tanto, debía ser descalificado. Y así fue. Pero acabaría por ganarse el corazón de los británicos. La reina Alejandra le haría entrega personalmente de una copa de plata, mostrándole su admiración por la gesta conseguida, más famosa aún que la propia victoria, consagrada al norteamericano Hayes. Tal fue su éxito que comenzó a ganarse (y muy bien) la vida a través de invitaciones para disputar carreras de exhibición al otro lado del Atlántico, razón por la cual llegara a amasar en los años consecutivos una pequeña fortuna, que intentó administrar tras su retirada del atletismo, sin demasiado éxito.

Dorando Pietri, aquel pequeño y gran corredor italiano, de cuna y crianza en Carpi, y que ostentó la condición de mejor corredor de todas las distancias del fondo de su país por aquella época, se desplomaba por última vez el 7 de febrero de 1942, a la edad de 56 años. Esta vez, a causa de un infarto. Jamás pudo volver a levantarse.



26 de julio de 2013

Los mejores maratones del mundo


Hoy hacemos un ejercicio de recopilación de opiniones, críticas y un intento por buscar un pequeño ránking de los que son considerados, a nivel mundial, los mejores maratones del mundo. Se trata de los llamados "World Marathon Majors", que conforman una competición formada por seis maratones (puntualmente, se añade el Maratón del Campeonato Mundial de Atletismo, y el Maratón Olímpico), que cada dos años, mediante un sistema de puntuación, otorgan al ganador de la misma un millón de dólares. Si algún día (y en esto, me aplico el cuento igualmente, porque sé que lo haré) os apetece enfrentaros con la mítica distancia, o estáis buscando un nuevo maratón para poneros a prueba de nuevo, así como seguir o acudir como espectadores a presenciar verdaderos espectáculos, estos serían algunos, entre muchos otros que no tienen tanta fama o prestigio, de los que podrían estar en vuestro punto de mira. Sin más dilación, ordenándolos cronológicamente según la fecha en la que se disputan durante el año, comenzamos.




TOKIO



Fecha: finales de febrero.

Último/a ganador/a (2013): Dennis Kimetto (KEN), 2h06:50 / Aberu Kebede (ETH), 2h25:34.

Nace en el año 2007, con lo que es una carrera de reciente historia, y en poquísimo tiempo se convierte en uno de los mejores del mundo, obteniendo en 2010 la calificación de 'Gold Level Marathon', otorgada por la IAAF. Ante la creciente demanda de dorsales, la organización se vio obligada en 2007 a sortearlos entre las más de 300.000 peticiones, siendo precisamente ese poder de convocatoria el culpable de que se comenzara a tener en cuenta a la capital nipona en la distancia de Filípides. Muy bien organizado (como casi todo en Japón), y tremendamente concurrido.


BOSTON

Fecha: tercer lunes de abril (Día de los Patriotas).

Último/a ganador/a (2013): Lelisa Desisa (ETH), 2h10:22 / Rita Jeptoo (KEN), 2h26:25.

El más antiguo del mundo, nace en 1897. Su peculiaridad es que, siendo uno de los más rápidos que existen, sus marcas no pueden ser homologadas, puesto que no se permite que la llegada tenga una altitud menor que la salida, cosa que ocurre en esta carrera (su recorrido es casi en su totalidad en bajada, con tres fuertes subidas en los kilómetros 28, 32 y 34). De hecho, el ser humano que más rápido ha corrido un maratón en la historia ha sido el keniano Geoffrey Mutai, en el año 2011 en Boston, con 2h03:02, es decir, 36 segundos más rápido que el récord de Patrick Makau. Sin embargo, la marca no puede ser aceptada como récord del mundo. Su vitola de maratón rápido y de carrera muy bien organizada ha hecho que adquiera una fama enorme en las tres últimas décadas, congregando en la actualidad a unas 25.000 personas (que, además, tienen que acreditar una marca mínima, o bien de una edición anterior del Maratón de Boston, o de otras ediciones de cualquier World Marathon Major, o de cualquier maratón disputado en Norteamérica). En la edición de 2013, estallan dos bombas, provocando 3 muertos y casi 300 heridos.


LONDRES

Fecha: mediados-finales de abril.

Último/a ganador/a (2013): Tsegaye Kebede (ETH), 2h06:04 / Priscah Jeptoo (KEN), 2h20:15.

Recorrido totalmente llano para uno de las mejores carreras que hoy en día pueden disputarse en el mundo. Supone un recorrido turístico perfecto, al pasar por delante de lugares tan emblemáticos como Buckingham Palace, la Abadía de Westminster, el Parlamento o el Big Ben. Nacido en 1981, se trata del evento deportivo que más dinero con fines benéficos ha recaudado a lo largo de la historia, estimándose la recaudación en más de 500 millones de libras esterlinas desde que comenzó a organizarse. En la edición de 2013 pudimos ver uno de los mejores elencos de competidores que haya podido haber alguna vez en cualquier maratón, citándose atletas tan impresionantes como Stephen Kiprotich, Wilson Kipsang Kiprotich, Geoffrey Mutai, Emmanuel Mutai, Ayele Abshero, Feyisa Lilesa, Stanley Biwott, Patrick Makau, o su ganador, el pequeño Tsegaye Kebede.


BERLÍN

Fecha: finales de septiembre.

Último/a ganador/a (2012): Geoffrey Mutai (KEN), 2h04:15 / Aberu Kebede (ETH), 2h20:30.

Sin duda, el más rápido maratón de la actualidad. Para muestra, un botón: de las cinco mejores marcas de todos los tiempos, cuatro (salvo la segunda mejor, conseguida por Wilson Kipsang en Frankfurt) se han conseguido en Berlín, batiéndose los cuatro últimos récords mundiales en la urbe germana (Tergat, dos veces Gebrselassie y Makau). Precisamente Patrick Makau conseguía, con 2h03:38 una nueva plusmarca mundial el 25 de septiembre de 2011. Una de sus dificultades radica que el período de preparación debe ser llevado a cabo durante el verano, debido a la fecha de su celebración. En este 2013 se agotaron, en tres horas y media, los 40.000 dorsales disponibles.


CHICAGO

Fecha: domingo anterior al segundo lunes de octubre (Fin de Semana de Colón).

Último/a ganador/a (2012): Tsegaye Kebede (ETH), 2h04:38 / Atsede Baysa (ETH) 2h22:03.

El que completa la terna de los mejores maratones estadounidenses. Maratón muy rápido, el último ganador, Kebede, fue capaz de bajar de 2 horas y 5 minutos. En su día, el marroquí (luego nacionalizado americano) Jalid Jannouchi, conseguía el récord del mundo. El mejor registro femenino, que resultó en su momento plusmarca mundial, lo ostenta aún la gran Paula Radcliffe, con 2h17:18. Se caracteriza por recorrer una gran parte de la ciudad del estado de Illinois, transitando por 29 barrios de esta enorme metrópoli, y por la gran cantidad de público que se congrega en las calles (se calcula que cerca de 2 millones de personas). 45.000 dorsales se han repartido para esta edición.


NUEVA YORK

Fecha: primeros de noviembre.

Último/a ganador/a (2011): Geoffrey Mutai (KEN), 2h05:06 / Firehiwot Dado (ETH), 2h23:15.

Sin duda alguna, el maratón más popular y más mediático del mundo. Desde su creación en 1970, y pasando por diferentes recorridos, ha definido su trazado, tomando como punto de partida Staten Island, atravesando el Puente Vezarrano Narrows (posiblemente, la imagen más reconocible del evento, y que podemos admirar en la foto superior) por el que se llega a Manhattan, discurriendo por la Primera Avenida, el barrio del Bronx, la Quinta Avenida, y finalizando en Central Park. La demanda es tan bestial que las marcas que hay que acreditar para participar son tremendamente exigentes. Es televisado en directo por la NBC, que se encarga de realizar una cobertura casi soberana del evento (es seguido por más de 300 millones de telespectadores), y tiene un recorrido duro, en el que es complicado obtener buenas marcas. La pasada edición fue suspendida a causa de los desperfectos ocasionados por el huracán Sandy, con 47.000 atletas inscritos.



24 de julio de 2013

Reflexión: un Mundial sin derechos


No hay derechos. No, no es un juego de palabras. Aunque podría serlo. A día de hoy, 24 de julio de 2013, que publicamos esta nueva entrada en el blog, los Mundiales de Atletismo que se celebrarán en Moscú entre el 10 y el 18 de agosto (es decir, en escasos 20 días), no serán televisados en nuestro país.

Nos ponemos en situación. Ya en la edición de los Campeonatos del Mundo de Atletismo anteriores, celebrados en la ciudad surcoreana de Daegu en 2011, ninguna televisión española compró los derechos televisivos del que es considerado, a nivel deportivo, el tercer evento más importante del planeta, igualado con la Ryder Cup de golf, y sólo por detrás de los Juegos Olímpicos y los Mundiales de fútbol.
Lejos de escarmentar tras el horroroso fallo de hace dos años, este año lleva camino de ocurrir exactamente lo mismo. José María Odriozola, presidente de la Real Federación Española de Atletismo, ha intervenido en una negociación en la que ha conseguido una rebaja sustancial del precio de dichos derechos, dejándolo en unos 100.000 dólares (esto es, unos 80.000 euros al cambio). Lejos de parecer un precio con muchos ceros, dada la situación en la que se encuentra nuestro país y los recortes en infinidad de ámbitos de la sociedad, evidentemente, no lo es. Como ya hemos dicho, se trata del tercer evento deportivo más importante del mundo, con lo que entendemos que, por ello, a alguien interesará. A mucha, muchísima gente, de hecho. Además, no hay que olvidar que se trata de 9 jornadas dobles (mañana y tarde) del mejor atletismo del mundo. Me atrevería a decir, de hecho, que se trata de una cifra casi irrisoria para lo que un evento así supone.

Cómo será la situación, que incluso el presidente de la IAAF (Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo), el senegalés Lamine Diack, ha intentado mediar en el conflicto, transmitiéndole al Príncipe Felipe su preocupación por el hecho que nos ocupa durante una reunión celebrada la pasada semana en Lausana (Suiza), en la que se produjo un encuentro entre las delegaciones candidatas a albergar los JJOO de 2020. Precisamente este hecho fue remarcado por el recórdman nacional de 800 metros lisos, el sevillano Kevin López, en una entrevista concedida al diario El Confidencial: "Un país que quiere unos Juegos Olímpicos no puede permitirse no retransmitir un Mundial de Atletismo por televisión". Más claro, imposible.

La cuestión que esgrimirán muchos es si la retransmisión sale rentable como para lanzarse a la inversión. Como hemos dicho, se trata del tercer evento en importancia a nivel mundial, deportivamente hablando. Si no se publicita, no se le da espacio, y no se apuesta por mostrar la gran trascendencia que tiene, no será rentable, obviamente. Pero como bien ha dicho Kevin, si España aspira a tener los Juegos de 2020 en Madrid, no se puede permitir el lujo de dar la espalda al que es, precisamente, el deporte rey en la cita olímpica. Y es que el 7 de septiembre será elegida la ciudad que albergue los Juegos de dentro de 7 años. No apostar por un Mundial de Atletismo a pocos días de la elección supone comprar muchas papeletas para que el Comité Olímpico Internacional (COI) vea el gesto como casi una afrenta. "Si un país da la espalda a un evento como un Mundial de Atletismo, quizá no sea capaz de mostrar al mundo una globalidad suficiente para albergar unos Juegos, y quizá tan siquiera lo merezca". Seguro que esto pasa, a día de hoy, por la cabeza de muchos de los encargados de valorar las tres candidaturas: Tokyo, Madrid y Estambul. Esperemos que, a poco más de dos semanas de la cita atlética más importante del año, impere la razón y podamos disfrutar, en directo y por cualquiera de nuestras televisiones, del espectáculo del atletismo.


22 de julio de 2013

A ver quién para a Farah...


El viernes pasado, 19 de julio, se disputaba la IAAF Diamond League en Mónaco. En la prueba de 1.500 metros, un muy buen cartel, encabezado por el keniano Asbel Kiprop, los norteamericanos Matthew Centrowitz y Leonel Manzano, y la participación del británico, somalí de nacimiento, 
Mohammed 'Mo' Farah, doble campeón olímpico de 5.000m y 10.000m.



Tras ser doble campeón de Europa en Barcelona en 2010 en ambas distancias, Farah conseguía la hazaña de alzarse con el oro también en las dos pruebas de los JJOO de Londres, dos años más tarde. En los últimos meses, ha aparecido en medias maratones, con la idea, al parecer, de enfocar su carrera hacia la ruta, y afrontar su paso a la distancia de Filípides en 2014. Sin embargo, el pasado viernes sorprendía a propios y extraños con un extraordinario registro de 3:28.81 en la reunión de Montecarlo, tras un fenomenal Asbel Kiprop, con 3:27:72, mejor marca mundial de la temporada en el kilómetro y medio.
Un tiempo descomunal del inglés, que además suponía la mejor marca de siempre para un europeo. El anterior récord, que poseía el soriano Fermín Cacho desde aquella inolvidable carrera de Zurich del 13 de agosto de 1997, peleando hasta el final, codo a codo, con Hicham El Guerrouj, pasa de esta manera a mejor vida. El campeón olímpico en Barcelona '92 sigue manteniendo la mejor marca europea de siempre obtenida por un atleta nacido en nuestro continente.

En los Mundiales de Moscú, que comenzarán en apenas 20 días (el 10 de agosto), Farah competirá para intentar proclamarse, por vez primera en su carrera, campeón del mundo en las dos distancias en las que arrasó en Londres. El dilema está ahora en saber si hay alguien que pueda ser capaz de derrotar a un atleta que acredita semejante marca en una distancia tan distinta de lo que representa el fondo puro (5.000 y 10.000 metros). En carreras lentas, Farah posee un último cambio descomunal. Su último cuatrocientos suele ser complicadísimo de gestionar para sus rivales. Es posible que la única manera de intentar batirlo sea conseguir carreras rápidas o con cambios bruscos. Aún así, se antoja bastante complicado.

Mientras tanto, muchos siguen renegando del grupo de atletas dirigidos por Alberto Salazar, dudando de marcas y resultados por sus novedosos y revolucionarios sistemas de entrenamiento. De momento, Farah no es sospechoso. No se ha conocido ninguna ilegalidad, ni nadie ha sido relacionado de alguna manera con un escándalo o situación anómala. No es preciso, correcto ni beneficioso para el deporte dudar ni sospechar hasta que no se demuestre lo contrario. Si ocurre constantemente, se convierte al atletismo en un deporte manchado de forma endémica, y en muchas ocasiones sin razón, con lo que eso supone, a modo de perjuicio, para los atletas que compiten de manera honesta. 

El vídeo de la magnífica carrera:




19 de julio de 2013

Rudisha se cae del cartel


Para terminar la semana, nos llegaba una noticia que a todo amante del atletismo, aunque no haya pillado por sorpresa, ha sentado como un jarro de agua fría: el actual recórdman mundial, campeón olímpico y mundial y dominador en los últimos años de los 800 metros, una de las pruebas más complicadas y espectaculares del atletismo, el keniano David Rudisha, se pierde los Campeonatos del Mundo de Moscú, en los que pretendía revalidar título, por lesión.


A finales de mayo, tras varios entrenamientos en Kenia, el atleta, de 24 años, comenzó a quejarse de molestias en su rodilla derecha, hasta tal punto que, después de haber iniciado la temporada en Doha el 10 de mayo con un incontestable triunfo (aunque con un tiempo "discreto" para sus posibilidades, 1.43.87), no pudo competir en Eugene, Oregón, en la Prefontaine Classic.
Colm O'Connell, "el hermano Colm", el famoso entrenador irlandés que emigró hace décadas a Kenia para pulir todos los diamantes que después se convirtieron en magníficos atletas, reconocía que David sufría un problema en su rodilla, con continuos y molestos dolores, que iban a tenerlo parado durante seis semanas. Tras esa recuperación, los galenos y el propio O'Connell, contaban con siete semanas más para preparar el Mundial de Moscú.
Pero finalmente no ha podido ser. Tras publicar el propio Rudisha en su cuenta de Twitter una instantánea en la que aparece con muletas en Kenia hace un par de semanas, que encendía todas las alarmas sobre su verdadero estado físico, se hacía público el miércoles un escueto comunicado: "Mi estado no me permitirá defender mi título mundial en Moscú en agosto. La lesión no ha desaparecido lo suficientemente rápido".

Tras el varapalo sufrido por el planeta atlético a principios de semana, con el positivo de Tyson Gay, que tampoco le permitirá estar en Moscú, y los casos de Asafa Powell y Sherone Simpson, además de los lanzadores de disco Travis Smikle, Alison Randall y el saltador de altura junior Demar Robinson (finalmente, Nesta Carter no estaba incluido, aunque se sospechó de él desde un primer momento), ahora nos llevamos la decepción de que no podremos disfrutar tampoco de uno de los atletas que más admiración despierta entre público y compañeros. Su elegantísimo correr, acompañado de su fuerza y potencia descomunales, y de su poderosa zancada, no serán de la partida en un Mundial que cojea por momentos, y que se queda, además, sin uno de sus atletas más reconocidos y que más luces acapara (que no más mediático; es sin duda una estrella al nivel, por ejemplo, del propio Bolt, pero no centra tanto los focos por su introvertida y calmada forma de ser).
Blake tampoco estará en Moscú

Al tiempo de redactar estas líneas, constatamos también una nueva e importantísima baja: si Gay no podrá ser rival de Usain Bolt en la capital rusa, el jamaicano se queda sin la competencia de su compañero de entrenamientos, y actual campeón del mundo de 100m, su compatriota Yohan Blake, por una lesión en el muslo derecho que arrastra desde el mes de abril. Muchos ya quieren ver en la renuncia del campeón jamaicano una posible implicación en algún tipo de trama de dopaje, tras las nada agradables noticias de los últimos días.



Una auténtica pena que no podamos disfrutar, ni del genial velocista jamaicano, ni del maravilloso ochocentista de Kilgoris. Eso sí, a la espera de que llegue el 10 de agosto para que dé comienzo el espectáculo, recordamos la increíble victoria de Rudisha en los Juegos Olímpicos de Londres el año pasado, pulverizando su anterior récord del mundo, sellando además una marca inolvidable, al ser el primer hombre en la historia capaz de bajar de 1 minuto y 41 segundos, deteniendo el reloj en 1.40.91.



15 de julio de 2013

Nuevo golpe al atletismo


El hombre más rápido del año, Tyson Gay, ha reconocido haber dado positivo en un control anti-dopaje. Así de claro y así de sencillo. Sin paños calientes. La agencia de noticias Reuters ha sido la encargada de difundir una información confirmada por el propio atleta norteamericano.
En junio, durante la celebración de los Trials americanos, Gay conseguía la que era y es la mejor marca mundial del año, unos maravillosos y estratosféricos 9.75, con viento a favor legal (+2.4m/seg). El atleta de Kentucky parecía, por tanto, clarificarse, tras un período muy complicado de diferentes lesiones musculares, como un estilete a tener muy en cuenta para derrocar al todopoderoso Usain Bolt. Sin embargo, esta gran marca, así como la credibilidad de toda su temporada (y quizás de su carrera), se han visto totalmente empañadas tras la llamada que recibió de la USADA (US Anti-Doping Agency - Agencia Antidopaje Americana), aclarándole que, el 16 de mayo, había dado positivo por una sustancia aún no revelada en un control realizado fuera de competición.
El velocista reconocía la verdad entre lágrimas, confirmando que no participará ni en la prueba de la Diamond League que se celebrará en Mónaco el 19 de julio (el viernes próximo) ni en los Mundiales de Moscú que se celebrarán del 10 al 18 de agosto. Gay ha participado activamente en campañas contra el dopaje, y ha seguido incluso admitiendo tras esta revelación que nunca ha tomado ninguna sustancia dopante de forma consciente.
Lo peor es que, tras el positivo de Gay, el testigo estadounidense de la velocidad pasa en este caso a un hombre que ya estuvo suspendido en dos ocasiones por el mismo motivo (y sobre el que sigue habiendo sospechas): Justin Gatlin.

Y no es lo único. En los mentideros se venía comentando en los últimos días que el equipo jamaicano estaba bajo la sombra de la duda. Y esa duda ha sido, al parecer, confirmada por el periódico de la isla caribeña The Gleaner, que, en su edición digital, ha publicado que cinco atletas, entre los que se encuentran tres corredores, dieron positivo en diferentes controles realizados durante la celebración de los Trials jamaicanos (20 al 23 de junio). No se conocen ni las sustancias (se habla de ciertos diuréticos que habitan en la composición de un nuevo suplemento alimenticio que se les ha estado suministrando a los atletas), ni tampoco los nombres. Sí se conoce que hay dos velocistas que han sido medallistas olímpicos. Ya se habla de Asafa Powell, de Nesta Carter y de Sherone Simpson.

Y de nuevo, tenemos que seguir creyendo. Tenemos que seguir creyendo que hay atletas honrados, que no se ríen de los aficionados, que no juegan con las ilusiones de otros, que no insultan el nombre y el honor de sus compañeros de profesión, limpios. ¿Tenemos o debemos? Tenemos la duda de lo que ocurrirá, de cuál será el siguiente caso que será destapado. Tenemos la certeza de que éste no será el último. Y además de certeza, es, por supuesto, la tristeza. Y cuando queremos empezar a confiar y a creer, llega un nuevo palo. Esta vez, de una auténtica estrella mundial. Gay se enfrenta, más que posiblemente, a una sanción de dos años.
Debemos. Sí, debemos. Debemos seguir creyendo. Creyendo en atletas limpios. En un atletismo inalterable y profesional, puro y creíble, en el que muchos se baten el cobre en un mundo tan sumamente duro y competitivo simplemente con su sudor y su sacrificio, que hacen de su trabajo, de su entrenamiento y de su integridad un credo. Pero de nuevo, asaltarán las dudas, porque esto se volverá a repetir. No cabe ninguna duda. Y aún así, debemos seguir creyendo. Por el bien del atletismo.




12 de julio de 2013

Recordamos... ni a empujones (Vanderlei de Lima)


Vanderlei Cordeiro de Lima. Fondista brasileño, ya retirado, que nació el 11 de agosto de 1969 en la localidad paranaense de Cruzeiro do Oeste.
Tras una infancia dedicada al fútbol, alguien vio su talento innato para sortear rivales a gran velocidad, y Vanderlei dedicó sus esfuerzos al atletismo. Su primer gran éxito a nivel internacional lo consiguió en los Juegos Panamericanos celebrados en Winnipeg en 1999, Canadá, consiguiendo el oro en el maratón. Al año siguiente, en los Juegos Olímpicos de Sídney, cosecharía un decepcionante septuagésimo quinto puesto. Pero en 2003, en pleno período de preparación para su asalto a los Juegos de Atenas, repetiría victoria en los Panamericanos, esta vez en Santo Domingo, capital de la República Dominicana.

Atenas 2004. Domingo, veintinueve de agosto. El maratón transcurre bajo un halo de calor atroz, bañado en una humedad inhumana, un ambiente irrespirable, infame para disputar un maratón de este nivel. Kilómetro treinta y seis. Ocurre esto:



Vanderlei de Lima, que lideraba la prueba con unos treinta segundos de ventaja sobre el grupo perseguidor, es literalmente sacado de la carretera a empujones. El motivo, llamar la atención al mundo sobre la Biblia, y sobre la segunda venida de Jesucristo.
El causante, Cornélius Horan, un ex sacerdote irlandés de cincuenta y siete años. Ya en 2003, había sido centro de atención mundial durante unos segundos, al plantarse en mitad de la pista de Silverstone durante la celebración del Gran Premio de Fórmula 1, sosteniendo una pancarta con reivindicaciones religiosas, mientras los monoplazas circulaban a su lado a trescientos kilómetros por hora.

Tras el ataque, Polyvios Kossivas, un griego que asistía como público a la prueba, atónito ante lo que ocurría, consiguió sujetar a Horan, de manera que Vanderlei pudiese continuar la marcha. Sin embargo, esa ventaja que administraba el brasileño fue recuperada en apenas dos kilómetros. De Lima dijo después que, a partir de ese punto del maratón, tuvo muchísimos problemas de concentración, que no le permitieron aislarse de los dolores en las piernas que a esas alturas ya sufría. Llegó incluso a pensar en la retirada, pese a que sólo faltaban cuatro kilómetros para meta cuando el grupo perseguidor lo daba caza.
El italiano Stefano Baldini y el norteamericano Meb Keflezighi llegaban primero y segundo al estadio Panathinaiko. De Lima, tras el incidente, conseguía la gesta: terminaba en tercer lugar. Aquí vemos su llegada:


Sonriente, pletórico, destilando su querencia al público, abriendo sus brazos al aire como si fueran las alas de un avión. Devolviendo todo el cariño recibido. Feliz, pese a no haber conseguido la victoria. Así llegaba a meta un hombre que luchó contra la adversidad hasta la extenuación, hasta el punto de tener que zafarse de un loco que lo echó a empujones de la carretera, al margen de tener que derrotar las penurias del maratón.
Después, ya en frío y habiendo asumido aquella sobrecogedora experiencia, Vanderlei dijo: "Da igual lo que haya ocurrido. Estoy feliz por haber conseguido mi meta, que era una medalla olímpica. Mi bronce es de oro". El brasileño reconoció que, en aquel momento, llegó a temer por su vida, pensando que su asaltante podría tener, quizá, un cuchillo. A partir de ahí, perdió completamente el ritmo, siendo incapaz de mantener la concentración. Posiblemente, dada la situación de la carrera, incluso sin el ataque de Horan, De Lima no hubiera podido tampoco conseguir la victoria, pues su ventaja estaba siendo recortada súbitamente por un Baldini que realizó una parte final de carrera sensacional. Es complicado adivinar, de cualquier manera, qué hubiese podido ocurrir.
El asaltante irlandés, por su parte, fue ridículamente sancionado (3.000 dólares de multa, y una suspensión de tres meses para acceder a cualquier evento deportivo). Horan se disculpó públicamente, pero no dejó de afirmar que él contribuyó a eternizar la fama de Vanderlei de Lima. Desde Brasil, las autoridades deportivas instaron al Comité Olímpico Internacional a que se le entregara una segunda medalla de oro a de Lima. La petición fue desestimada, pero a Vanderlei se le entregó la más alta condecoración que se le puede entregar a un deportista olímpico: la Medalla Pierre de Coubertin al Verdadero Espíritu Deportivo. Él siempre reconoció su completa satisfacción, y aseguró no guardarle a Horan ningún rencor, ya que había conseguido su meta, el objetivo por el que tanto había luchado y para el que se había preparado. Una de esas historias de atletismo puro. Vanderlei de Lima: un verdadero héroe, al que ni los empujones de un demente pudieron apartar de su sueño.


8 de julio de 2013

Sin noticias de Bekele



A menos de mes y medio para que den comienzo los Mundiales de Atletismo que se disputarán en Moscú, muchas incógnitas por despejar, tanto en qué ocurrirá en la pista, como en el mero hecho de quiénes serán las estrellas que brillarán en los campeonatos, y quiénes los grandes ausentes. En esta última terna se incluye, nada más y nada menos, que al plusmarquista mundial de 5.000m y 10.000m en pista: el etíope Kenenisa Bekele. (Pinchando en los enlaces anteriores, los vídeos de los dos récords).
¿Y por qué? Pues porque el pasado 30 de junio, en el 10.000m celebrado en la localidad belga de Lier, durante el transcurso del Memorial Jos Verstockt, el abisinio acreditó una marca que queda realmente lejos del potencial que atesoran sus piernas. Su récord del mundo, 26:17.53. La marca conseguida en Bélgica hace apenas una semana, 27:46.56. Minuto y medio más lenta que su propia plusmarca personal y mundial. Si bien es cierto que hace no mucho consiguió, en el Prefontaine Classic, en Eugene, la mejor marca mundial del año hasta ese momento en la distancia, con 27:12.08, esta última carrera en Bélgica no ha dejado buenas sensaciones con respecto a lo que uno de los mejores atletas de fondo de la historia puede ofrecer de aquí a final de año. Tres compatriotas suyos (Dejen Gebremeskel, Abera Kuma e Imane Merga) ostentan marcas en 2013 por debajo de 27 minutos. Y parece que Bekele no está, ni de lejos, a esos niveles. Aquí el vídeo de la carrera de Lier.

Observando la evolución del corredor etíope en los últimos tres años, la verdad es que todo esto no es de extrañar. En 2010 tuvo que parar por multitud de problemas físicos, que arrastró además hasta bien entrado el 2011, y de ahí en adelante parece que no está ni cerca de recuperar el nivel de antaño. Muchos lo atribuyen a la longevidad de su carrera, o a lo precoz, mejor dicho (hablamos de un atleta nacido el 13 de junio de 1982, es decir, de 31 años recién cumplidos - a priori, una edad perfecta para un fondista, pero que lleva cosechando resultados extraordinarios desde 2001, cuando tenía solamente 19). Otros, añaden la dureza, intensidad y volumen sobrehumanos de entrenamientos para la preparación de sus gestas en pista y cross. Y por descontado, su mánager: el holandés Jos Hermens. Este antiguo atleta de fondo (10.000m, maratón) ha dirigido y dirige, a través de la empresa Global Sports Communication, las carreras atléticas de fondistas tan impresionantes como Abel Kirui, Tsegaye Kebede, Stephen Kiprotich, Florence Kiplagat o el gran Haile Gebrselassie. Su gran hándicap, seguramente, el mismo que le condenó como atleta: la exigencia a la que somete a sus pupilos. Se le achaca el hecho de que sus atletas son "exprimidos" durante períodos limitados de tiempo, en los que cosechan grandes resultados, para desaparecer paulatinamente del panorama en muy breve espacio, tras infinitas lesiones y complicados y eternos problemas físicos. Él mismo, en diferentes etapas de sus preparaciones para intentar convertirse en el mejor maratoniano de su época, llegaba a acumular picos de más de 300 kilómetros semanales. Una media de más de 40 kilómetros diarios. De un tiempo a esta parte, esa exigencia ha sido racionalizada en buena parte, pero bien es cierto que a comienzos de este siglo, Hermens siempre fue señalado por esa fijación.




Quizá haya sido una combinación de todas estas razones la que ha provocado el inevitable y cuasi previsible descenso de prestaciones del crack abisinio. Muchos expertos coinciden en que es posible que no haya acertado a la hora de dar el salto a tiempo a la competición en ruta. Aún así, por su edad, parece que aún está a tiempo, y de sobra, de hacerlo. Y es un atleta con tantísima calidad que resulta complicado admitir que haya podido llegar su declive definitivo a todos los niveles. El propio Hermens dijo en 2012 que la idea de Bekele es pasar al maratón tras los Juegos de Río de Janeiro, en 2016. ¿Tarde, quizá? Veremos.

Sin embargo, parece que su reinado en la pista (donde es, además, dos veces campeón olímpico de 10.000m y una de 5.000m, y 5 veces campeón mundial) sí que ha terminado. Especialmente Farah, y sus compatriotas Gebrhiwet o Gebremeskel van decididos a por ese cetro que de momento está en poder del británico, y han adelantado claramente a Bekele en la carrera por ese título honorífico. De momento, por marcas, sensaciones, y porque se le acaba el tiempo para acreditar un tiempo que se lo permita y que supere a los ya conseguidos por otros compatriotas, es prácticamente seguro que ni siquiera estará presente en los Mundiales de Moscú.

MIentras tanto, seguiremos esperando, de la manera que el destino quiera depararnos, el resurgir, o los penúltimos coletazos de talento, de uno de los mejores atletas de fondo que hayamos conocido nunca.




5 de julio de 2013

Volando a por Sotomayor


Jueves, 4 de julio de 2013. Reunión atlética en Lausana, Suiza. Nueva entrega de la Diamond League, en el Stade de La Pontoise. Teníamos varios frentes abiertos: un bonito 100m con Tyson Gay, Kim Collins o Asafa Powell (9.79 para Gay que vencía, con un 9.88 de Powell que disipa bastantes dudas sobre su estado, y un Collins enorme, haciendo marca personal con 37 años, 9.97); un interesante 800m con Mohammed Aman marcándose un buen 1:43.33; o un 1.500m femenino con una inconmensurable Abeba Aregawi, que supone la quinta victoria consecutiva de la abisinia en la Diamond League, tras los mítines celebrados en Doha, Nueva York, Roma y Brimingham.

Sin embargo... esto:




Una auténtica barbaridad. Nadie, desde el año 1994, había conseguido saltar tanto. Al tercer intento, con una mecánica impresionante, y con bastante fluidez y solvencia, este enorme ucraniano de 1'97m de estatura ha conseguido la tercera mejor marca de la historia. A posteriori, con la marca y la victoria del concurso en el bolsillo, buscó lo imposible: el récord del mundo que la leyenda cubana Javier Sotomayor ostenta desde 1993, con su increíble vuelto de 2.45m. Este fue aquel vuelo imposible:






No conforme con lo que había hecho, Bondarenko buscó el 2.46m. No lo consiguió. Pero es un candidato firme y serio a conseguirlo. Visto lo visto en Suiza, destila la posibilidad de estar situado en disposición de atacarlo. Uno de los récords más longevos y con más solera de la historia del atletismo  mundial puede tambalearse. Si Bondarenko continúa con esta progresión, y el que es posiblemente su más inmediato rival, el qatarí Mutaz Essa Barshim, mejora su plusmarca personal de 2.40m, en el Mundial de Moscú (ya a la vuelta de la esquina), el atletismo puede asistir a un duelo memorable.



3 de julio de 2013

Cuando correr no es el máximo triunfo


Allá por el año 1992, se celebraban en nuestro país los Juegos Olímpicos de Barcelona. Los míticos, los eternos. El día 9 de agosto, el maratón partía desde la localidad costera de Mataró, atravesando Badalona, y llegando hasta la Ciudad Condal, pasando por un recorrido que iba visitando lentamente sus diferentes y más emblemáticos monumentos. Una carrera dura, marcada por el fuerte calor, y por la última parte del recorrido, que subía a la montaña mágica de Montjuïch, en unos últimos kilómetros infames. El ganador, el coreano Hwang Young-Cho, que con una marca de 2 horas, 13 minutos y 23 segundos, dejaba claro el dominio oriental en la prueba más larga del atletismo olímpico, reafirmado por el segundo lugar del japonés Koichi Morishita. Tercero llegaba el alemán Stephen Freigang.

Casi dos horas después enmarcamos nuestra historia. Otro oriental, pero esta vez no de la élite del atletismo, representaba a un país, Mongolia, que solamente había conseguido hasta ese momento 22 medallas durante la historia olímpica.
Con un tiempo de 4h00:44, clasificado en la posición 87 (es decir, la última de los que llegaron a meta), entraba Pyambu Tuul. El Estadio Olímpico se engalanaba ya para la brillante ceremonia de clausura de los vigesimoquintos Juegos de la Era Moderna, razón por la cual, los atletas de maratón comenzaron a ser desviados para que concluyeran su competición en la pista de calentamiento anexa. Los periodistas acreditados que quedaron a interesarse por los últimos llegados del maratón, preguntaban al recién entrado en meta por la razón de una marca tan alejada del máximo nivel. La respuesta del mongol, muy clara: "No, mi tiempo no fue lento. Después de todo, mi tiempo ha sido el récord olímpico de maratón de mi país". No satisfechos con la respuesta, otro reportero le preguntaba si aquel había sido el día más grande de su vida. Tajante, el mongol replicaba firmemente que no lo había sido. Y he aquí la explicación, que comenzó a fraguarse cuando un equipo médico cualificado había llegado al pueblo de Pyambu para prestar ayuda humanitaria, 6 meses antes de aquel maratón.

El atleta siempre se preparaba acompañado de amigos que lo guiaban, ya que él no podía entrenar sólo. "Un doctor vino dónde mi, y me hizo una serie de preguntas. Yo le conté que era ciego desde la infancia, a lo que él me contestó que, con una sencilla operación, podía solucionar mi problema".

"Así que me operó, y tras veinte años de ceguera total, recuperé la vista de nuevo. Así que hoy no ha sido el día más grande de mi vida".

"El mejor día de mi vida fue cuando pude recuperar la vista, y pude contemplar a mi mujer y a mis dos hijas por primera vez. Y son preciosas".

Así, como si su maratón hubiera supuesto un récord, o como si su carrera atlética hubiera estado entre los más grandes, el Espíritu y la Competición Olímpica jamás podrá olvidar a este sensacional deportista, que pudo, por fin, ver con sus propios ojos cómo obtenía la mayor recompensa, el mayor reconocimiento y la más enorme alegría de toda su vida. Seis meses después de recuperar la vista y de ver por vez primera a sus dos hijas y a su mujer, pudo terminar, como un héroe, y tras más de 4 horas, el Maratón Olímpico de los Juegos de Barcelona '92.
Y allá donde esté Pyambu Tuul, habrá sido perpetuado, por esta, su historia, en el Olimpo de los héroes de los Juegos Olímpicos, con una de las historias más emotivas que jamás se hayan vivido.